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La Coctelera

Cinco años de blog (hasta aquí hemos llegado)

Todo lo que empieza tiene un final y este es el final de Charlitox Blox. Cuando comencé con este blog hace cinco años no sabía hasta dónde llegaría, hasta dónde me llevaría esta aventura. Han sido cinco años intensos y maravillosos, pero ha llegado el momento de poner el punto final. Porque las cosas han cambiado últimamente y ya no tiene sentido seguir, cada vez me cuesta más publicar y no quiero forzarme a hacerlo.

Sabéis que el año pasado comencé a hacer una serie de cambios en mi vida y aún sigo en ello. Se ve que en mi nueva vida no tiene cabida este blog, no sé si más adelante empezaré otro, aún no lo he decidido. No os preocupéis, que si pongo en marcha un nuevo blog os avisaré aquí, para que me podáis seguir si lo deseáis. Ahora la aventura que voy a emprender es otra, que va a ocupar todo mi tiempo en los próximos meses.

Ya os hablé el pasado año del Bikram Yoga, en el post que escribí justo antes de mi viaje veraniego, ese que me ha mantenido entretenido durante los últimos meses en el blog. Quería acabar de compartir el viaje con vosotros y eso hice en mi post anterior, el penúltimo de este blog. Quería hacer coincidir este último post con el quinto aniversario del blog, que se cumplió el pasado 21 de marzo, porque me gustan los simbolismos.

En los últimos meses me he enganchado al Bikram y he decidido marcharme a Los Ángeles durante nueve semanas para convertirme en profesor. Se trata de una oportunidad que no quiero desaprovechar, una aventura maravillosa en la que espero conocer a gente de todo el mundo. Sé que será duro y muy intenso, por eso estoy seguro de que valdrá la pena. Después podré compartir los beneficios de este yoga con el resto del mundo.

También la aventura de este blog en La Coctelera ha sido maravillosa, aunque en el último año se ha deteriorado demasiado. Coincidiendo con mis cambios personales, los cambios en esta web han conducido a su práctica destrucción. Los problemas han crecido hasta hacer insufrible la publicación, provocando el abandono de multitud de blogueros. Que conste que yo no abandono debido a estos problemas...

Si hace unos años mi blog recibía más de cien visitas diarias casi todos los días, últimamente es raro el día en que llego a las cincuenta visitas. Si he llegado a tener más de cien amigos en esta comunidad de blogs, hoy no quedan más de quince que publiquen de forma regular. Y en realidad, los pocos que quedan están más dedicados a protestar ante la Cocte por los problemas existentes que a publicar contenidos interesantes.

Repito que no abandono por estos problemas, por esta dejadez que nos ha dejado abandonados, aunque sin duda influye. Simplemente las cosas han cambiado y, si antes publicaba nueve veces al mes, ahora sólo llego a tres. Es curioso, porque ahora tengo más tiempo que antes, pero prefiero dedicarlo a otras cosas. Parece que publicar era una necesidad para mí, una válvula de escape que ya no necesito. Todo tiene su momento.

No me gustan las despedidas y por eso no quiero decir adiós. Seguro que volvemos a vernos y que seguimos en contacto, no voy a desaparecer del mapa. Quiero agradeceros de todo corazón que me hayáis leído, seguido y comentado durante estos cinco años. Sin vosotros, mis lectores, amigos, familiares y seguidores, nada de esto habría tenido sentido. Por eso no digo adiós, pero sí mil gracias a todos y... ¡suerte en la vida!

Templos de Angkor, maravilla sin igual

Hay lugares en el mundo que deberían ser de visita obligatoria. Yo ya conocía algunos, como las Pirámides de Egipto, el Taj Mahal o la Gran Muralla China, pero ahora creo que los Templos de Angkor superan a los monumentos anteriores y a todos los que he visto. Es difícil transmitir su belleza, grandiosidad y variedad, porque es algo que hay que ver para creer. Aun así, como siempre trataré de compartir con vosotros esta maravilla a la que dedicamos dos días completos, que ponen punto final a este viaje por Singapur, Vietnam y Camboya.

