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La Coctelera

Categoría: Olimpismo

Año olímpico

Este año se celebran los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y la capital británica se convertirá en el centro del mundo por unos días, aunque ya lo es porque la ciudad está celebrando el año de Charles Dickens. Las obras de las sedes deportivas avanzan a buen ritmo, aunque las áreas olímpicas presentan un aspecto bastante caótico todavía. No hay duda de que los Juegos serán un éxito y situarán al Reino Unido en la rampa de salida de la crisis que vivimos, una crisis que parece interminable. No olvidemos que Madrid aspiró también a esta Olimpiada hace ya unos años, pero la competencia era dura y fue Londres quien se llevó el gato al agua. Imagino cómo serían las cosas si la capital española hubiera ganado en aquella ocasión, su primer intento olímpico desde los años 70...

Dentro de cuatro años se celebrarán los Juegos Olímpicos de Río 2016, que servirán para poner a Brasil en el lugar del mundo que le corresponde. El gigante sudamericano está creciendo a gran velocidad y la Olimpiada es la gran oportunidad para demostrar su potencia económica, como antes hicieron China con Pekín 2008, España con Barcelona 92 o Japón con Tokio 64. Por lo que me han contado, todo en Río de Janeiro va muy atrasado y todo el mundo trata de robar lo que puede, algo que cabía esperar, pero no dudo que habrá tiempo de remediarlo. No olvidemos que Madrid también aspiró a esos Juegos de 2016, aunque de antemano todos sabíamos que era muy difícil conseguirlos, pues la regla no escrita de la alternancia continental sigue pesando al elegir sede olímpica.

Y por fin, dentro de ocho años, será la oportunidad de Madrid 2020. La capital española ha presentado su candidatura por tercera vez consecutiva, tras los dos fracasos anteriores. Eso es un punto a favor de la candidatura madrileña ante el Comité Olímpico Internacional, que valora mucho la tenacidad. Pero no es el único punto a favor, ya que la rotación continental juega a favor de Madrid y, además, el resto de ciudades aspirantes tiene menos nivel que en las ocasiones anteriores. Sin embargo, aunque esta vez Madrid lo tenga más fácil que nunca, su candidatura pierde fuelle y no está a la altura de la primera vez. Si entonces la capital española era una ciudad pujante, ahora languidece bajo los efectos de la crisis. Las instalaciones deportivas de las que tanto presumíamos están hoy abandonadas y a medio construir...

Siempre he tenido la ilusión de que Madrid llegue a albergar alguna vez unos Juegos Olímpicos, pero mi sueño se ha ido apagando últimamente, aunque ahora pueda por fin hacerse realidad. He visto cómo mi ciudad se ha deteriorado en los últimos años con el PP en el Ayuntamiento y en la Comunidad. El alcalde Gallardón hizo muchas obras, pero dejó la ciudad arruinada y a los ciudadanos aplastados bajo la losa de la gigantesca deuda. Pero lo peor que nos ha dejado es su heredera: sin comerlo ni beberlo, ahora tenemos de alcaldesa a Ana Botella, señora de Aznar... Desde que se presentó el horroroso logotipo de la candidatura (en eso también hemos ido de mal en peor) imaginaba a la alcaldesa y a Esperanza Aguirre luciéndolo de peineta el Día del Orgullo Gay. Ahora que he hecho el montaje, me parece que las dos están haciendo el indio ¿no creéis?

Bonito logo para Río 2016

Hoy os voy a hablar de Río de Janeiro, pero no de las tremendas inundaciones que han causado estos días más de 500 muertos en los alrededores de la ciudad brasileña. Sabéis que soy un fanático de los Juegos Olímpicos y todo lo que mueven, sobre todo en lo relativo a la arquitectura y el diseño. Por eso no podía dejar pasar esta noticia sin reflejarla en mi blog, que cuenta con una sección dedicada al Olimpismo. El caso es que el pasado 1 de enero, coincidiendo con el comienzo del año y de la década, se desveló el logotipo de los Juegos Olímpicos de Río 2016, que podéis ver aquí.

