Categoría: Escapadas
14 Julio 2011
Mientras se acerca el ansiado momento de emprender mi viaje anual a la otra punta del planeta, sigo compartiendo con vosotros mis últimas escapadas por España. Ya os conté de refilón en mi post anterior que recientemente estuve en Mallorca, fue concretamente en el puente del Corpus Christi, a finales de junio. Por supuesto, disfrutamos de la playa y visitamos alguna que otra cala, pero lo que hoy os traigo es un paseo por el casco viejo de la bella capital de la isla: Palma de Mallorca.



Hemos comenzado nuestra ruta por el Paseo del Born, el más exclusivo de la ciudad, donde se acumulan las tiendas de marcas de lujo, ubicadas en elegantes palacios que parecen italianos. Las esfinges de estilo egipcio que abren el paseo le dan un toque de exotismo cosmopolita, al igual que la mezcla de gente local y extranjera. Al internarnos por las calles adyacentes nos sorprende encontrar multitud de iglesias de diferentes estilos, desde el gótico al Renacimiento, así como hermosos edificios y palacios de estilo modernista.




El palacio modernista que acabáis de ver nos sorprende por su belleza y porque parece arrancado del Paseo de Gracia barcelonés. Resulta que en este edificio, que en su origen fue un hotel, tiene hoy su sede el CaixaForum de la capital balear. Lo descubrimos por casualidad, pero parece que el destino nos ha traído hasta aquí, pues este centro cultural muestra una exposición sobre Camboya, que es precisamente uno de los países que visitaremos en nuestro próximo viaje veraniego. Por supuesto, entramos a ver la exposición.



Salimos impactados de la exposición, que muestra fotografías de niños mutilados por las minas que inundan este precioso país, precisamente el de mayor porcentaje de población infantil del mundo. Ya ha anochecido y caminamos de vuelta al coche alquilado, que he dejado en un aparcamiento público. Me sorprende la escultura que vais a ver a continuación y decido fotografiarla. Me parece un curioso homenaje al perroflauta, que demuestra que estos personajes con perro y flauta existen desde hace muchos años, quizá siglos...



Hemos pasado directamente de la noche de nuestro primer día en Palma a la mañana de nuestro último día, cuando seguimos nuestro paseo por las calles del centro de la ciudad. Hemos aparcado el coche en La Rambla, junto a la iglesia que acabáis de ver. Este paseo arbolado lleno de puestos de flores se abre con las estatuas de dos romanos. Pasamos junto al Teatro y nos sentamos en la terraza del horno donde compraremos las deliciosas ensaimadas que llevaremos a Madrid, siguiendo la tradición.



Subimos las escaleras que habéis visto y entramos en un barrio increíble, que a mí me recuerda a Nápoles, aunque no conozco esta ciudad italiana. Supongo que se debe a las calles estrechas, las fachadas desconchadas y las contraventanas de madera. Nos devuelven a Palma los edificios modernistas como el que veis a continuación, de fachada tan intrincada como el tronco del olivo centenario que veréis después. Decora una plaza de este barrio, sin duda el más monumental de la ciudad, plagado de edificios oficiales.




Acabáis de ver una iglesia gótica de las muchas que hay en Palma y en otras ciudades. Lo que sorprende de la capital balear es la gran cantidad de edificios civiles de estilo gótico, como el que habéis visto antes. Esto sucede también en Valencia y Barcelona, es algo típico de esta zona. Y otros elementos muy típicos del casco viejo de Palma de Mallorca son los bellos patios de las casas y los palacios, a los que el turista se puede asomar desde la puerta. A continuación veréis tres, pero son centenares los que se pueden ver por aquí.



Nos cuenta un hombre mayor, vecino de Palma, que estos hermosos palacios están hoy en manos de los corruptos que se han enriquecido en los años de bonanza y burbuja inmobiliaria, en los que esta ciudad gobernada por el PP se hizo famosa por casos como el Palma Arena. Dice que es un secreto a voces, pero en esta isla todo es hacia dentro y más en esta ciudad, donde la gente vive en sus patios, ocultos tras las fachadas, donde pocas calles se abren al mar, que está al lado pero parece tan lejano...



Por fin llegamos a la Catedral, que se alza inmensa como un buque, sobre la muralla desde la que se divisa toda la bahía de Palma. En el puerto, a lo lejos, los grandes cruceros parecen el reflejo actualizado de la mole gótica. Es domingo y podemos entrar gratis, pero no podemos disfrutar mucho del interior ni detenernos a observar la intervención de Miquel Barceló en el Altar Mayor. Va a comenzar la Misa, así que los turistas somos expulsados sin miramientos de la nave, que abandonamos cruzando el claustro renacentista.



Supongo que estas imágenes os habrán sorprendido, tanto como me sorprendió a mí este lugar que no conocía. Se trata de los Baños árabes, que están cerca de la catedral, junto a un hermoso y acogedor jardín. La belleza de los arcos de piedra y ladrillo me transportan a la Edad Media y a las diferentes culturas que aquí convivían. Este barrio resulta menos señorial y más popular, aquí fotografío el edificio con el que cierro este paseo por Palma. Algo completamente diferente a todo lo que hemos visto, que nos traslada a otros lugares más alternativos y actuales. Algo que nos hace pensar que, tal vez... ¡otra Palma es posible!