Comenzamos nuestra primera jornada visitando Angkor Thom, la capital del reino jemer entre los siglos IX y XV. Habéis visto primero un templo que recuerda a las pirámides incas o aztecas precolombinas, situado junto a la entrada de la ciudad. Para entrar hemos de cruzar un foso, por el puente flanqueado por soldados de piedra que habéis visto en segundo lugar. Finalmente llegamos a la muralla y atravesamos la imponente puerta, coronada por las cabezas del Rey. Todas las puertas que se abren en esta muralla son iguales a esta.

El primer templo que visitamos dentro de Angkor Thom es el más espectacular de todos, el conocido como Bayón. De lejos parece que se trata de montones de piedras, pero todo cambia cuando nos acercamos y entramos. Nos sorprenden las estatuas de Buda y los relieves de bailarinas, pero sobre todo nos sorprenden las torres con las caras del Rey por los cuatro costados. Dicen que el rey que mandó construir este templo era tan egocéntrico que quería ver su cara por todas partes. Desde luego, las caras de piedra resultan impactantes.

De repente, comienza a llover de forma torrencial y hemos de permanecer en el interior del templo Bayón más tiempo del que habíamos pensado, para protegernos de la lluvia. Cuando para y salimos todo ha cambiado, ahora el templo se refleja en un estanque que se ha formado junto a él. Caminamos hasta el vecino Palacio Real, del que queda poco, tan sólo la Terraza de los Elefantes, donde se hacían las ceremonias reales, cubierta de hermosos y a la vez terribles relieves. Sobre esta terraza, la famosa estatua del Rey Leproso.

Salimos de la ciudad amurallada para visitar otro de los templos más famosos del recinto de Angkor, el conocido como Ta Prohm. Se hizo especialmente famoso por la película Tomb Raider, en la que Angelina Jolie interpretaba a Lara Croft. Aquí podemos ver cómo la selva invadió toda esta zona y los gigantescos árboles crecieron sobre el templo, arrasándolo pero dotándolo a la vez de una belleza única. Y es que la naturaleza siempre acaba imponiendo su fuerza sobre la obra del hombre, que trata de dominarla por todos los medios.

Comemos, visitamos varios templos más y descansamos junto a uno de los dos grandes estanques que hay a ambos lados de la ciudad amurallada. Estamos agotados pero queremos ver el atardecer junto al mayor de todos los templos, no solo de la zona sino del mundo entero, el famoso Angkor Wat. Pasamos junto a él por la mañana pero no quisimos parar porque había demasiados turistas. Vamos ahora, cuando empieza a caer el sol, sin saber que viviremos el momento cumbre del día y de todo el viaje que está llegando a su fin...

No tenemos tiempo de visitar bien el gigantesco templo, pero sí de disfrutar del atardecer. Los rayos del sol iluminan el templo dándole un aire mágico mientras nos alejamos de él. Es entonces cuando se da una curiosa conjunción: sobre el templo aparece un increíble arco iris mientras al otro lado, sobre el estanque, se dibuja la más bella puesta de sol que he visto en mi vida. Con esa imagen volvemos a Siem Reap a descansar, para volver aquí mismo al día siguiente. Queremos empezar la segunda jornada visitando bien este templo.

Angkor Wat es el único templo de la zona que no fue arrasado por la selva, sino que se mantuvo abierto al culto a lo largo de los siglos. Es un templo-montaña, que va creciendo en altura según vas avanzando hacia el interior. Nosotros subimos hasta lo más alto, por la empinada escalera,rodeados de turistas. Desde arriba las vistas son espectaculares y alcanzan toda la extensión del templo, con sus distintos recintos amurallados y rodeados de un foso. Después bajamos y salimos al exterior, para seguir visitando otros templos de la zona.

Visitamos muchos templos, no sé cuántos, pierdo la cuenta... Nuestro chófer nos lleva en el tuc-tuc de uno a otro, nos deja cerca y luego caminamos. Uno está rodeado de agua y hay que llegar a él por una pasarela de madera sobre los pantanos, donde los niños de la zona se bañan divertidos. Otro llama la atención porque un árbol ha crecido sobre la misma puerta del templo, así que hay que cruzar las raíces que abrazan la entrada. Todo es una aventura, una sorpresa, no paramos pero no queremos terminar de ver estas maravillas.