El logo es obra de la agencia brasileña Tátil, que ha conseguido un diseño brillante y original. A mí al menos me encanta, me parece que está lleno de fuerza y que transmite muchas ideas: dinamismo, color y mestizaje. Tiene forma de "R", la inicial de la ciudad, pero a la vez tiene la forma del Pan de Azúcar, lo más representativo de Río. Los colores son los de la bandera brasileña, pero a la vez los de la ciudad: el verde de la selva, el amarillo de las playas y el azul del mar. Vemos a tres personas cogidas de la mano, pero son de diferentes colores, como símbolo de una sociedad multiétnica... En fin, parece que lo tiene todo este logo.

Como ocurre casi siempre en estos casos, en cuanto se dio a conocer este logotipo aparecieron voces diciendo que era un plagio de otro. Concretamente, denunciaban que se parecía mucho al de una fundación de Estados Unidos llamada Telluride. Podéis ver el logo a continuación y juzgar vosotros mismos, pero yo creo a los autores del logo brasileño, quienes dijeron que el parecido era pura coincidencia. Evidentemente, hoy en día casi todo está creado o inventado, así que es difícil crear algo realmente nuevo y original. También hay quienes dicen que el logo se parece al cuadro "La danza" de Matisse, que también podéis ver más abajo, pero creo que eso es como decir que el logo es un plagio de la sardana catalana...

Ya os he dicho que me gusta mucho el logo, creo que ha sido un acierto de los diseñadores y del jurado que lo ha elegido. A pesar de las poco consistentes acusaciones de plagio, me parece bastante original comparado con la mayoría de los últimos logos olímpicos. Y esto lo digo con conocimiento de causa, como podéis comprobar leyendo el completo análisis que realicé cuando se dio a conocer el logo de Londres 2012. Deseo mucho éxito al logo y a los Juegos Olímpicos de Río 2016, los primeros que se celebrarán en Suramérica, que servirán para mostrar al mundo entero los avances del gran país que es Brasil.

Vancouver 2010 comienza con mal pie

Hace una semana se dio el pistoletazo de salida a los Juegos Olímpicos de Invierno, que se celebran en la ciudad canadiense de Vancouver. La olimpiada invernal siempre ha sido la hermana pequeña de la estival, aunque desde hace unos años se alterna la celebración de ambas citas para que no coincidan en el mismo año. Aun así, estos Juegos alcanzan una repercusión mucho menor que los de verano, sobre todo en países como España, sin tradición en deportes de invierno. Este año también será difícil que algún español consiga una medalla, como ocurre desde que terminó el reinado de los hermanos Fernández-Ochoa, la única familia que ha logrado metales olímpicos invernales para nuestro país.

Los problemas han perseguido desde el principio a los Juegos de Vancouver, que parecen malditos. El día antes de su apertura, un deportista murió tras sufrir un accidente en las pistas olímpicas. El pasado viernes, la ceremonia de inauguración quedó empañada por el fallo en el funcionamiento del pebetero: uno de sus cuatro soportes no subió y el encargado de encenderlo se quedó como un pasmarote, sin saber qué hacer con su antorcha ante el estupor del público. Durante la primera semana se han sucedido las masivas manifestaciones de ecologistas contra la celebración de los Juegos, con sus correspondientes disturbios. Y para colmo de males, el mal tiempo ha obligado a suspender o aplazar muchas pruebas.

Confío en que al final estos Juegos serán un éxito en lo deportivo y en su organización, aunque no es algo que me interese en especial. Lo que más me atrae de las citas olímpicas es su faceta sociológica, por su poder de unión entre los pueblos, y sobre todo la urbanística y arquitectónica. Me fascina cómo una Olimpiada es capaz de cambiar la cara de una ciudad y ponerla en el mapa mundial. La construcción de instalaciones e infraestructuras olímpicas es un indicador de la riqueza de un país y de un momento de la historia. Ahora estamos en tiempos de crisis hay que apretarse el cinturón, así que en Vancouver se ha intentado aprovechar y reciclar lo existente, que es bastante.