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21 Junio 2011
Continúo con el relato de mi escapada a Soria, que comencé con el recorrido por la capital. El domingo amanece un día espléndido y dejamos la ciudad, dispuestos a recorrer los principales parajes naturales de la provincia. Primero nos dirigimos hacia la mítica Laguna Negra, envuelta en misterios y leyendas. Siempre quise conocerla y nunca imaginé que sería así, pienso tras dejar el coche en el aparcamiento, caminar por la senda rodeada de verdes árboles y verla aparecer ante nosotros, majestuosa y natural.



Estamos a dos mil metros de altura y la laguna de origen glacial brilla, llevando la contraria a su nombre y su fama de oscura y tenebrosa. La culpa es del maravilloso día primaveral, del cielo azul que se refleja en el agua y de los rayos de sol que la hacen relucir. Caminamos hasta una cercana cascada que se precipita ruidosa entre las rocas, desde donde tenemos otro panorama de la laguna. Después bajamos de nuevo para fotografiar un bello árbol seco, que destaca entre tanto verdor, mientras huimos del resto de visitantes.



Abandonamos este precioso paraje y nos dirigimos en coche hasta el vecino pueblo de Vinuesa, al que pertenece la laguna. Como veréis a continuación, es el típico pueblo serrano de Castilla, con casas de piedra. Muchas de ellas han sido transformadas en casas y hoteles rurales, no en vano Soria se ha convertido en una provincia puntera en esto del turismo rural. Los visitantes deben de estar de excursión, como nosotros, pues el pueblo está casi vacío y parece un auténtico pueblo fantasma, así que seguimos nuestro camino.



Recorremos desérticas carreteras entre montañas y bosques, hasta que llegamos a nuestro segundo destino natural del día: el Cañón del Río Lobos. Se trata de un hermoso paraje que tenía muchas ganas de conocer, y que no me defrauda en absoluto. Hemos comido algo en un pueblo cercano, llegamos al cañón, aparcamos y comenzamos a caminar junto al río. Se trata de un agradable paseo, en el que disfrutamos de las hermosas vistas: las rocas de extrañas formas que nos rodean y los muchos buitres que nos sobrevuelan.



Caminando llegamos hasta la románica ermita de San Bartolomé, que se alza al fondo del cañón. Parece increíble encontrar una iglesia medieval en plena naturaleza, tan lejos de cualquier población. Tras la ermita se abre una cueva en la roca, de grandes dimensiones. Nos adentramos unos cuantos metros en ella y miramos al exterior: la vista de la ermita y el cañón desde el interior de la oscura caverna es impresionante. Sin duda ha valido la pena llegar hasta aquí en este día tan soleado, pues el contraste es mayor.



Al salir de la cueva rodeamos la ermita y reparamos en sus detalles. Me sorprenden los curiosos rosetones, decorados con un pentáculo invertido circunscrito en una flor. Repaso la forma con el dedo y veo que es un dibujo infinito, me recuerda a otros símbolos esotéricos y misteriosos, pero entiendo todo cuando leo que esta ermita fue levantada por templarios. Recorremos el camino de vuelta hasta el coche contemplando las rocas horadadas que forman el cañón y los buitres que han convertido este lugar en su santuario.



Antes de abandonar definitivamente la provincia de Soria, hacemos una última parada en El Burgo de Osma. Conocía esta población porque estuve aquí hace ya muchos años, aunque sólo recordaba de ella su gigantesca Catedral. A continuación podéis ver el Ayuntamiento de la ciudad, seguido de la torre barroca de la mencionada Catedral, que es de estilo gótico. Cierra el reportaje una foto de la Calle Mayor de esta histórica población, donde destaca un palacio de los muchos que jalonan esta vía tan señorial y monumental.



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9 Junio 2011
Hace tiempo que quería conocer Soria, la capital de provincia más pequeña de España, capital de la provincia más despoblada del país. La ciudad que acogió a dos poetas cumbres de la literatura española, como Bécquer y Machado, y que acoge obras cumbres de la arquitectura románica, como vais a poder ver aquí. Hace casi un mes cumplí por fin mi sueño: me escapé un fin de semana a esta pequeña ciudad castellana, en busca de la paz y la tranquilidad que necesitaba.



Llegamos el viernes por la noche y nos alojamos en el magnífico Hotel Soria Plaza Mayor, lo que nos permite disponer de un fabuloso balcón sobre la plaza más bella de la ciudad, desde el que seremos testigos de los acontecimientos que le dan vida. La plaza tiene su encanto de noche, iluminada por luces amarillentas, pero también por la mañana, cuando la ilumina el sol que quiere salir entre las nubes. En una esquina de la Plaza Mayor, Leonor (esposa de Machado) nos ofrece asiento.



El entorno es espectacular: nos rodean montones de palacios e iglesias de piedra arenisca y color pardo, que me recuerda a la de Salamanca. Bajamos desde la Plaza Mayor hasta nuestro primer destino, cuya puerta acabáis de ver: la Concatedral de San Pedro, una gran iglesia mezcla de estilos gótico y renacentista. Está levantada sobre una vieja colegiata románica, de la que sólo se conserva el claustro, una joya absolutamente maravillosa, como podéis ver a continuación.



