Charlitox Blox Mi mirada crítica sobre el mundo actual 2009-11-04T19:36:21+00:00
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Economía the-shaker: that blog/flickr/multimedia-aggregator kind of thing Charlitox Blox http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/avatar65x65.jpg http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/11/04/version-original Versión original 2009-11-04T19:36:21+00:00 2009-11-04T19:36:21+00:00 <p>Este <strong>otoño</strong> va a acabar conmigo, si es que no acabo conmigo yo mismo antes. Si hasta ahora odiaba la primavera, creo que desde este año voy a odiar también el otoño, y eso que ya no existe porque el cambio climático lo está haciendo desaparecer. Si cronológicamente esta estación comenzó el 21 de septiembre, climatológicamente lo hace ahora, que es cuando está empezando a refrescar y por fin las hojas se secan y caen de los árboles.</p> <p>Siempre se ha dicho que el otoño es tiempo de <strong>cambio y renovación</strong>, lo que sin duda este año se está cumpliendo a pies juntillas. Yo soy optimista y pienso que los cambios siempre son positivos, pero todo se empeña en llevarme la contraria. Porque los cambios afectan incluso a mi cuerpo: tras la tendinitis en el hombro (mañana me hacen una resonancia) he cogido la <strong>gripe</strong> (no sé si la A, la B o la C), aunque aún no he faltado al trabajo por esta causa.</p> <p>A mi alrededor también hay cambio y renovación; fijaos cuántas personas ilustres han fallecido en los últimos días: <strong>Sabino Fernández Campo, José Luis López Vázquez, Francisco Ayala</strong>... En realidad, es ley de vida: todos ellos tenían bastantes años y les ha llegado la hora, igual que cuando llega el otoño es hora de que caigan las hojas. La vida es un ciclo y la muerte sólo es injusta y triste cuando te sorprende joven, o al menos así lo veo yo.</p> <p>En política también hay revuelo, sobre todo en el <strong>Partido Popular</strong>, pero me prometí y os prometí no hablar de ello, al menos por ahora. Sólo tengo que citar, porque no me puedo callar, el <em>blog</em> de <strong>Juan José Güemes</strong>, el "lameculos" de Esperanza Aguirre. Ya me caía mal por su aspecto de "Aznarín", pero ahora está en mi punto de mira, tanto como su jefa. Un <em>blog</em> define la personalidad de quien lo escribe, así que con esto está todo dicho.</p> <p>Entre tanto cambio y revolución en este maldito otoño, hemos llegado al 4 de noviembre. Hoy hace un año que <strong>Barack Obama</strong> ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Muchos esperaban que con él llegara la revolución, pero se han quedado con las ganas. Parece que no ha hecho nada, pero ya le han concedido el <strong>Premio Nobel de la Paz</strong>. ¿Por qué? Pues simplemente por el hecho de llegar a ser Presidente de EEUU, ésa fue su revolución.</p> <p>Y hoy, 4 de noviembre, es <strong>San Carlos Borromeo</strong>, así que podéis felicitarme porque es mi santo. Sabéis que soy ateo, pero para mí cualquier excusa es buena para hacer una fiesta. He leído que este santo era un hombre rico que renunció a todo para ayudar a los pobres; tal vez por eso también da nombre a la famosa "parroquia roja" de Entrevías (Madrid). Yo lo llamo cariñosamente San Carlos "Gorroneo" porque hoy me dejo gorronear por cualquiera...</p> <p>Os parecerá que os he hablado de cosas inconexas, pero voy a cerrar el círculo volviendo al cambio climático. Se celebra en Barcelona la <strong>Cumbre del Clima</strong> entre protestas ecologistas. Un grupo de músicos ha puesto música a las reivindicaciones, como se hizo en los ochenta con <em>Live Aid</em> o <em>USA for Africa</em>. La canción elegida es la mítica <em>Beds are burning</em> del grupo australiano <strong>Midnight Oil</strong>. No me suelen gustar las versiones pero ésta me encanta, por bonita y por original.</p> <p> <object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="560" height="340" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"> <param name="allowFullScreen" value="true" /> <param name="allowscriptaccess" value="always" /> <param name="src" value="http://www.youtube.com/v/aBTZOg6l6cA&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" /> <embed type="application/x-shockwave-flash" width="560" height="340" src="http://www.youtube.com/v/aBTZOg6l6cA&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always"></embed> </object> </p> Charlitox Blox http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/avatar65x65.jpg http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/10/31/jaipur-ciudad-rosa Jaipur, la ciudad rosa 2009-10-31T21:27:11+00:00 2009-11-02T22:32:36+00:00 <p>Después de unos cuantos días recorriendo el estado del <strong>Rajastán</strong>, por fin llegamos a su capital, <strong>Jaipur</strong>. La ciudad más grande que hemos visitado hasta ahora, con más de tres millones de habitantes. Aquí pasaremos dos noches y desde aquí escribiré mi único <a href="http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/08/27/en-pais-multicolor">post desde la India</a>, contando las primeras impresiones del viaje. El nombre de la ciudad, por supuesto, viene del de su fundador (Jai Singh II). Su sobrenombre de <em>ciudad rosa</em> se debe a que de ese color se pintaron sus viejos muros para la visita del Príncipe de Gales en 1876. En cuanto llegamos nos absorbe el bullicio de la gran ciudad, el tráfico enloquecido, el ruido ensordecedor. Se hace patente la superpoblación y entendemos los continuos anuncios de la "píldora del día después" en la tele. Aquí todo se eleva a la máxima potencia: las vacas, las bocinas y la multitud que nos rodea.