Vancouver es una preciosa ciudad situada entre el Océano Pacífico y las Montañas Rocosas. Rodeada de una generosa naturaleza, la pujanza de esta urbe se aprecia en las fotos que vais a ver, extraídas de la página oficial de Vancouver 2010. En ellas podéis ver las instalaciones donde se desarrollan las competiciones, que tienen su futuro asegurado. No como las de Pekín, que tras los Juegos de Verano han sido transformadas en centros comerciales y parques de atracciones. Afortunadamente, Canadá aprendió con los Juegos de Montreal 76, que sumieron al país en la ruina económica. Lo mismo ocurrió con Atenas 2004: he leído que la grave crisis griega actual se debe, en parte, al derroche olímpico.

En estas dos primeras fotos veis el BC Place, situado en pleno centro o downtown de la ciudad. Es la mayor estadio cubierto de Norteamérica, puede dar cabida a 55.000 espectadores sentados y en él se celebran las ceremonias de inauguración y clausura de los Juegos, así como las entregas de medallas diarias.

En esta bonita foto habéis visto el Canada Hockey Place, con capacidad para 19.300 espectadores. Como es evidente, en él tiene lugar la competición de hockey sobre hielo, uno de los deportes más espectaculares y violentos de los Juegos de Invierno.

Impresionante panorámica de Cypress Mountain, donde se celebran algunas carreras de esquí y snowboard. Sin duda el esquí, en todas sus modalidades, es el deporte rey de los Juegos de Invierno. Por eso, la ciudad que aspire a organizarlos debe tener cerca montañas nevadas.

Dos vistas del Ricmond Olympic Oval, sede del patinaje de velocidad, otro de los raros deportes que aquí sólo podemos ver cuando hay olimpiadas. En la primera vemos el interior del pabellón, con su llamativo techo de madera. En la segunda vemos su fachada, iluminada a la bonita luz del atardecer.

Panorámica del Pacific Coliseum, con el skyline de Vancouver detrás. En este palacio cubierto con capacidad para 14.000 espectadores tienen su sede el patinaje artístico y el patinaje de velocidad en pista corta.

Vista interior del Vancouver Olympic Centre, en plena competición de curling. Este extraño deporte, incomprensible para los profanos, se juega aquí durante estos días.

Cierro con el Whistler Olympic Park y sus trampolines para los saltos de esquí. Sin duda es éste el deporte invernal que me gustaría practicar, porque me transmite la sensación de volar en libertad. También me gustaría ver unos Juegos Olímpicos de Invierno en España, donde nunca se han celebrado. Jaca lo ha intentado hasta la saciedad y también Granada, sin fortuna. Con las nuevas normas olímpicas, que permiten mayor distancia entre la ciudad sede y las pistas de esquí, lo intentarán Barcelona y Zaragoza. Con esas normas, podríamos llegar a ver en Madrid unos Juegos de Invierno, ya que no nos dan los de verano... 

A la tercera va la vencida

Madrid ha perdido los Juegos Olímpicos de 2016. Río de Janeiro ha ganado, como se veía venir. Lo primero es felicitar a los brasileños en general, y a los cariocas en particular, por conseguir su sueño. Río tenía todas las papeletas y el COI ya había apostado por esta ciudad en la última evaluación de las candidaturas. Las bazas a favor de la ciudad brasileña eran muchas: nunca se han celebrado unas Olimpiadas en América del Sur, Brasil es un país emergente (como lo era China cuando consiguió los Juegos de Pekín) y, además, según la regla no escrita de la rotación continental, en 2016 tocaba América. Tenía sólo una pega: la celebración en Brasil del Campeonato Mundial de Fútbol de 2014, pero esto no ha sido un obstáculo para los miembros del COI, que han otorgado a Río los Juegos de 2016.