Siempre me ha maravillado la perfección de los claustros románicos, la serenidad que transmiten. Reconozco que al caminar por un claustro románico tan bello como este siento algo espiritual en mi interior. Las piedras hablan y más aún los historiados capiteles, todos diferentes, todos hermosos. La pena es que no podamos pasear por este claustro indefinidamente porque sólo tiene tres lados, ya que el cuarto desapareció al levantarse la nueva iglesia, como podéis ver a continuación.



Cruzamos el caudaloso río Duero, bajo grises nubarrones que amenazan tormenta. Llegamos hasta la iglesia de San Juan de Duero, situada junto a la orilla del río, rodeada de una frondosa arboleda. El exterior está medio en ruinas, pero al cruzar la puerta que habéis visto nos damos de bruces con algo único en el mundo. Había visto este claustro en los libros de arte del colegio, pero en vivo y en directo su belleza supera todo lo imaginado. Desprovisto de techo y de suelo, sólo quedan los arcos.



Como veis, este maravilloso claustro tiene arcos de los más variados estilos, fiel reflejo de la mezcla de culturas que imperaba en Soria en la Edad Media. Comienza a llover con fuerza y hemos de resguardarnos en la oscura y misteriosa iglesia, donde un vídeo explicativo habla de la convivencia entre cristianos, árabes y judíos. Dos curiosas capillas rodean el altar mayor, una de ellas coronada por una cúpula y la otra por una pirámide. En un capitel, vemos un Nacimiento con todos sus personajes.



Permanecemos un rato en la iglesia hasta que para la lluvia y cruzamos de nuevo el Duero para volver a la ciudad. Con este tiempo no nos arriesgamos a seguir caminando hasta la ermita de San Saturio y el monasterio de San Polo, otra vez será. Desde el puente vemos el Parador, situado en lo alto de una colina que domina la ciudad. Comemos en el magnífico restaurante Casa Augusta, situado en la Plaza Mayor, desde donde somos testigos de algo inaudito y sorprendente.



En pocos sitios he comido tan bien como en Soria, así que en parte esto se puede considerar una escapada gastronómica. Mientras damos buena cuenta de unos deliciosos torreznos y de platos con nombres tan poco atractivos como "manitas de cerdo sucias" y "pecho de cordero podrido" vemos como unos jóvenes se bañan en la fuente en calzoncillos, al son de la música de la tuna. Evidentemente, es el bautismo de los novatos, y es que en Soria se celebra una convención de tunos...



Por la tarde, seguimos con nuestra ruta por el románico soriano. En primer lugar habéis visto la iglesia de San Juan de Rabanera, un templo románico "de libro". Las otras dos fotos corresponden a la impresionante fachada de la iglesia de Santo Domingo. En la primera veis el rosetón, la torre y el Seat 127 que hace juego con la piedra, tanto en color como en antigüedad (es broma). Sobre estas líneas veis el detalle de la increíble portada románica, donde se representa la Biblia al completo.



Habéis visto el elegante Palacio de los Condes de Gómara, de estilo renacentista. Después, una estatua de Machado, de las muchas que hay por la ciudad. Si os fijáis en la foto que hay detrás comprenderéis la postura del poeta y la de su mujer, en la escultura que os mostré antes. Terminamos nuestro paseo por la ciudad y volvemos a nuestro hotel. Desde el balcón vemos los curiosos personajes que toman la plaza: una despedida de soltero amenizada por una banda, muchos tunos...



Cierro este post con la foto que acabáis de ver, que parece la portada de un disco de hace décadas... En realidad, estos músicos que parecen los Blues Brothers son tunos portugueses invitados a la convención. Ya veis que son más discretos y sobrios que los españoles, al menos en el atuendo. Es sábado por la tarde, aún me queda por contaros el domingo, pero eso será en otro post diferente, en el que ya os anuncio que cambiaré el color pardo por el verde y el gris por el azul.
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24 Noviembre 2010

El pasado fin de semana estuve en Sevilla para asisitir -por segundo año consecutivo- al EBE (Evento Blog España), que celebraba su quinta edición. Supongo que hace cinco años este congreso comenzó como una concentración de blogueros, pero ahora se ha convertido en una feria en toda regla, donde multitud de empresas de internet, comunicación y nuevas tecnologías compiten por vender sus productos y hacer negocios. Ya lo comprobé el año pasado, pero en cada edición se multiplican las empresas patrocinadoras y participantes. Yo, como bloguero anónimo, como persona física, me siento cada vez más perdido en este mundo de sociedades y negocios virtuales. La verdad, no sé si volveré, aunque siempre es una oportunidad para hacer contactos y volver a la preciosa Sevilla.