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jaipur_1.jpg" alt="" /></p> <p>No podemos parar de caminar por esos fascinantes barrios que encierran mercados de todo tipo. Nos encontramos de repente en pleno <strong>bazar de las gemas</strong>, donde gente apiñada se muestra y nos muestra toda clase de piedras, supuestamente preciosas. Huimos rápida y discretamente porque estamos avisados y escarmentados, pero no puedo evitar acordarme de mi amiga Teresa y del peligro que aquí tendría... Cuando conseguimos salir de los callejones a las anchas avenidas que dividen en cuadrícula la <strong>Ciudad Rosa</strong>, nos relajamos un poco. Podemos pasear entre las tiendas viendo la vida cotidiana y las sorprendentes imágenes que surgen a cada paso. Desde la "vaca sin cabeza" hasta el "hombre disfrazado" (probablemente empleado de hotel) hablando por teléfono (y no móvil precisamente) en plena calle.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jaipur_2.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jaipur_3.jpg" alt="" /></p> <p>La vieja ciudad de Jaipur es una cuadrícula perfectamente planificada, rodeada de una muralla que se cruza por hermosas puertas de color rosa. Agotados de caminar, cruzamos una de ellas en un <em>rickshaw</em> conducido por un hombre en bicicleta,  que en la cuesta arriba se baja y empuja a pie. Cuando llegamos a nuestro destino le damos mucho más de lo que habíamos acordado, para limpiar nuestra conciencia. Estamos ante una maravilla que, casualmente, se sitúa junto a nuestro <strong>Hotel Trident</strong>. En medio de un lago parece flotar el mágico <strong>Jal Mahal</strong> (Palacio del Agua), brillante como su reflejo. Han construido un moderno paseo donde tal vez algún día habrá palmeras, pero al que ahora hay que llegar cruzando la tierra y el barro. Aquí acuden las parejas al atardecer, para pasear y disfrutar de la romántica vista bajo la atenta mirada de los policías, que vigilan para evitar robos y altercados. Una bella y relajante imagen para poner fin a un largo día.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jaipur_4.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jaipur_5.jpg" alt="" /></p> <p>El día siguiente, que será aún más agotador y sorprendente que el anterior, empieza pronto. Madrugamos para ir al <strong>Fuerte de Amber</strong>, que se alza entre las montañas a 11 kilómetros de Jaipur. Siguiendo la turística tradición, subimos a lomos de un elefante desde el fondo del valle hasta lo alto del fuerte, en una experiencia única y sin duda inolvidable. Es un espectáculo ver la caravana de elefantas pintadas (todas son hembras y todas se llaman <em>Laxmi</em>) ascendiendo hacia el imponente fuerte que crece ante nosotros al acercarnos. Nos llama la tención el colorido de los animales y de los turbantes de sus guías, bajo la mole de piedra y el cielo azul. También el tenue amarillo del elegante sari de la mujer que sube la cuesta paciente, a pie porque no es una turista ni viene de un lejano país, a diferencia de quienes la vemos desde lo alto de los paquidermos.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jaipur_6.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jaipur_7.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jaipur_8.jpg" alt="" /></p> <p>La vista desde los torreones del fuerte es espectacular: abajo los jardines y al fondo las murallas que trepan por las montañas, donde en mi imaginación veo subir y bajar elefantes en otros tiempos. A diferencia de otros fuertes que hemos visitado, aquí no tenemos que seguir un orden ni limitarnos a una ruta establecida. El inmenso castillo nos ofrece innumerables salas vacías y fantasmagóricos pasillos por los que perdernos. Nos sumergimos en una emocionante aventura, investigando cada rincón. Intentamos aislarnos y huir de la masa de turistas japoneses que se mueven como un enjambre, disparando sus cámaras como si fueran aguijones. Cuando nos cansamos de dar vueltas y no nos queda nada por descubrir, emprendemos el descenso. Bajamos por la interminable escalera dejando atrás el fuerte y a los persistentes vendedores de recuerdos. </p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jaipur_9.