Madrid ha vuelto a perder cuatro años después, pero en realidad todos nos lo temíamos. Es verdad que al final, cuando sólo quedaban dos ciudades en liza, nos hemos ilusionado y hemos creído que era posible. Pero al final ha pesado esa regla no escrita, aunque el Presidente del COI había dicho que no se tendría en cuenta. Londres 2012 está demasiado cerca y ni siquiera se ha celebrado aún, así que la corazonada madrileña era un sueño difícil de cumplirse. Pero eso ya lo sabíamos todos desde el principio, incluso lo sabía el alcalde Gallardón cuando presentó su segunda candidatura consecutiva. Así que ahora no hay marcha atrás, no tendría sentido haberse presentado para 2016, sabiendo a priori que sería casi imposible, y no hacerlo para 2020, con el viento a favor.

Confieso que el título de este post me valía tanto si Madrid ganaba como si perdía, porque hoy es la tercera vez que Madrid pierde las Olimpiadas. Lo que ocurre es que, para mí, la primera vez no cuenta: fue para los Juegos de 1972 que acabaron celebrándose en Múnich, cuando Franco era aún el Jefe del Estado español y Carlos Arias Navarro era Alcalde de Madrid. Las posibilidades madrileñas eran entonces muy remotas, por no decir nulas, así que aquella candidatura puede considerarse "simbólica". Lo que cuenta es la perseverancia, y a la tercera va la vencida, así que tras 2012 y 2016, Madrid debe presentarse para 2020. Entonces los Juegos podrán volver a Europa tras cruzar el charco, y entonces Madrid estará todavía mejor preparada que ahora, no habrá ciudad que la supere.

Si el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, fuera consecuente, estaría ya pensando en presentar la candidatura de la capital de España para 2020. Si realmente tiene tanta ilusión y tanta confianza en las posibilidades madrileñas, creo que debería hacerlo. Si entonces no ganamos, será hora de retirarnos de la carrera olímpica, como hizo París tras perder varias veces seguidas. Pero sería una pena desperdiciar todo lo que se ha hecho sabiendo que este año la cosa estaba complicada. Yo ya os he dicho aquí muchas veces que tengo la ilusión de ver unas Olimpiadas en Madrid desde que era pequeño, pero además tengo una poderosa razón para apoyarlas. Estoy harto de ver mi ciudad herida, llena de zanjas y socavones, y creo que sólo si conseguimos los Juegos podremos verla sin obras.

En realidad, me acabo de dar cuenta de que hay otra forma de ver Madrid libre de obras y de incomodidades para los ciudadanos. Se trata de echar de una vez por todas al alcalde Gallardón. Bajar a este faraón de su trono, para que deje de sangrarnos a base de multas e impuestos, para que deje de amargarnos la vida con obras interminables y molestas. Hay que pararle los pies cuanto antes, porque ahora anuncia que quiere remodelar la Plaza Mayor y ponerle gradas. Desde luego, si sigue adelante con este proyecto, yo estoy dispuesto a manifestarme y promover la rebelión contra este loco peligroso, que no va a dejar ni un trozo de Madrid sin cubrir por esas horribles losas de granito que avanzan por la ciudad como una marea negra. Toda la ciudad está patas arriba y se acercan fechas fatídicas.

Supongo que, si conseguimos echar a Gallardón del Ayuntamiento, con él se irá también el sueño olímpico de Madrid. Entonces sólo quedará mi ilusión, pero espero no perderla. Porque de ilusión también se vive.

Rio 2016, escenario incomparable

Cierro con Río de Janeiro el repaso a las cuatro ciudades que compiten por los Juegos Olímpicos de 2016. La ciudad brasileña es la única que no conozco personalmente de las cuatro candidatas, aunque espero poder visitarla algún día. Creo que la candidatura de Río puede dar la sorpresa el 2 de octubre en Copenhague, cuando el COI decida por votación la sede olímpica de 2016. Si las otras tres ciudades candidatas (Madrid, Chicago y Tokyo) brillan a gran altura, Río de Janeiro no se queda atrás, e incluso tiene a su favor algunas importantes bazas que intentaré analizar.

