El próximo 16 de agosto partiré de viaje hacia tierras lejanas. Ese mismo día llegará a Madrid el Papa Benedicto XVI rodeado de una legión, no de ángeles sino de fieles seguidores, mayoritariamente de las sectas más rancias y extremistas de la Iglesia católica: Opus Dei y los Kikos. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, les presta los colegios públicos que de ella dependen para que se puedan alojar, en una campaña de "acogida" sin precedentes. ¿Por qué no se han abierto los colegios para acoger, por ejemplo, a los "indignados" que han venido este verano a la capital desde toda España, o al millón de personas que vino de toda Europa para celebrar el Orgullo Gay? Está claro que todavía hay clases, al menos para los políticos "populares" que gobiernan el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid.
Ya dije "No a la visita del Papa" hace mucho tiempo, en cuanto descubrí los planes de Ratzinger Z para venir este verano a Madrid a celebrar la Jornada Mundial de la Juventud. Ya no hay remedio, es tarde para evitarlo, pues a pesar de la crisis y la terrible situación financiera que atravesamos, todas las Administraciones están tirando la casa por la ventana para recibir al Pontífice. El alcalde Gallardón ha colocado una gigantesca y horrenda pérgola ante las puertas del nuevo Ayuntamiento de Cibeles, en el que ha gastado tantos millones. La "Espe", que sigue dando guerra a pesar de su enfermedad, ha decidido subir un 50% el billete de metro y autobús: de un euro a 1,50 ¡toma ya! Ojalá lo subiera sólo durante la visita del Papa y sus fieles, para que sean ellos quienes la paguen, pero no caerá esa breva: nos tocará pagar a todos los madrileños, como siempre.
Lo peor es que también el gobierno socialista ha apoyado esta visita, algo fuera de toda lógica porque todos sabemos lo que representa este señor: pederastia, SIDA en África, homofobia, desigualdad y tantas atrocidades tan alejadas de lo que ha predicado Zapatero. ¿Qué vamos a sufrir cuando gane el PP las próximas elecciones del 20-N? ¿Unos Juegos Papales durante 15 días en lugar de esta breve visita de cinco días? Ya dije en mi reciente post "Mercadillos veraniegos" que prefiero mil veces unos JJOO (los Juegos Olímpicos a los que Madrid aspirará de nuevo para 2020) antes que esta JMJ. Mientras tanto, las empresas que patrocinan este evento y los comerciantes de la calle Serrano se frotan las manos, porque esperan "hacer su agosto" (nunca mejor dicho) con los pijos que van a venir de toda España con dinerito fresco.
No creáis que es broma, el otro día en una cafetería bastante pijita recién abierta me dijeron que iban a cerrar unos días para hacer reformas y así tendrían todo en perfecto estado cuando viniera el Papa... Yo pregunté, sarcástico: "¿Qué pasa, que va a venir aquí el Papa a tomar café?"... En fin, afortunadamente no voy a estar en Madrid para sufrir la avalancha de católicos integristas (existen otros cristianos que no están de acuerdo con esta visita, como he leído en este post de mi amiga Isabel). Tampoco voy a seguir en los medios la reunión con los jóvenes que se celebrará en el aeródromo de Cuatro Vientos, donde se está instalando un escenario galáctico para que parezca que el Papa baje de los cielos. Afortunadamente tendré otras cosas más interesantes que hacer y que pensar en esos días de agosto en los que Madrid suele estar vacío.
Yo no estaré, pero afortunadamente hay mucha gente que piensa como yo que sí estará en Madrid para manifestarse contra la visita del Papa. Los indignados del 15-M han dicho que van a plantar cara a Benedicto y confío en que así lo harán, aunque probablemente tendrán que enfrentarse de nuevo a la represión policial. Parece que, dadas las circunstancias, esta vez el "papamóvil" más bien parecerá un tanque (por si a alguien se le ocurre imitar al cristiano integrista que provocó la masacre de Oslo). En fin, yo no estaré pero he pensado en algunas consignas para gritar en las manifestaciones contra Ratzinger. Pensé escribir en pancartas JJOO sí, JMJ no por lo que os dije antes, pero creo que en esto no me apoya mucha gente. Finalmente se me ocurrió el eslogan que titula este post, más internacional y más claro, ya sabemos que el Papa habla idiomas.

