Además de estrenar año estrenamos década, por eso el famoso dicho "año nuevo, vida nueva" cobra ahora aún más fuerza. Cambio de año, cambio de década, cambio de ciclo... ¿cambio de vida? Es lo que me pregunto sin parar en estos días, en los que me siento inquieto y mi cabeza da vueltas buscando respuestas. Hace diez años, en otro cambio de década, di un giro radical a mi vida que me vino muy bien. Siento que ahora me toca otro cambio, porque hay cosas en mi vida que no me convencen, creo que es el momento de actuar. Porque como buen Aries no puedo quedarme quieto esperando que cambien las cosas, necesito actuar y hacer que cambien para sentirme en paz.
He pasado el cambio de año lejos de casa, como siempre (os daré los detalles en mi próximo post). Esto me ha servido para tomar distancia y alejarme de los problemas, pero al volver a Madrid me he encontrado que todo sigue igual o peor. Los católicos integristas celebraban en la Plaza de Colón, bajo una gigantesca cruz, su ya tradicional misa anual para defender a sus familias, por lo visto se sienten atacados por la simple existencia de gente diferente a ellos. El Papa y los Obispos ayudaban a crear ambiente con declaraciones brutales que no pienso repetir aquí, porque para mí no tienen más valor que las palabras que pueda decir cualquier loco por la calle.
Quise informarme de las noticias que traía el Año Nuevo, pero el canal de televisión CNN+ había dejado de emitir. En su lugar ahora se emite el inefable reality show Gran Hermano durante las 24 horas. ¿Cómo es posible que se pierda un importante medio de comunicación y de información y que a cambio nos den más telebasura? ¿Cómo es posible que nadie diga nada, que a todo el mundo le dé lo mismo? Yo he firmado aquí, aunque no creo que sirva de nada, porque todo ya está hecho. Se ve que no hemos aprendido nada de esta crisis, que las empresas, el dinero y los mercados siguen marcando nuestro destino. Las fusiones y las privatizaciones son sólo un ejemplo.
Nos engañan como a chinos, nos manipulan una y otra vez, a todos los niveles. Yo no puedo hacer nada para cambiar cosas como las que os he contado, pero es que las mismas injusticias y barbaridades se dan a mi alrededor, más cerca de mí y de mi entorno. Tal vez sí pueda cambiar eso, o cambiar de vida para alejarme de esta sociedad que cada vez me resulta más ajena. Necesito huir de este mundo dominado por las luchas de poder, los intereses, el dinero y el materialismo, la mentira y la falsedad. Necesito encontrar un lugar tranquilo, donde pueda ser feliz con menos cosas, donde la gente sea auténtica, tenga principios y valores, sienta amor y respeto por los demás.
Puede que me veáis nervioso, alterado y desubicado, tal vez sea porque he dejado de fumar. Bueno, aún no me atrevo a decir que lo haya dejado, pero estoy en ello. Sí, soy uno de tantos millones de españoles que lo estamos intentando, como propósito de año nuevo y empujados por la nueva ley antitabaco que impide fumar en casi todas partes. Os sorprenderá que yo, tan rebelde, pase por el aro, me explico: me parece de una hipocresía mayúscula esta ley, pues si dicen que el tabaco es tan malo (que lo es) deberían prohibirlo y dejar de venderlo. Pero claro, no les interesa porque pretenden que los fumadores financien con sus impuestos el déficit público. Y yo me niego a seguir pagando un vicio que se ha vuelto prohibitivo.
En realidad no es sólo por el dinero que me voy a ahorrar, evidentemente también lo hago por cuestión de salud: sé que antes o después lo tendré que dejar, y creo que cuanto antes lo haga mejor. Sé que me va a costar y espero que no me ocurra como en otras ocasiones cuando intenté dejar el tabaco: mis compañeros me rogaban que volviera a fumar, porque me ponía insoportable. Espero que ahora me ayudéis y me aguantéis, porque probablemente utilice este blog para desahogarme, como estoy haciendo ahora. Por lo menos es un cambio para empezar el año, espero que vengan más y que sean todos positivos. Os dejo con esta canción que vuelve a rondar mi cabeza como meses atrás, por algo será.