La belleza de la ciudad brasileña es famosa en todo el mundo: su privilegiada situación entre empinadas montañas como Corcovado y Pan de Azúcar que sirven de miradores, sus kilométricas playas de arena blanca con nombres tan famosos como Copacabana o Ipanema... Sin duda es un marco incomparable para albergar unos juegos olímpicos y este es un argumento de peso por sí solo. Pero hay más: sería la primera vez que los Juegos se celebran en América del Sur, un continente aún virgen, olímpicamente hablando. Además, también por primera vez se disputarían todos los deportes en una misma ciudad, otro argumento de peso por el ahorro de costes de desplazamiento que supone la ausencia de subsedes.

Como todas las ciudades candidatas, Río también tiene sus inconvenientes. Se pueden alegar problemas de inseguridad y pobreza, sobre todo en las famosas favelas que rodean la ciudad. Pero todo inconveniente se puede transformar en oportunidad, y los cariocas esgrimen precisamente ese argumento: la oportunidad de transformar y mejorar muchos de los barrios más deprimidos de la ciudad. Además, Brasil es una potencia económica emergente que tiene su oportunidad de demostrar al mundo sus avances, como hizo China el año pasado con los Juegos de Pekín. A continuación podéis ver el plano con la situación de las distintas áreas olímpicas, donde se sitúan las instalaciones deportivas previstas en la candidatura carioca.

Como veis, la candidatura se estructura en cuatro áreas principales: Maracaná, Copacabana, Deodoro y Barra. La primera puede considerarse el centro de los Juegos, porque en ella se ubican las instalaciones deportivas más emblemáticas de la ciudad, que podéis ver en la siguiente foto. El gigantesco y famosísimo Estadio de Maracaná, donde tendrían lugar las ceremonias de apertura y clausura, aparte de la fase final del torneo de fútbol. Junto a él, el Gimnasio Maracanazinho, que albergaría la competición de voleibol, y el popular Sambódromo del carnaval carioca, sede del tiro con arco que serviría también para la salida y la llegada del maratón. El atletismo se disputaría en el cercano Estadio Joao Havelange, construido para los Juegos Panamericanos de 2007 y por tanto muy moderno.

La Playa de Copacabana será el espectacular escenario del torneo de volleyplaya, creo que nadie puede imaginar un lugar mejor para la práctica de este deporte. Muy cerca de esta playa y en la misma zona se encuentra la Laguna Rodrigo de Freitas, que podéis ver en la siguiente imagen. Aquí tendrán lugar las competiciones de remo y piragüismo, en un precioso paraje situado muy cerca del centro de la ciudad. Y es que es lo que tiene Río de Janeiro: sus impresionantes paisajes naturales están por todas partes y se aprovechan para las distintas competiciones. Así, en la zona de Deodoro estará el Parque Radical, donde se disputarán las pruebas de bicicleta de montaña y piragüismo en aguas bravas.

Terminamos la gira por Río de Janeiro en la zona de Barra, que podéis ver en las dos siguientes y últimas imágenes, y que se convierte por derecho propio en el centro neurálgico de los Juegos. Aquí se sitúa la Villa Olímpica, donde se alojarán los deportistas, a orillas de un lago y con acceso directo a una playa privada a orillas del océano. También en esta zona se ubican el Parque Olímpico de Río y el recinto ferial Riocentro, entre los cuales albergarán catorce deportes olímpicos. Y para completar las magníficas instalaciones, un Centro Olímpico de Entrenamiento para once deportes. Ya veis que la candidatura de Río de Janeiro es de primerísimo nivel y, como os decía, creo que puede dar el pelotazo. La suerte está echada para las cuatro ciudades competidoras. Que gane la mejor, o mejor dicho, la que consiga más apoyos, que es lo que cuenta...