La última zona de templos que visitamos es diferente. Está más alejada y el paisaje es menos boscoso, más transformado por el hombre. Abundan aquí los cultivos de arroz, que aparecen inundados por las intermitentes lluvias que nos han acompañado los dos días. Los templos también son distintos, pues están construidos de ladrillo y arenisca en lugar de granito. La erosión ha transformado las ruinas en montañas que, reflejadas en el agua, recuerdan al paisaje de Halong Bay en Vietnam o de Yangshuo en China. Los búfalos pastan plácidamente en los verdes pastos y yo me despido de este increíble y mágico lugar que os invito a conocer.

Harto de todo

Estoy harto. Cada vez más. De todo lo que me rodea. Cada vez me asquea más. Me siento estafado, engañado, harto de todo. Nos vendieron el estado del bienestar, las bondades del capitalismo, del consumismo, de Europa, del euro... Pero todo es mentira, como ha quedado demostrado. Todo ha saltado por los aires, se ha hecho añicos, no nos ha quedado nada.

¿Y ahora qué? Ahora toca volver a empezar, reinventarse, cambiar de vida, de mundo o de país. España cada vez está peor, con un Gobierno que sólo trata de satisfacer las exigencias de los mercados y de los socios europeos, o mejor dicho de los dueños de Europa: Francia y Alemania. Porque nos vendieron lo de la Unión Europea y la unión monetaria, la moneda única, el euro. Pensamos que era la panacea, la solución a nuestros problemas, pero era mentira. Porque ¿de qué sirve tener una moneda única si todo lo demás es diferente? Con el euro en España subieron los precios, pero no los sueldos, que no se igualaron con los del resto de Europa, ni tampoco los impuestos. Así, las diferencias entre el Norte y el Sur de Europa han crecido con los años y al final la Unión se ha resquebrajado, quién sabe si se acabará rompiendo...

Precisamente, la Comisión Europea ha tenido que retirar un vídeo promocional ante las críticas que lo consideran racista. En él, una mujer (Europa) ha de enfrentarse a las amenazas de las potencias extranjeras, que se muestran en forma de hombres violentos. El vídeo acaba con la leyenda "la unión hace la fuerza" que pretende atraer a nuevos países a la unión, algo difícil cuando los potenciales candidatos ven la situación en que se encuentra la Unión Europea hoy en día. Si no habéis visto este vídeo, no os lo perdáis, os lo he traído para que lo podáis ver aquí.

No hay duda de que el vídeo no es adecuado, y menos para un día como hoy, el día de la mujer trabajadora. Tampoco fueron adecuadas para este día las palabras que pronunció ayer el Ministro de Justicia y exacalde de Madrid Alberto Ruiz Gallardón. Según él, existe una violencia de género estructural que obliga a las mujeres a abortar y él va a ponerle fin cambiando la actual ley del aborto. Estas palabras han levantado ampollas en una sociedad avanzada como es la española, que ve cómo peligran todos los avances sociales logrados durante tantos años de lucha y sufrimiento. Los españoles vemos cómo el PP, aliado con la iglesia, pretende imponer su doctrina basada en la hipocresía, para que todo vuelva a ser como antes: que se aborte a escondidas, con dinero y sin derechos. Esperemos que Gallardón no siga por ese camino, recortando otros derechos como el matrimonio homosexual, que tanto crispa a los de derechas porque prefieren el armario a la libertad, esa palabra que ellos usan a su antojo de forma equivocada.

Todo eso me harta, pero también muchas cosas más. Vemos cómo cada día recortan nuestros derechos y los servicios públicos y sociales, a la vez que aumentan los impuestos y nos piden más y más. La reforma laboral del PP es un atropello sin precedentes, que se suma a la degradación de la educación y la sanidad. Tantas barbaridades han hecho que salgan a la calle los jóvenes valencianos, a manifestarse contra la corrupción de unos gobernantes que llevan años aprovechándose de su pueblo, saqueando una tierra que han dejado arruinada. Y encima lo hacen impunemente, porque la justicia está en sus manos, así que personajes como Camps y Costa son juzgados y declarados inocentes, mientras Urdangarín regresa a Washington después de declarar ante el juez, que ni siquiera se ha pronunciado. El PP puede seguir mintiendo, como ha hecho siempre, puede decir que los jóvenes valencianos salen a la calle arengados por el PSOE. Pero eso no puede hacer olvidar la vergüenza ajena que provocan los personajes citados o la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, a quien podéis ver en su salsa en este vídeo que no tiene desperdicio.