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jaipur_10.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jaipur_11.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jaipur_12.jpg" alt="" /></p> <p>Tras la preciosa visita al Fuerte de Amber, nuestro chófer nos deja en el centro de la <strong>Ciudad Rosa</strong> para visitar el <strong>Palacio de la Ciudad</strong>. Es la residencia oficial del <em>maharajá</em> de Jaipur, que aún habita en un ala del palacio. El resto del enorme recinto está convertido un gran museo, que alberga colecciones de pinturas, antigüedades y todo tipo de objetos relacionados con la historia de la ciudad. Recorremos rápidamente las salas de audiencias y de exposiciones, donde se exhiben desde vestidos hasta armas, desde coches hasta aviones. Al salir del palacio vemos, junto a él, la fachada del edificio más famoso y fotografiado de Jaipur: el <strong>Hawa Mahal</strong> (Palacio de los Vientos). Desde esta impresionante colmena rosa, formada por montones de balcones cubiertos de celosías, contemplaban antaño vida en la calle las princesas y mujeres de la casa real.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jaipur_13.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jaipur_14.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jaipur_15.jpg" alt="" /></p> <p>Cansados de visitar fuertes y palacios nos echamos de nuevo a la calle, salimos de la vieja <em>ciudad rosa</em> y seguimos la calle comercial hacia la zona más moderna. Nos encontramos de pronto con una sorpresa inesperada: ante nosotros se alza imponente el cine <strong>Raj Mandir</strong>, uno de los más famosos de la India. Su impresionante fachada rosa de estilo <em>art déco</em> nos traslada al Miami de los años treinta y de inmediato tenemos una idea. Dicen que una visita a Jaipur no es completa si no se ve una película en este cine, así que sacamos las entradas para la primera sesión de la tarde. Somos fans de <strong>Bollywood</strong> desde que vimos <em>Bilú el barbero</em> en Lavapiés hace unos meses, en el festival de cine indio al aire libre que se celebra en este barrio madrileño. Entonces pensábamos que no aguantaríamos la película, pero nos quedamos hasta el final.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jaipur_16.jpg" alt="" /></p> <p>El interior del cine es aún más espectacular que el exterior, como una gigantesca tarta de fresa, pero no consigo hacer fotos porque una mujer de uniforme me persigue y me lo impide. La película de estreno, como veis, se llama <em>Love Aaj Kal</em> (que no sé qué significa, aparte de amor) y es en hindi sin subtítulos, pero aun así nos la tragamos entera. Familias enteras, niños llorando en el cine, descanso en la mitad de la película... la experiencia me recuerda aquellas tardes en el cine cuando era pequeño. Aunque no entendemos los chistes (de pronto todo el mundo se ríe y no sabemos de qué) podemos seguir el argumento y nos ayuda que los indios utilicen algunas palabras y expresiones en inglés, como <em>all the best</em>. Se trata de una comedia romántica con ambiente internacional que habla de la dualidad entre tradición y modernidad que vive el país. Por supuesto, la factura de la película es espléndida y los números musicales fabulosos, como podéis ver aquí:</p> <p> </p> <object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="560" height="340" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"> <param name="allowFullScreen" value="true" /> <param name="allowscriptaccess" value="always" /> <param name="src" value="http://www.youtube.com/v/nEqvdNz-RP4&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" /> <embed type="application/x-shockwave-flash" width="560" height="340" src="http://www.youtube.com/v/nEqvdNz-RP4&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always"></embed> </object> </p> <p>La visión de esta película en semejante palacio del cine nos deja locos y acrecienta nuestra pasión por <em>Bollywood</em>, sus canciones, actores y actrices, que están hasta en la sopa: salen en todos los anuncios de la tele, en las portadas de las revistas y los carteles de las calles. Volvemos a la ciudad vieja y fotografío a unos niños con ojos tristes, que miran las fotos como si nunca hubieran visto su cara antes. Luego cogemos un <em>tuc-tuc</em> para que nos lleve a <strong>Samode Haveli</strong>, un precioso lugar que nos han recomendado para cenar. Después de tanto ruido y ajetreo nos sentimos en un remanso de paz, sentados en el patio de este hotel-palacio mientras disfrutamos de la deliciosa comida, del sonido del agua de la fuente y de la música tradicional. Un marco incomparable y relajante para poner punto final a nuestra estancia en la bulliciosa capital del Rajastán.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jaipur_17.