Tokyo 2016, tecnología en la bahía

Quedan menos de tres meses para que el COI elija la sede de los Juegos Olímpicos de 2016 y aún no he desgranado dos de las candidaturas. Ya os hablé de Chicago y de Madrid, pero lo prometido es deuda y debo seguir con las otras. Hoy quiero profundizar en la candidatura que para mí es favorita desde el principio, como os he anticipado alguna vez. Visité Tokyo hace dos años y me fascinó esta ciudad gigantesca, ordenada y futurista. La capital de Japón es una urbe inabarcable, una megalópolis en toda regla, donde la tecnología está a la orden del día y tan integrada que pasa inadvertida.

En Tokyo todo funciona a la perfección: el transporte urbano, frecuente y puntual, premite la movilidad de millones de personas de un punto a otro, mediante una engrasada red de barcos y trenes elevados y subterráneos. La perfecta organización de unos Juegos Olímpicos en esta ciudad está garantizada, se sobreentiende cuando hablamos de los eficientes y trabajadores japoneses. De hecho, ellos ya tienen experiencia porque organizaron los Juegos de 1964 en la capital, aunque no parece que este antecedente sea un peligro para conseguir los de 2016, porque ya habrán transcurrido entonces más de cincuenta años. Sí puede ser un inconveniente el hecho de que los Juegos de 2008 se celebraran en Pekín (China), demasiado cerca para sólo ocho años. Hablando en términos geográficos Madrid lo tiene peor, así que sólo tienen ventaja las dos candidatas americanas...

La candidatura de Tokyo para 2016 es espectacular, algo que ya cabía esperar viniendo del País del Sol Naciente. Se articula sobre la Bahía de Tokyo, en islas artificiales como las muchas que ya se han construido allí en las últimas décadas. La capital japonesa es inmensa y abigarrada, así que construir sobre la bahía es la única opción que queda para hacerlo en un lugar a la vez céntrico y bien comunicado. La autopista elevada que cruza la bahía comunica esta zona con el centro a través del puente Rainbow, y con el cercano aeropuerto Haneda a través de un túnel. En estas islas se levantarán las principales instalaciones para los Juegos, incluidas la Villa Olímpica y las sedes para vela, remo y piragüismo, hípica y otros muchos deportes. Como veréis en las siguientes fotos, extraídas del dossier de la candidatura, el proyecto es impresionante.

En la imagen anterior podéis ver el puente Rainbow en primer plano y detrás, a la izquierda, el Estadio Olímpico. Estará construido también sobre una isla y será un curioso edificio cubierto de árboles, como podéis ver en la siguiente imagen. Su situación es estratégica, porque es el centro geográfico de los Juegos, como veréis en el plano de la candidatura, que va a continuación.

Como veis en el mapa, el Estadio está en el centro de las dos zonas principales, la de la Bahía, que ya os he mostrado, y la zona Histórica, al Norte. Los japoneses son expertos en combinar el pasado y el futuro, la tradición y la modernidad, así que no iban a renunciar a estas dos facetas en su proyecto olímpico. La zona histórica se divide a su vez en dos áreas, la del Palacio Imperial, que veis a continuación, y la de Yoyogi, en la última foto. En los históricos jardines del Palacio Imperial se correrá el ciclismo en ruta y en el pabellón con forma de pagoda que veis en primer plano se disputará el yudo, que se estrenó como deporte olímpico en los juegos de 1964, en este mismo lugar. En el cercano Forum, del que podéis ver una foto en mi post sobre Tokyo, se celebrarán varias competiciones.