La palabra justicia no tiene sentido ya en España, ha perdido su significado por completo, tras el vergonzoso caso del juez Garzón, inhabilitado por la derecha para ejercer la justicia que es su profesión. Esto me indigna y me harta, me avergüenza y me incita a alejarme de est país que cada vez siento más ajeno a mí. Pero son muchas más las cosas que me hacen pensar o soñar en abandonar España, un país a la deriva. Pensábamos que estábamos en cabeza, entre los países más ricos y avanzados, pero cada vez estamos más cerca de los países del tercer mundo, porque cada vez son mayores las diferencias entre ricos y pobres. Un español está por primera vez entre los cinco hombres más ricos del mundo, mientras millones de parados no llegan a fin de mes ni pueden pagar la hipoteca. Cada vez más desahuciados pierden su casa mientras los bancos siguen dando beneficios, siguen pidiendo subvenciones y rescates y, lo que es peor, siguen sin conceder créditos. ¿Adónde vamos? ¿Cómo va a acabar esto? No lo sé pero tiene muy mala pinta, yo creo que acabaré yéndome lejos de aquí. Tal vez a Japón, donde se celebra el aniversario del terremoto y el tsunami. Allí por lo menos se valora la edad y la experiencia, no como en España, donde la juventud está sobrevalorada.

Hotel de la Paix (Siem Reap)

Nunca había titulado un post con el nombre de un hotel, pero en este caso lo comprenderéis porque se trata de un hotel muy especial. En realidad, todo en Camboya es muy especial, nada que ver con Vietnam, el país de donde venimos. Volamos directamente de Ciudad Ho Chi Minh (Saigón) a Siem Reap, una localidad camboyana muy turística, porque está situada junto a los famosísimos Templos de Angkor. En cuanto llegamos al precioso aeropuerto, que veis a continuación, notamos la diferencia. Pero cuando realmente alucinamos es al llegar a nuestro hotel, que de inmediato supera todas las expectativas que nos habíamos creado.

Lo que acabáis de ver es nuestra habitación, con esa impresionante bañera a la entrada, rodeada de palmeras y plantas... Es lo más espectacular de la estancia, pero todo en ella es maravilloso, cómodo, cálido y lujoso. Ya nos gustó el hotel cuando lo vimos en la página web, después de que nuestro amigo Ignacio nos lo recomendara. Tuvimos suerte de encontrar una oferta online 3x2 que nos vino al pelo, porque precisamente pasaremos aquí tres noches. Yo ya había estado en otros hoteles de cinco estrellas, pero ninguno como este, donde todo es perfecto, desde las instalaciones hasta la amabilidad de todos y cada uno de los empleados.

La encantadora chica que habéis visto, cuyo nombre no recuerdo, nos viene a buscar al aeropuerto acompañando al chófer y nos lleva directamente a nuestra habitación, donde hacemos el check-in. Se despide de nosotros con una sonrisa y aprovecho para fotografiar los detalles, que muestran ese lujo asiático que tanto habíamos echado de menos en Vietnam. Al salir de la habitación vemos el restaurante y los magníficos columpios junto al jardín, con sus cómodos colchones y cojines, y de inmediato decidimos que esta noche cenaremos aquí. Salimos del hotel para recorrer el pueblo y tomar contacto con la realidad camboyana.

Caminamos hasta el Mercado Central, situado en el centro de la población. Todo en Siem Reap está hecho para el turista y por eso abundan los bares y restaurantes, hoteles y mercadillos de todo tipo. Este mercado conserva su aire auténtico y popular, por eso consigo captar algunas imágenes curiosas. Vemos que aquí también es típico comer y dormir la siesta en el puesto de trabajo, algo común en toda Asia. La mezcla de razas llama la atención, aunque vemos que aquí la gente es menos "china" y más "india" o mejor dicho, más "indochina" como el carnicero que habéis visto, que nos recuerda a la gente que vimos en Myanmar (Birmania).