En las conferencias y charlas que escuché el sábado y el domingo, la palabra que más veces oí fue "emprendedor". Parecía que todas las ponencias giraban en torno a un mismo tema: la importancia de los emprendedores en el mundo actual. A fuerza de escuchar y reflexionar, he sacado la conclusión de que yo no soy un emprendedor, pues aún no he montado ningún negocio. Para serlo, a mi edad ya debería haber creado y quebrado varias empresas. Yo siempre he pensado que sólo sería feliz si tuviera mi propio negocio y fuera mi propio jefe, pero nunca me he lanzado por falta de capital. Creía que sólo quienes tienen dinero pueden montar una empresa, pero tal vez no sea del todo cierto, y menos en la red. Por eso los negocios online florecen como setas y los emprendedores son los nuevos gurús, otra de las palabras favoritas de estos foros. Tal vez aún no sea tarde y decida lanzarme, aunque supongo que no todos tenemos que ser emprendedores...

Sin duda lo más divertido fue el encuentro de blogueros de humor al que asistí el sábado por la tarde. Fue presentado y moderado por los autores de El Pito Doble y Flapa, dos blogs que no conocía. Una pandilla de cachondos andaluces, que comenzaron repartiendo latas de cerveza entre los asistentes. Nunca me ha dado por seguir este tipo de blogs, tal vez porque mi sentido del humor es bastante particular y no me suelen hacer gracia las ordinarieces que gustan a la mayoría. Tanta chabacanería junta me aburre, prefiero el humor sutil, inteligente, irónico y en pequeñas dosis. Además, por lo visto estos blogs se copian unos a otros, así que casi todos cuentan los mismos chistes. Se habló de esto y decidí tomar la palabra, para decir que los blogueros debemos crear contenidos propios y no limitarnos a copiar lo que vemos en otros blogs o nos mandan por e-mail. Para compartir lo que descubrimos por la red ya están Facebook y Twitter, herramientas conocidas y usadas por todos.

Este año sí estoy en la foto de familia que cada año retrata a todos los participantes del EBE. Bueno, a todos los que estén presentes y quieran salir en la foto, porque yo el año pasado me la perdí. Podéis verla pulsando aquí y podéis buscarme, aunque como veréis es tan complicado como saber dónde está Wally. Por eso os daré una pista: estoy en el centro de la foto, en primera fila, justo detrás de un gran muñeco amarillo tumbado que asoma en por abajo. Arriba podéis ver al hombre-muñeco en cuestión, con su compañero, las dos mascotas de una de las empresas participantes. La foto de familia cerró la jornada del sábado, pero luego venía la velada, con la Fiesta 5º Aniversario del EBE. Se celebró en la discoteca BOSS, situada en la calle Betis, así que pude volver a Triana y comprobar que las viejas tabernas marineras han sido sustituidas por elegante restaurantes llenos de pijos sevillanos, de esos con gomina y corbata. En la fiesta actuó el grupo local Rockers Roots, cuya música reggae sonaba bien, pero un poco cansina. Después, la buena música de la discoteca nos tuvo bailando como locos hasta altas horas.

Dicen que "la lluvia en Sevilla es una maravilla" pero es falso, como constaté el sábado por la mañana: llegué calado hasta los huesos al Hotel Barceló Renacimiento. El año pasado me alojé en este hotel situado en la Isla de La Cartuja donde se celebra el EBE, pero esta vez me hospedé en la cercana Alameda de Hércules. Tuve que cruzar el río Guadalquivir bajo una tromba de agua, ¡menos mal que había pedido prestado un paraguas! Afortunadamente el tiempo mejoró por la tarde y el domingo amaneció un día espléndido, que aproveché para pasear por Sevilla tras la conferencia de clausura del EBE. No me pude despedir de mis amigos porque no les vi ni pude llamarles, pues no hay ningún teléfono público en este hotel de cinco estrellas. Parece que al final me van a obligar a comprarme un móvil, porque las circunstancias son cada vez más adversas para mí, casi el último superviviente. Tras recorrer encantadores rincones como el que habéis visto y disfrutar de las deliciosas tapas locales, volví en el AVE del EBE, mejor dicho de Sevilla a Madrid. Esta vez no lo perdí.

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28 Julio 2010
Mi amigo Arturo, autor del blog GALERIA59, me ha dedicado un precioso post. Desde aquí quiero agradecerle sinceramente tan bonito detalle y quiero recomendaros a todos que visitéis su blog, si queréis estar a la última en estrenos de cine, exposiciones de arte y todo tipo de actividades culturales. Me gustaría dedicarle una de mis crónicas viajeras, pero estoy anclado en Madrid en espera de mis cada vez más cercanas, ansiadas y merecidas vacaciones. Por eso recuerdo mi última salida y os traigo un puñado de imágenes de un hermoso pueblo del Sur, dedicado a Galería - Laluk - Arturo.



En mi reciente escapada a Cádiz tuve tiempo de recorrer la ciudad y de tumbarme en la playa, pero también de visitar de nuevo un bello pueblo que ya conocía. Vejer de la Frontera es uno de los "pueblos blancos" de Cádiz, que también abundan en otras provincias andaluzas. Situado en lo alto de una loma, domina toda la comarca y permite disfrutar de maravillosas vistas de sus alrededores. Pero su mayor encanto está en recorrer sus estrechas y empinadas calles, flanqueadas de casas encaladas de un blanco impoluto. En cada rincon podemos encontrar una sorpresa o una nota de color.