En esta última foto destaca el parque Yoyogi, con los rascacielos de Shinjuku detrás. En esta zona se sitúa el principal legado de los Juegos de 1964: a la izquierda, delante del parque, los preciosos gimnasios que Kenzo Tange diseñó entonces y que visité expresamente en mi viaje a la capital nipona; en 2016 acogerían el balonmano. A la derecha de la foto el que fue estadio olímpico en los anteriores Juegos de Tokyo, que en los próximos se utilizaría para partidos de fútbol. Como veis a esta ciudad no le falta nada para albergar una olimpiada que sin duda sería la mejor de la historia. Yo apuesto por esta candidatura, aunque mi corazón está con Madrid. Sin duda los miembros del COI lo tendrán complicado el 2 de octubre en Copenhague para elegir una entre las cuatro ciudades candidatas. Antes os hablaré de Río de Janeiro, la que me queda.

Tengo una corazonada

Con este nuevo lema ha recibido Madrid a la delegación del Comité Olímpico Internacional que comenzó ayer su visita de evaluación a la capital de España, tras pasar por las otras tres ciudades candidatas a los Juegos de 2016. Dicen que ser la última en recibir la visita de los delegados del COI puede ser una ventaja, porque parece que siempre lo último queda más grabado en la retina y en la memoria. Veremos si esto es cierto y Madrid recibe una buena puntuación en la visita de esta semana, aunque poco influirá esto en la elección final, que siempre es más política que técnica.

Ya os he hablado aquí otras veces de mis deseos de ver unos Juegos Olímpicos en mi ciudad. Además de tener esa ilusión desde siempre tengo otro motivo: poder ver Madrid "acabada", bonita y libre de obras, al menos durante una temporada. Yo también tengo una corazonada: este año nos podemos llevar la olimpiada de 2016. Si perdemos será por la regla no escrita de la alternancia continental, pero entonces no debemos perder la esperanza. Debemos insistir y presentarnos para 2020. Para esa fecha no existirá ese problema, y además "a la tercera va la vencida", después de 2012 y 2016.

También os he hablado aquí en otras ocasiones de la candidatura madrileña, sus instalaciones y sus mejoras respecto a la de hace cuatro años. Los delegados del COI podrán comprobar que estas mejoras no son sólo sobre plano, sino también sobre el terreno. Podrán ser testigos el próximo viernes de la apertura de la Caja Mágica, con el concierto de Lenny Kravitz y el comienzo del Mutua Madrileña Madrid Open. La espectacular instalación deportiva que el arquitecto francés Dominique Perrault ha levantado en una de las zonas más deprimidas de la capital de España provoca envidia en la competencia. Un mágico complejo para la práctica del tenis, con tres pistas que se abren y se cierran como una caja, rodeadas de otras pistas descubiertas.

Esta nueva infraestructura, ya bautizada como Centro de Tenis del Manzanares, está lista para el disfrute de los tenistas y de todos los ciudadanos. Un importante legado olímpico que queda para la ciudad aunque nunca llegue a acoger unos Juegos. Y es que la candidatura madrileña presume de tener más del 70 por ciento de las infraestructuras construidas o en construcción, lo que es una garantía en estos tiempos de crisis. Madrid presenta un proyecto muy compacto, con las instalaciones deportivas próximas entre sí y cercanas al aeropuerto. Las modernas vías de comunicación y el completo sistema de transporte público de la capital garantizan la fluidez de los movimientos de masas durante el evento.

Los delegados del COI podrían desplazarse en metro, ese transporte del que tanto presume la presidenta de la Comunidad, pues finalmente se ha desconvocado la huelga que los sindicatos habían preparado para esta semana tan señalada. Pero lo harán en un autobús privado, supongo que para mayor seguridad y para no tener que mezclarse con la plebe. Hoy han empezado a escuchar los discursos de las autoridades españolas, que demuestran la unidad de todas las administraciones en el apoyo al proyecto y en su financiación. También harán hincapié en las mejoras en materia de seguridad y alojamiento, que fueron las dos notas más negativas hace cuatro años. Todo vale para seducir a la delegación del COI y para causar buena impresión.