Comienza a llover de manera torrencial y cogemos un tuc-tuc para que nos lleve de nuevo al hotel. Pensamos que, mejor que andar mojándonos por ahí, es refugiarnos en el maravilloso Hotel de la Paix y disfrutar de sus instalaciones. Al entrar en el vestíbulo nos sorprende la graciosa estatua que nos da la bienvenida, con su ramo de flores de loto. Por suerte, la fabulosa piscina tiene una zona cubierta, que se introduce bajo el edificio, así que podemos bañarnos sin mojarnos, valga la redundancia. La piscina es espectacular desde todos los ángulos, semioculta en la frondosa vegetación. De allí pasamos directamente a probar la majestuosa bañera.

Después del baño, limpios y relajados, vamos a cenar al columpio, iluminado y decorado para la ocasión. La cena es una degustación de platos típicos camboyanos con maridaje de vinos internacionales. Los platos incluyen rana, que está deliciosa (yo ya había probado ancas de rana en España, pero las camboyanas son más gordas). Entre el meneo del columpio y los variados vinos que probamos, nos pillamos un mareo bastante curioso y se nos va la cabeza un poco. Ha dejado de llover y el ambiente es húmedo y caluroso, a la luz de las velas todo es encantador. Disfrutamos del lujo y de la noche soñando con las maravillas que veremos mañana.

Año olímpico

Este año se celebran los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y la capital británica se convertirá en el centro del mundo por unos días, aunque ya lo es porque la ciudad está celebrando el año de Charles Dickens. Las obras de las sedes deportivas avanzan a buen ritmo, aunque las áreas olímpicas presentan un aspecto bastante caótico todavía. No hay duda de que los Juegos serán un éxito y situarán al Reino Unido en la rampa de salida de la crisis que vivimos, una crisis que parece interminable. No olvidemos que Madrid aspiró también a esta Olimpiada hace ya unos años, pero la competencia era dura y fue Londres quien se llevó el gato al agua. Imagino cómo serían las cosas si la capital española hubiera ganado en aquella ocasión, su primer intento olímpico desde los años 70...

Dentro de cuatro años se celebrarán los Juegos Olímpicos de Río 2016, que servirán para poner a Brasil en el lugar del mundo que le corresponde. El gigante sudamericano está creciendo a gran velocidad y la Olimpiada es la gran oportunidad para demostrar su potencia económica, como antes hicieron China con Pekín 2008, España con Barcelona 92 o Japón con Tokio 64. Por lo que me han contado, todo en Río de Janeiro va muy atrasado y todo el mundo trata de robar lo que puede, algo que cabía esperar, pero no dudo que habrá tiempo de remediarlo. No olvidemos que Madrid también aspiró a esos Juegos de 2016, aunque de antemano todos sabíamos que era muy difícil conseguirlos, pues la regla no escrita de la alternancia continental sigue pesando al elegir sede olímpica.

Y por fin, dentro de ocho años, será la oportunidad de Madrid 2020. La capital española ha presentado su candidatura por tercera vez consecutiva, tras los dos fracasos anteriores. Eso es un punto a favor de la candidatura madrileña ante el Comité Olímpico Internacional, que valora mucho la tenacidad. Pero no es el único punto a favor, ya que la rotación continental juega a favor de Madrid y, además, el resto de ciudades aspirantes tiene menos nivel que en las ocasiones anteriores. Sin embargo, aunque esta vez Madrid lo tenga más fácil que nunca, su candidatura pierde fuelle y no está a la altura de la primera vez. Si entonces la capital española era una ciudad pujante, ahora languidece bajo los efectos de la crisis. Las instalaciones deportivas de las que tanto presumíamos están hoy abandonadas y a medio construir...

Siempre he tenido la ilusión de que Madrid llegue a albergar alguna vez unos Juegos Olímpicos, pero mi sueño se ha ido apagando últimamente, aunque ahora pueda por fin hacerse realidad. He visto cómo mi ciudad se ha deteriorado en los últimos años con el PP en el Ayuntamiento y en la Comunidad. El alcalde Gallardón hizo muchas obras, pero dejó la ciudad arruinada y a los ciudadanos aplastados bajo la losa de la gigantesca deuda. Pero lo peor que nos ha dejado es su heredera: sin comerlo ni beberlo, ahora tenemos de alcaldesa a Ana Botella, señora de Aznar... Desde que se presentó el horroroso logotipo de la candidatura (en eso también hemos ido de mal en peor) imaginaba a la alcaldesa y a Esperanza Aguirre luciéndolo de peineta el Día del Orgullo Gay. Ahora que he hecho el montaje, me parece que las dos están haciendo el indio ¿no creéis?

