Estoy harto. Cada vez más. De todo lo que me rodea. Cada vez me asquea más. Me siento estafado, engañado, harto de todo. Nos vendieron el estado del bienestar, las bondades del capitalismo, del consumismo, de Europa, del euro... Pero todo es mentira, como ha quedado demostrado. Todo ha saltado por los aires, se ha hecho añicos, no nos ha quedado nada.
¿Y ahora qué? Ahora toca volver a empezar, reinventarse, cambiar de vida, de mundo o de país. España cada vez está peor, con un Gobierno que sólo trata de satisfacer las exigencias de los mercados y de los socios europeos, o mejor dicho de los dueños de Europa: Francia y Alemania. Porque nos vendieron lo de la Unión Europea y la unión monetaria, la moneda única, el euro. Pensamos que era la panacea, la solución a nuestros problemas, pero era mentira. Porque ¿de qué sirve tener una moneda única si todo lo demás es diferente? Con el euro en España subieron los precios, pero no los sueldos, que no se igualaron con los del resto de Europa, ni tampoco los impuestos. Así, las diferencias entre el Norte y el Sur de Europa han crecido con los años y al final la Unión se ha resquebrajado, quién sabe si se acabará rompiendo...
Precisamente, la Comisión Europea ha tenido que retirar un vídeo promocional ante las críticas que lo consideran racista. En él, una mujer (Europa) ha de enfrentarse a las amenazas de las potencias extranjeras, que se muestran en forma de hombres violentos. El vídeo acaba con la leyenda "la unión hace la fuerza" que pretende atraer a nuevos países a la unión, algo difícil cuando los potenciales candidatos ven la situación en que se encuentra la Unión Europea hoy en día. Si no habéis visto este vídeo, no os lo perdáis, os lo he traído para que lo podáis ver aquí.
No hay duda de que el vídeo no es adecuado, y menos para un día como hoy, el día de la mujer trabajadora. Tampoco fueron adecuadas para este día las palabras que pronunció ayer el Ministro de Justicia y exacalde de Madrid Alberto Ruiz Gallardón. Según él, existe una violencia de género estructural que obliga a las mujeres a abortar y él va a ponerle fin cambiando la actual ley del aborto. Estas palabras han levantado ampollas en una sociedad avanzada como es la española, que ve cómo peligran todos los avances sociales logrados durante tantos años de lucha y sufrimiento. Los españoles vemos cómo el PP, aliado con la iglesia, pretende imponer su doctrina basada en la hipocresía, para que todo vuelva a ser como antes: que se aborte a escondidas, con dinero y sin derechos. Esperemos que Gallardón no siga por ese camino, recortando otros derechos como el matrimonio homosexual, que tanto crispa a los de derechas porque prefieren el armario a la libertad, esa palabra que ellos usan a su antojo de forma equivocada.
Todo eso me harta, pero también muchas cosas más. Vemos cómo cada día recortan nuestros derechos y los servicios públicos y sociales, a la vez que aumentan los impuestos y nos piden más y más. La reforma laboral del PP es un atropello sin precedentes, que se suma a la degradación de la educación y la sanidad. Tantas barbaridades han hecho que salgan a la calle los jóvenes valencianos, a manifestarse contra la corrupción de unos gobernantes que llevan años aprovechándose de su pueblo, saqueando una tierra que han dejado arruinada. Y encima lo hacen impunemente, porque la justicia está en sus manos, así que personajes como Camps y Costa son juzgados y declarados inocentes, mientras Urdangarín regresa a Washington después de declarar ante el juez, que ni siquiera se ha pronunciado. El PP puede seguir mintiendo, como ha hecho siempre, puede decir que los jóvenes valencianos salen a la calle arengados por el PSOE. Pero eso no puede hacer olvidar la vergüenza ajena que provocan los personajes citados o la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, a quien podéis ver en su salsa en este vídeo que no tiene desperdicio.
La palabra justicia no tiene sentido ya en España, ha perdido su significado por completo, tras el vergonzoso caso del juez Garzón, inhabilitado por la derecha para ejercer la justicia que es su profesión. Esto me indigna y me harta, me avergüenza y me incita a alejarme de est país que cada vez siento más ajeno a mí. Pero son muchas más las cosas que me hacen pensar o soñar en abandonar España, un país a la deriva. Pensábamos que estábamos en cabeza, entre los países más ricos y avanzados, pero cada vez estamos más cerca de los países del tercer mundo, porque cada vez son mayores las diferencias entre ricos y pobres. Un español está por primera vez entre los cinco hombres más ricos del mundo, mientras millones de parados no llegan a fin de mes ni pueden pagar la hipoteca. Cada vez más desahuciados pierden su casa mientras los bancos siguen dando beneficios, siguen pidiendo subvenciones y rescates y, lo que es peor, siguen sin conceder créditos. ¿Adónde vamos? ¿Cómo va a acabar esto? No lo sé pero tiene muy mala pinta, yo creo que acabaré yéndome lejos de aquí. Tal vez a Japón, donde se celebra el aniversario del terremoto y el tsunami. Allí por lo menos se valora la edad y la experiencia, no como en España, donde la juventud está sobrevalorada.