La elección será el 2 de octubre en Copenhague y parece que Madrid está bien situada. Espero que nuestra candidatura sea bien evaluada por los delegados y reciba suficientes apoyos del resto de miembros del COI llegado el momento. Como ya he dicho, tenemos en contra la norma (no escrita) de la alternancia continental, pero existe un interesante precedente: la última vez que Europa repitió Oimpiada fue tras la celebración de los anteriores Juegos de Londres. Puede que los ingleses no se sientan europeos o que el Canal de la Mancha sea más que una separación geográfica entre las Islas Británicas y el continente, pero creo que la historia se puede repetir. Entonces podremos ver cómo la siguiente imagen se hace realidad en 2016.

Chicago 2016, los Juegos de Obama

La suerte está echada para las cuatro ciudades candidatas a los Juegos Olímpicos de 2016, entre las que se encuentra Madrid. Tras la presentación de sus dossieres, las ciudades han comenzado a recibir la visita del comité de evaluación del Comité Olímpico Internacional (COI). La decisión final la tomará este organismo el 2 de octubre de este mismo año en Copenhague.

La candidatura de Chicago cuenta, a priori, con dos bazas a su favor. En primer lugar está la regla no escrita de la alternancia continental: tras Asia en 2008 y Europa en 2012 tocaría América en 2016, así que la pugna quedaría entre Chicago y Río de Janeiro, las dos ciudades de este continente que luchan por los Juegos. En segundo lugar está la baza más importante: Chicago es la ciudad de Barack Obama, el nuevo y carismático líder mundial. Apostar por esta candidatura implica apoyar a Obama, y todos sabemos que en esto de las asignaciones olímpicas hay mucho de política.

Chicago ha sido la primera de las cuatro ciudades en recibir, hace dos semanas, a los delegados del COI. Al parecer, todos ellos quedaron gratamente impresionados con la visita, lo que no es de extrañar teniendo en cuenta que Chicago fue elegida recientemente por directivos de todo el mundo como la ciudad ideal para trabajar. Yo mismo quedé impresionado cuando visité Chicago hace más de veinte años: me pareció una ciudad agradable, con intensa vida cultural y amplias zonas verdes junto al lago Michigan.

Desde la orilla de este lago, que es tan grande como el mar, se divisa en todo su esplendor el impresionante skyline de la ciudad de los rascacielos, dominado desde 1973 por los 442 metros de la Torre Sears, a la que subí en su día. En 2016 la reina de este skyline será la retorcida torre de apartamentos Chicago Spire, que el español Santiago Calatrava ya ha comenzado a construir al borde del lago. Aquí podéis ver cómo quedará este edificio, que con sus 610 metros será el más alto de EEUU.

En las siguientes imágenes, que he extraído del dossier de la candidatura, aparece la Torre Sears (a la izquierda) pero no la Chicago Spire, aunque estará culminada antes de esta cita olímpica. En ellas se ve cómo el proyecto se articula a lo largo de los parques que cubren la costa del lago Michigan, cuyas aguas sirven tanto para el remo y el piragüismo como para la vela. Las instalaciones para la práctica de estos deportes quedan casi en el centro de la ciudad, junto a un parque histórico (Grant Park) y un estadio también histórico (Soldier Field).

El Estadio Olímpico se ubicaría más al sur, alejado del downtown, como veis a continuación. Entre este estadio y el centro se levantaría la Villa Olímpica, que contaría con una playa privada, a imagen y semejanza de la de Barcelona '92. La mayoría de las instalaciones deportivas están situadas en los históricos parques que jalonan las orillas del lago, así que los colores que predominan en esta candidatura son el verde y el azul.

Ya veis que, al margen del apoyo de Obama, el proyecto de Chicago resulta espectacular. Queda lejano el fracaso de los Juegos de Atlanta '96, e incluso la financiación exclusivamente privada parece un mal menor. Esta ciudad del estado de Illinois se convierte en una difícil rival para Madrid, que parece haber perdido empuje en estos cuatro años, a pesar de haber mejorado su propuesta. También para las otras dos candidatas, Tokyo y Río, cuyos proyectos desgranaré próximamente.