No quiero escribir mucho porque tampoco hay mucho que contar, es mejor permanecer en silencio y dejarse atrapar por el embrujo de este pueblo. No quiero distraeros, prefiero que disfrutéis de la paz y la tranquilidad que reinan en estas callejuelas, de los deliciosos aromas que brotan de las flores que decoran los balcones y ventanas. Del bullicio de los niños jugando en los patios y los murmullos de las mujeres camino de la iglesia. Me veo de nuevo caminando por estas calles frescas donde no penetra el sol, me olvido del calor sofocante de Madrid y del agobio del trabajo, me siento más relajado.



Espero que hayáis disfrutado conmigo de este agradable paseo, que hayáis sentido también la paz y la tranquilidad, el descanso y el relax que se respira en este pueblo gaditano. Este pueblo de casas blancas recortadas contra el cielo azul, donde contrasta la iglesia de piedra. Espero que hayáis visto las fotos en silencio, para entrar en el ambiente (si acaso un fondo flamenco). Así es Vejer de la Frontera, ese pueblo blanco que se alza en lo alto de un cerro, al que sin duda seguiré volviendo.
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15 Junio 2010
Conocía casi toda la costa gaditana, pero no la capital provincial. Deseaba visitar Cádiz desde hace tiempo y por fin, el pasado puente del Corpus lo hice. Esta ciudad me ha fascinado y hoy la comparto con vosotros, aunque creo que es difícil transmitir con palabras y fotos el ambiente único que allí se respira. Cádiz es una de las ciudades más antiguas de Europa y por ella han pasado fenicios, cartagineses, romanos, árabes y otros pueblos. A lo largo de tres mil años de historia, todos ellos han dejado su huella en sus viejas calles.
Además, Cádiz es la ciudad marinera por excelencia, porque el mar la rodea casi por completo. Su situación es única: un tómbolo, casi una isla unida a la península por una larga y estrecha franja de tierra. A un lado, hacia el Océano Atlántico, la magnífica y larguísima Playa de La Victoria. Al otro lado, hacia la Bahía, el importante puerto; y en el extremo el casco viejo, amurallado y abierto al resto sólo por la Puerta de Tierra. Es esta parte histórica la que más me interesa, la que os muestro a continuación en imágenes.



Hemos comenzado el recorrido con una de las imágenes más famosas de la ciudad, la que aparecía en los libros de texto que estudié en el colegio: el Monumento a las Cortes de Cádiz, situado en la Plaza de España. No conozco a la pareja que sale en la foto, pero en cuanto enfoqué mi cámara hacia el monumento los dos posaron para mí. Después habéis visto dos de las muchas encantadoras plazas del centro, cada una con su correspondiente iglesia. En estas plazas se puede tomar el sol, que no penetra en las estrechas calles.


Habéis visto la Plaza de las Flores, una de las más famosas de la ciudad, siempre llena de gente entre los puestos de flores y plantas. Está dominada por un imponente edificio modernista que también aparece en la siguiente foto, tomada en el precioso Mercado Central. La importante labor de rehabilitación del centro de Cádiz acometida en los últimos años ha devuelto su esplendor a este viejo mercado, que hoy se ve limpio, moderno y animado. Desde aquí caminamos por el marinero Barrio de la Viña hasta llegar a la playa.


La Playa de La Caleta se encuentra en pleno casco viejo de la ciudad, rodeada de fortalezas como el Castillo de Santa Catalina, que se ve al fondo. Es un tómbolo en la punta de un tómbolo, es como como rizar el rizo. En el centro de la playa hay un balneario del siglo XIX que recuerda a otros del Norte de España, de la época en la que se comenzaron a apreciar los valores de los baños de mar. Frente a ella, dos ficus centenarios como el que veis en la foto anterior, mudos testigos de aquella época y de tantos acontecimientos...



Caminamos por las estrechas y frescas calles de la tacita de plata, flanqueadas por bellos edificios de viviendas con miradores de cristal, coronados por esbeltas torres de vigía. Llegamos al Arco del Pópulo, que da entrada al barrio del mismo nombre. El Barrio del Pópulo es un animado laberinto de callejuelas, plagadas de tabernas, restaurantes y terrazas, ideal para hacer una parada y tomar un tentempié. Por el Arco de la Rosa salimos a la Plaza de la Catedral, una amplia explanada decorada con abundantes palmeras.


Frente a nosotros se alza, al fondo de la plaza, la Iglesia de Santiago. Al verla me siento trasladado a Canarias, pues su estilo recuerda a muchas iglesias de las islas, con su piedra oscura y su torre tras las palmeras. Junto a ella se alza imponente la Catedral Nueva, obra maestra del barroco andaluz, cuya piedra blanca brilla bajo el cielo azul. Para visitar el interior hay que sacar entrada, pero preferimos pagar por subir a la Torre de Poniente, para disfrutar de las maravillosas vistas que ofrece el mirador más alto de la ciudad.





Como podéis comprobar, las vistas son espectaculares: el puerto, el casco viejo, el océano y la cúpula de la catedral si nos quedamos con lo destacado, mucho más si entramos en detalles. Hemos sacado una entrada combinada que nos permite visitar también la Casa del Obispo, situada junto a la Catedral. En este curioso museo podemos ver con claridad cómo los distintos pueblos que han habitado la ciudad a lo largo de la historia han dejado sus restos amontonados unos sobre otros, bajo el Palacio Episcopal.