Charlie en el Delta del Mekong

Llego con este capítulo al final de mi relato vietnamita, aunque aquí no se acaba mi viaje, todavía falta lo mejor... Desde Saigón, o mejor dicho Ciudad Ho Chi Minh, hacemos una excursión de dos días al Delta del Mekong, la zona más húmeda y fértil del país. El río Mekong, antes de desembocar en el mar, se divide en multitud de brazos que inundan una vasta extensión, perfecta para el cultivo de arroz. En las zonas más vírgenes, la jungla invade todo, como hemos visto en tantas películas sobre la Guerra de Vietnam (de ahí el título del post).

Nos llevan en coche hasta un embarcadero donde subimos a una barca para recorrer algunos de los muchos canales que se cruzan en la zona. En este primer vistazo comprobamos que las barcas y canoas sirven de medio de transporte de pasajeros y de todo tipo de mercancías, como habéis visto en las fotos anteriores. Aquí se vive en el agua o en cabañas y casas a medio construir, en la orilla de los ríos y canales. Todo es verde, húmedo y frondoso, pero más aún lo es en nuestro siguiente periplo acuático, en un campamento del Vietcong.

Habíamos huido durante todo el viaje de las referencias a la famosa Guerra de Vietnam, pero de pronto nos vemos dentro de ella. Nos llevan a este campamento y nos montan en una barca minúscula, conducida por una mujer vestida de negro. Navegamos en silencio por la jungla pantanosa que hemos visto en tantas películas y nos trasladamos a Apocalypse Now, Platoon o Depredador. Por si no nos sentimos bastante Charlies, después de la ruta acuática recorremos la zona a pie, descubriendo las cabañas y los búnkers minúsculos.

El ambiente es pegajoso y estremecedor, como queda patente en estas fotos. Los restos de la guerra, tan reciente y tantas veces vista en el cine, nos trasladan a los años 70 del pasado siglo. Aquí se libraron batallas entre los norteamericanos y los vietnamitas del Norte, las tropas comunistas del Viet Cong que los americanos llamaban en clave Victor Charlie, de ahí el nombre que hizo famoso Sylvester Stallone en Rambo... Para salir de este sórdido ambiente nos llevan a Can Tho, la ciudad donde pasaremos la noche.

Can Tho es la ciudad más grande del Delta del Mekong y se sitúa a orillas del río Hau, que habéis visto al fondo en la primera de estas fotos, tomada desde la ventana de nuestro hotel. Salimos a dar una vuelta por la ciudad y vemos que es bastante próspera, se nota que esta zona es más rica que el resto del país. Al anochecer, los edificios iluminados nos recuerdan a las ciudades chinas, es hora de buscar un restaurante para cenar. Nos decidimos por uno recomendado en la guía donde se sirve serpiente, el plato típico local.

No nos conformamos con probar la serpiente, sino que pedimos el menú basado en este reptil. Así, de primero tomamos un rollito de serpiente y de segundo un guiso del mismo animal. Sinceramente, reconozco que no me gusta mucho ninguno de los dos platos, aunque tal vez sea porque en el rollito, además de serpiente había un pelo largo y negro (supongo que de la cocinera). De vuelta al hotel, paseando junto al río, vemos una gran estatua de Ho Chi Minh y un hombre practicando la medicina tradicional a otro en plena calle.

La mañana siguiente comienza con una excursión en barco hasta un mercado flotante, que a priori nos sonaba como algo encantador, probablemente porque recordábamos los bellos mercados acuáticos birmanos. De camino vemos una gasolinera donde los barcos paran a repostar. Cuando llegamos al mercado nos sentimos defraudados, pues no es como esperábamos. Los asistentes, desde barcas grandes y pequeñas, venden y compran frutas y hortalizas. El río tiene un color pardo y la basura flota por todas partes...

Después nos llevan hasta una granja para que veamos de cerca los cultivos de frutas y verduras de todo tipo. Ya os he dicho que esta zona es muy fértil y aquí crecen muchos productos exóticos. En la primera de estas fotos habéis visto el curioso árbol de la deliciosa fruta del dragón o Dragon Fruit. En la segunda veis las gigantescas frutas cuyo nombre ni siquiera recuerdo... Vemos lotos y palmeras de todo tipo y nos despedimos de esta zona y de este post con esa silueta humana que se pierde junto a su bicicleta en la verde vegetación.

Fuerza de voluntad

Lo prometido es deuda. Os traigo el segundo capítulo de Charli en el mundo real, la particular serie de dibujos animados que hago cuando el tiempo y la imaginación me lo permiten, espero que os guste.

GoAnimate.com: Charli en el mundo real capítulo 2 by charlitox

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Saigón siempre será Saigón

Tras compartir con vosotros mi escapada navideña, vuelvo al relato de mi viaje a Vietnam del pasado verano, que ya está próximo a su fin. Llegamos por fin a Saigón, la mayor ciudad del país, que fue durante años la capital de Vietnam del Sur. Tras la toma de la ciudad por parte del Viet Cong en 1975, que puso fin a la famosa Guerra de Vietnam, Saigón pasó a llamarse Ciudad Ho Chi Minh en honor al líder revolucionario fallecido en 1969. Aun así, todo el mundo sigue llamando a esta ciudad Saigón y para mí siempre se llamará así, pues este nombre evoca sus encantos y misterios del pasado. En su origen fue un importante puerto camboyano en el Delta del Mekong y más adelante se convirtió en la capital de la Cochinchina francesa. Hoy es una gigantesca y cosmopolita metrópolis de unos diez millones de habitantes, llena de contrastes, como podéis ver a continuación.

Tenemos suerte porque nuestro hotel está situado en pleno centro de la ciudad, en el Distrito 1, lo que nos permite ir andando a todas partes. En cuanto llegamos a Saigón salimos a pasear en la primera toma de contacto y nos sorprende el contraste de los edificios coloniales franceses con los modernos rascacielos. Si en la capital, Hanoi, se ha respetado el casco viejo y se han construido rascacielos sólo en las afueras, aquí es todo lo contrario. Edificios de todas las épocas conviven y se amontonan en el centro, como habéis podido ver. En la primera foto, el viejo Hotel Continental se ve pequeño bajo la mole del moderno centro comercial. En la segunda, es el precioso Teatro de la Ópera el que queda a los pies de un altísimo hotel, que imita su característico arco. En las otras dos fotos habéis visto dos modernas y lujosas boutiques, algo que no habíamos visto aún en este país.

Al día siguiente disponemos de más tiempo para pasear, así que decidimos salirnos del centro para tener una visión más amplia de esta ciudad. Entonces se hace más patente su nombre actual, porque vemos multitud de banderas comunistas por las calles. Los recuerdos de la Guerra de Vietnam, que en el resto del país no habíamos visto, aquí están por todas partes: desde monumentos hasta restos de aviones americanos abatidos, tanques y vehículos vietnamitas... Nos hemos negado a visitar el Museo de los Recuerdos de la Guerra, pero el armamento sirve de decoración a numerosos edificios oficiales que vemos a nuestro paso. También vemos modernas sedes corporativas de las principales compañías del país, como la que veis a continuación. Después, el bello edificio del Museo de Historia, situado junto al zoo, dentro de un gran parque.

Seguimos caminando y nos absorbe la vorágine de la gran ciudad, resumida en esta imagen de cables, motos y edificios estrechos de distintos colores y alturas. Buscamos la Pagoda del Emperador de Jade, pero nos cuesta encontrarla. Por fin llegamos a nuestro destino, uno de los templos más importantes de Saigón. Está lleno de gente, pero se respira un aire de tranquilidad y paz que no había en la calle. Nos envuelve la espiritualidad que transmiten las oraciones y los rituales de los fieles, y nos tomamos nuestro tiempo para relajarnos. En el jardín que se abre delante de la pagoda hay gente vendiendo todo tipo de productos y objetos, animales y plantas para ofrecer a los dioses. Desde tortugas que acaban creciendo y engordando en el estanque del jardín, hasta flores de loto perfectamente colocadas en preciosos ramos de color rosa.