Podéis imaginar el vértigo que se siente al caminar sobre esas pasarelas de cristal tendidas sobre las fosas donde se acumulan los restos arqueológicos de distintas épocas. Como en Cádiz el espacio escasea, los edificios se han levantado unos sobre otros a lo largo de la historia, como podemos comprobar en este interesante museo. De vuelta a las calles, fotografío dos curiosas estampas que os ofrezco a continuación. La primera une en una misma imagen dos elementos típicos de la ciudad: la religión y los caracoles.


La segunda imagen, sobre estas líneas, es el escaparate de un estudio de fotografía, que muestra retratos anónimos del pasado. Seguimos caminando hasta la iglesia de San Felipe Neri, donde se firmó la Constitución de 1812, conocida como La Pepa. La iglesia que fue sede de las Cortes de Cádiz está en obras y se abrirá rehabilitada dentro de dos años, para celebrar el importante bicentenario de esa fecha histórica para la ciudad. Otro edificio histórico cercano es el Gran Teatro Falla, de estilo neomudéjar.


Llegamos al Parque Genovés, el más importante de la ciudad. Está situado junto al mar en un extremo del casco viejo, sobre la muralla que lo convierte en un fortín estratégico e inexpugnable. Sus plantas tropicales traídas de muchas partes del mundo nos trasladan a otras latitudes y a otras épocas, incluida la prehistoria. Entre la fronda podemos ver el busto del botánico gaditano Celestino Mutis, a quien conocemos porque aparecía en el viejo billete de 2.000 pesetas junto a la puerta del Jardín Botánico de Madrid.


Comienza a atardecer y es un placer pasear por los paseos arbolados que coronan las murallas. Disfrutamos de la brisa mientras los pescadores lanzan sus cañas junto a los antiguos torreones. Cruzamos el Baluarte de la Candelaria, fortificado como cada esquina de esta ciudad. Comprendo por qué dicen que Cádiz es La Habana de España, todo recuerda a la capital cubana: los edificios coloniales, el malecón, el Océano Atlántico... Nos despedimos de esta hermosa ciudad andaluza, cómo no, con la puesta de sol, una más...


servido por charlitox
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9 Enero 2010
He pasado el Fin de Año en Canarias por sexta vez. No conozco mejor lugar para desconectar, para huir del frío y del estrés, para descansar entre sol y playas, entre año y año. Cada vez que voy a estas islas me entran ganas de quedarme allí, es algo que no descarto y que tal vez haga algún día. Conozco a otras personas que ya lo han hecho, que dejaron la península y se quedaron a vivir en Canarias, y que ahora son felices. No me extraña, porque creo que allí hay calidad de vida, por lo menos yo lo veo así. Para mí es un lujo poder andar en pleno invierno en camiseta, bermudas y chanclas. Poder ir a la playa en diciembre y en enero, sobre todo cuando en Madrid estamos sufriendo una ola de frío polar que me impide moverme y pensar con lucidez, entre viento, lluvia y nieve. Yo estoy hecho para el calor y la tranquilidad, para la naturaleza y los espacios abiertos, para estar semidesnudo y no abrigado hasta el cuello. Dicen que vivir en una isla te acaba ahogando, pero tal vez tenga que experimentar esta sensación por mí mismo.



He pasado el Fin de Año en Lanzarote por segunda vez, ocho años después de la primera. Es ésta una isla privilegiada entre las Afortunadas por su clima, tranquilidad y belleza. Lo bastante pequeña como para recorrerse con comodidad, es ideal para visitarse en Navidad porque toda ella es como un Belén, como un parque temático de casitas blancas y palmeras. Conozco todas las islas Canarias menos El Hierro, esa isla remota y desconocida que espero descubrir algún día. Todas son igualmente maravillosas y cada una tiene sus propios encantos, pero Lanzarote destaca por su equilibrio y armonía. Sin las vertiginosas pendientes (ni la vegetación exuberante) de las islas occidentales: La Palma y La Gomera. Sin la masificación (ni la oferta cultural) de las islas principales: Tenerife y Gran Canaria. Sin las grandes dintancias (ni las maravillosas playas) de su vecina Fuerteventura. Con su aridez y su increíble paisaje lunar, Lanzarote ha sabido sacar partido de sus carencias y conservar intacta su esencia, en gran parte gracias a su gran mentor César Manrique.



En esta ocasión no hemos visitado las obras de César Manrique que jalonan la isla como un rosario. Ya las conocíamos de nuestro viaje anterior y esta vez ha hecho buen tiempo, así que hemos preferido disfrutar de la playa, en busca de ese color oscuro con el que ahora doy envidia a mis pálidos compañeros de trabajo. Sí hemos descubierto una obra de Manrique que no conocíamos: LagOmar, la casa que diseñó para el actor Omar Shariff y que éste perdió jugando al póker, según cuentan las malas lenguas de la isla. Como en los Jameos del Agua y en la mayoría de sus obras en Lanzarote, este artista multidisciplinar se apropia de la naturaleza volcánica y la transforma a su antojo, consiguiendo espacios muy espectaculares pero impensables hoy en día, en unos tiempos (los actuales) en los que prima la conservación sobre cualquier tipo de transformación. Aquí uno sueña con ser el actor propietario de esta increíble casa, cuyos dueños actuales han transformado en museo y restaurante, pero también sueña con ser el artista con el poder de intervenir de semejante forma en el entorno natural.