Volvemos a las calles llenas de gente, donde cada uno se busca la vida como puede. Algunos hombres cosen con sus máquinas de coser instaladas sobre la acera, en plena calle. De camino al centro, en una zona tranquila y residencial, nos vemos rodeados de repente por una multitud de personas y motocicletas. Es la hora de salida del colegio y los padres, con sus motos, colapsan la calle. Nos cuesta salir del tumulto y estamos a punto de ser atropellados, me pregunto si serán frecuentes los accidentes en estas aglomeraciones o aquí ya están acostumbrados... Para recuperarnos y descansar, comemos en un curioso lugar una extraña comida que aún no habíamos probado. Se trata de una especie de tortas de arroz, grandes y finas, que se rellenan de verduras, pollo y setas, y que preparan unos simpáticos jóvenes uniformados de verde y amarillo.

Después de comer visitamos el Palacio de la Reunificación, que fue el palacio del Presidente de Vietnam del Sur, expulsado tras la "liberación" de Saigón. Se trata de un lujoso palacio de estilo moderno, construido en los años 60 del siglo pasado y conservado como estaba, pero convertido en museo. Así, ahora todos podemos ver los lujos con los que el Presidente y su séquito vivían en este Palacio, donde se pueden visitar tanto las elegantes estancias oficiales como las habitaciones privadas, que conservan un encantador aire retro. Lo más aterrador es visitar el búnker situado en el sótano, lleno de fríos corredores y pequeñas salas desde donde se dirigía a las tropas en los tiempos de la guerra. Aquí se conservan las cocinas, la galería de tiro y el lujoso coche del Presidente, mientras en la azotea del Palacio sigue esperando el helicóptero preparado para la huida.

Tras esta interesante visita salimos a la calle y respiramos hondo, para llenar de aire nuestros pulmones encogidos. Estamos en pleno centro y nos encontramos con dos edificios muy típicos de la ciudad, en los que es evidente la herencia francesa. En primer lugar, la Catedral de Notre Dame, que ocupa un lugar privilegiado como en París y en Hanoi. En segundo lugar, el Ayuntamiento, un precioso edificio que podría perfectamente estar ubicado en la capital francesa, si no fuera porque está coronado por la bandera vietnamita. Caminamos hasta el Mercado de Ben Thanh, el más famoso y popular de la ciudad, que abandonamos huyendo del acoso de los vendedores a los turistas. El cielo negro amenaza tormenta y no nos libramos de ella. Yo quería subir a la torre que me atrae desde que llegué, pero la lluvia nos sorprende en plena calle y hemos de refugiarnos durante horas.

Será a la vuelta de nuestra excursión de dos días al Delta del Mekong, que os contaré en un próximo post, cuando por fin pueda cumplir mi sueño. El tiempo ha cambiado y el día está despejado y radiante, así que podemos subir a la Bitexco Financial Tower, el rascacielos más alto de Ciudad Ho Chi Minh. El mirador o Skydeck está recién abierto y se ubica justo debajo de la plataforma que sobresale, a la que aún no se puede acceder. No obstante, las vistas son espectaculares en todas las direcciones. Me encanta poder ver desde arriba esta abigarrada ciudad, el ancho río Saigón y su más estrecho afluente. Veo que el otro lado del río está aún libre y que se está construyendo un túnel para comunicar el centro con ese lugar. Imagino que dentro de unos años esa zona será como Pudong en Shanghai, un nuevo centro financiero frente al centro actual.

Cierro esta crónica con la imagen de estas dos simpáticas chicas ataviadas con el Ao Dai, el traje típico vietnamita. Nos sonríen desde las puertas de un hotel, pues son las azafatas, recepcionistas y camareras quienes visten estos trajes de brillantes colores. Pongo fin aquí a la visita a esta increíble ciudad, en la que además hemos tenido ocasión de visitar elegantes y modernos restaurantes, e incluso de sumergirnos en la noche de esta ciudad que nunca duerme. Hemos visitado la discoteca Apocalypse Now, la más famosa de Saigón, donde se mezcla el público local con los extranjeros, tanto turistas como expatriados, en una curiosa amalgama. Hemos descubierto curiosos rincones y hemos vivido experiencias inolvidables y es que, para mí, no hay nada como las grandes urbes asiáticas...