La huella más importante de Manrique en Lanzarote no la forman sus impactantes obras, sino su importante legado que aún perdura. El respeto por la arquitectura popular y su integración en el entorno, la conservación de las antiguas costumbres, el ensalzamiento de lo auténtico y lo autóctono, son valores que han conseguido una isla única y diferente. La paz que transmiten sus casas blancas sobre negros jardines de cenizas volcánicas, con sus ventanas azules a juego con el cielo y el mar, o verdes a juego con las palmeras y los cactus. Los muros de rocas volcánicas en círculo, formando terrazas, bancales o refugios que sirven para proteger del viento tanto a las vides que producen el delicioso vino de malvasía, como a nosotros en las playas semivírgenes que veis a continuación. En primer lugar, las playas de Papagayo, al sur, frente a las islas de Lobos y Fuerteventura. Después, una cala de agua turquesa junto a Orzola, al norte, donde nos dimos los mejores baños. Por último la salvaje playa de Famara, al pie de los imponentes acantilados, frente al archipiélago Chinijo que forman La Graciosa, Alegranza y Montaña Clara.



La naturaleza de Lanzarote es árida y redondeada, pero a la vez salvaje e impactante. El mar rompe con fuerza en barlovento, contra las rocas volcánicas horadadas de Los Hervideros, o contra el blanco y marinero pueblo de El Golfo. Es una delicia sentarse en una terraza junto al mar que lo impregna todo, para paladear una copiosa parrillada de pescado junto con las omnipresentes papas con mojo. La gastronomía canaria es una maravilla y sorprende con las lapas, los quesos o el gofio escaldado que esta vez no hemos encontrado. Es una experiencia conducir por la carretera que lleva a Timanfaya, que es como una alfombra extendida directamente sobre el malpaís, y disfrutar de los increíbles colores de los centenares de volcanes, que parecen rebaños de vacas paciendo sobre él. Cuando cae la noche sobre la isla, tras un precioso atardecer, la ausencia de luces innecesarias, y por tanto de contaminación lumínica, permite contemplar el cielo plagado de estrellas.



El fin de año fue peculiar. Vimos ponerse el último sol de 2009, una hora más tarde que en la península, tras una alambrada. Era la valla del aeropuerto, pero a mí me pareció una increíble ironía por motivos que ahora no vienen al caso. Justo entonces, por el lado opuesto, salió una inmensa luna llena. Podéis verla sobre el Gran Hotel Arrecife, la única torre que existe en Lanzarote, porque por lo visto ni siquiera esta isla se ha librado de la especulación urbanística y la fiebre constructora de los últimos años. Luego nos fuimos a cenar al tranquilo apartamento que alquilamos en Puerto del Carmen y, tras las uvas, que apenas pude probar porque estaban malísimas, comenzaron los fuegos artificiales. Los conocía de otras veces, porque en todas las islas de este archipiélago los cielos se llenan de colores y cohetes cuando comienza el año nuevo, también una hora más tarde que en la península. Un año con un nombre tan bonito como 2010, que ha comenzado de forma tan especial para mí, y encima con plenilunio, tiene que ser afortunado para todos.



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17 Noviembre 2009
El domingo por la tarde volví del EBE en el AVE, pero hasta hoy martes no he podido publicar esta crónica. Tras la resaca, me ha costado bastante ordenar mis ideas y sacar mis conclusiones. Mi primera experiencia en una convención me ha confirmado lo que ya había oído: las largas jornadas seguidas de noches sin fin te dejan para el arrastre. Estoy cansado pero contento de haber asistido a este Evento Blog España, aunque no ha resultado como yo me esperaba. Ya os dije que no sabía muy bien a dónde iba, pero pensé que habría más blogueros aficionados, independientes y anónimos como yo. Bueno, tal vez los había, supongo que sí, pero la mayoría de los asistentes eran profesionales del sector de internet, que iban para hacer contactos y negocios. Casi todos se conocían o conocían a los ponentes y a los gurús de la red, cuyos nombres yo no había oído jamás. Me sentía como un extraño en una familia que no era la mía, aunque sólo a ratos, porque luego comprendía que en este mundo cabemos todos y, además, siempre me ha gustado ser la oveja negra.


Siempre es un placer visitar la maravillosa ciudad de Sevilla y me ha encantado volver después de unos quince años. Aunque no me ha quedado mucho tiempo para pasear, he podido disfrutar de sus deliciosas tapas en las terrazas que ocupan calles y plazas, bajo un sol de justicia. Incluso los sevillanos estaban sorprendidos del calor que hacía, demasiado para estas fechas. Estamos a mediados de noviembre pero en la capital andaluza parecía primavera, que es la estación ideal en esta ciudad teniendo en cuenta que en verano el calor es sofocante. Encontré Sevilla tal y como la recordaba, aunque algunas cosas han mejorado: la Alameda de Hércules, antaño marginal refugio de putas y maleantes, es hoy un hermoso paseo recuperado para el disfrute de vecinos y visitantes. Me agradó también ver gran cantidad de bicicletas, muchas de ellas de alquiler, sobre los kilómetros de carril-bici que han surcado las calles hispalenses. Era lo que esperaba, teniendo en cuenta los tiempos que corren y sabiendo que la ciudad es totalmente llana y por tanto perfecta para pedalear.



El EBE se celebraba en el centro de convenciones del Hotel Barceló Renacimiento y pude alojarme en este lujoso establecimiento que se construyó para la Expo 92. Está situado en la Isla de la Cartuja, entre el Puente del Alamillo que levantó Calatrava para la ocasión y el parque de atracciones Isla Mágica, que ocupa los restos de aquella exposición. Las sesiones más importantes tuvieron lugar el sábado, día grande del evento. Yo me vestí a tono con mi camiseta de Star Wars y triunfé: incluso alguien me hizo una foto y la colgó en internet. Por la mañana, en una sesión paralela sobre "artistas y culturas en la red" triunfaron los protagonistas de la serie online sevillana Malviviendo. Acapararon todas las preguntas del público y quedó patente que es auténtico furor lo que ha despertado esta serie, sobre todo en su tierra. Reconozco que yo la descubrí hace poco, gracias a mi amigo Tenemos Imágenes, y desde aquí os la recomiendo porque creo que vale la pena.



Por la tarde se celebró una mesa redonda sobre "el estado de la blogosfera" en el décimo aniversario del nacimiento de los blogs. Entre los participantes estaba Álvaro Ortiz, Furilo para las amigos, responsable de La Coctelera y otros muchos proyectos. Entre él y sus compañeros de mesa, de otras redes de blogs, pronosticaron la muerte de este medio a manos del twitter. Yo me revolví en mi asiento porque no creo que esto pueda ocurrir, ya que el blog y el twitter son dos cosas diferentes. Cada formato cumple su misión y no creo que sean equiparables: mientras el twitter es más escueto, espontáneo e inmediato, el blog debe ser más completo, trabajado y reflexivo. El primero se podría comparar con los mensajes de móvil y el segundo con la prensa impresa, que ni siquiera ha desaparecido en la era de internet. Cada medio tiene su nicho y cada persona debe encontrar su medio, porque sólo los más frikis o los profesionales del sector pueden presumir de usarlos todos. Yo, que tengo el tiempo limitado, prefiero dedicarlo a mi blog antes que, por ejemplo, a las redes sociales. Por eso precisamente me considero un bloguero.

En esta misma mesa, un hombre cuyo nombre no recuerdo dijo que no se debe escribir de política en un blog porque te arriesgas a recibir comentarios ofensivos. Esto me pareció más propio de la derecha hipócrita (que sólo se preocupa de quedar bien) que de un auténtico bloguero (que, supuestamente, debe ser activista). Yo creo que en un blog uno debe decir lo que piensa sin temor a los comentarios que reciba, porque se trata de un medio de expresión y no de vender la moto a nadie. Para rizar el rizo y terminar de cagarla, el hombre añadió que los blogs de los políticos no tienen éxito. Como si tuviera algo que ver... ¿acaso a alguien le puede interesar el blog de un político, que precisamente es un experto en vender la moto? Yo, desde luego, no he leído ninguno y sólo conozco el de Güemes, del que prefiero no hablar. Menos mal que el domingo me reconciliaría con el EBE al oír la conferencia de clausura, que estuvo a cargo del periodista Gumersindo Lafuente. Me devolvió la confianza en mis ideas cuando insistió en que un bloguero debe decir lo que piensa.

Volviendo al sábado, a las ocho de la tarde se celebró la entrega de los Premios Bitacoras.com, a los que yo no me pude presentar. Como siempre, los premios se repartieron entre los amiguetes, entre quienes son "alguien" en la blogosfera (donde estamos muchos pero la mayoría no somos nadie). Se trata de un selecto club formado mayoritariamente por profesionales, en el que los blogueros aficionados e independientes lo tenemos muy difícil para entrar. Yo no pierdo la esperanza y por eso me seguiré presentando a cuantos premios pueda, porque me sirven para darme a conocer y porque soy optimista. Espero llegar algún día a ser "alguien" en este mundillo, aunque para conseguirlo debería participar en más eventos de este tipo y ya estoy pensando en el próximo EBE. Reconozco que en el de este año sólo he hecho algunos contactos por la noche, en las fiestas que reunieron a los asistentes en diversos garitos sevillanos. Allí me sentía en mi salsa y no me costaba tanto acercarme a la gente. Así conocí a los zaragozanos de Mein President, otra nueva serie online.

Confieso que aún no he visto esta serie, porque el poco tiempo del que dispongo fuera del trabajo lo dedico a escribir y publicar. Porque yo soy bloguero y lo que hago es dotar a la red de contenidos para que otros los consuman. Puede que yo sea un friki entre los frikis, porque no tengo móvil ni estoy a la última en tecnología. Pero es que yo no creo que la blogosfera sea un ente homogéneo, sino que lo formamos personas muy diferentes. Si los blogs murieran, la red se quedaría vacía y yo también. Por eso auguro una larga vida a los blogs, por lo menos al mío.
servido por charlitox
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