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jaipur_18.jpg" alt="" /></p> <p>Una vez más, el destino fatal que persigue los destinos de mis viajes me da que pensar... Mientras escribía este <em>post </em>se ha producido un gigantesco incendio en Jaipur. Siguen ardiendo los depósitos de combustible situados a varios kilómetros del centro, tras varios días de infierno. Ha habido una decena de muertos, aunque al menos se ha salvado de las llamas la <em>ciudad rosa</em>.</p> Charlitox Blox http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/avatar65x65.jpg http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/10/24/ppat-ticos PPATÉTICOS 2009-10-24T18:58:29+00:00 2009-11-01T22:29:31+00:00 <p>Os extrañará que últimamente no hable sobre el <strong>Caso Gürtel</strong>, pero es que ya cansa. Resulta aburrido seguir diariamente en todos los medios los capítulos imposibles de esta saga. Las vergonzosas aventuras de esta <em>pandilla basura</em> que ocupa altos cargos en el <strong>Partido Popular</strong>. La red de ladrones que se extiende por Madrid, Valencia y quién sabe dónde. Las patéticas explicaciones de Mariano Rajoy para justificar las mayores barrabasadas en lugar de tomar las riendas de su partido... En fin, que estoy harto de esta ridícula farsa y por eso he decidido cerrar con esta entrega mi trilogía dedicada a este asunto, que empezó en febrero con <strong><a href="http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/02/13/pperdidos">PPERDIDOS</a></strong>. Ya entonces se hablaba de Correa, que luego dio nombre a la trama (<em>gürtel</em> es correa en alemán).</p> <p>La trilogía continuó en julio con <strong><a href="http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/07/08/ppodridos">PPODRIDOS</a></strong> y entonces comparé a <strong>Rajoy</strong> y <strong>Camps</strong> con <em>Martes y Trece</em>. Tal vez era una premonición, porque fue precisamente el último martes y trece de octubre cuando presenciamos el penúltimo capítulo de esta saga. El día en el que <strong>Ricardo Costa</strong> fue convertido en "chivo expiatorio" y "cabeza de turco" como bien dijo en su rueda de prensa. El día en el que Camps acabó como siempre saliéndose con la suya, con el apoyo incondicional de Rajoy, exactamente igual que en julio. Y como esto es una trilogía cinematográfica, he escogido una película que retrata perfectamente la trama valenciana, por diversos motivos: la espléndida <strong>Ágora de Alejandro Amenábar</strong>, que vi en el cine hace una semana.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/agora.jpg" alt="" /></p> <p>El título de este <em>post</em> lo podéis leer como "papatéticos" porque lo del <strong>Papa</strong> ha sido el último escalón de esta escalera sin fin, el último eslabón de esta cadena de robos de proporciones gigantescas. Yo estuve en <strong>Valencia</strong> una semana antes de aquella visita papal y quedé horrorizado por el espectáculo que se estaba montando. Aquello parecía un macrofestival rock o un Parque Temático, pero ahora lo entiendo. Era uno más de esos eventos que montaban entre Manuel Camps, Ricardo Costa, <strong>Rita Barberá</strong> y <strong>El Bigotes</strong>, para beneficio de todos ellos y de sus jefes Rajoy y <strong>Correa</strong>. Por cierto, <em>el Bigotes</em> sigue libre y tomando el aperitivo por las terrazas, ante el estupor de los españoles.</p> <p>Como dijo Costa, la fiesta del PP no ha terminado, yo creo que acaba de empezar. Que no crea Mariano que con cesar a este hombre se ha solucionado el asunto, porque queda mucha mierda que limpiar en su partido y cada vez apesta más. Que no crea tampoco <strong>Esperanza Aguirre</strong> que con expulsar a unos cuantos chorizos va a quedar libre de culpa, porque nadie se cree su papel ejemplarizante. <em>Espe</em> también está de mierda hasta el cuello y enfrentada al partido por el poder en <strong>Caja Madrid</strong>, donde quiere colocar a uno de sus secuaces, pringado en el caso de los espías. Si Espe no sale en este cartel es porque está centrado en Valencia y su papel allí lo ocupa Rita Barberá, dispuesta a todo.</p> <p><strong>Ágora</strong> se llama también el edificio que levanta Calatrava en la <strong>Ciudad de las Artes y las Ciencias</strong> de la capital del Turia, que rematará este particular parque temático. Un espacio gigantesco donde podrán reunirse miles de fieles para visitas papales, mítines políticos o manifestaciones contra el aborto, como la del pasado sábado. Los del PP no quieren hablar de corrupción y prefieren seguir mirando hacia otro lado, haciendo ruido sobre otros temas como éste, pero ni con esos ruidos tapan su mierda. En su hipócrita y patética línea habitual, todos asistieron "a título personal" a la manifestación orquestada por <em>Espe</em> y la Iglesia el pasado sábado en Madrid. Luego inflaron las cifras como siempre, pues la Iglesia y el poder se unen para manipular al pueblo.</p> <p>En la magnífica <em>Ágora</em> de Amenábar vemos que las religiones se basan en la mentira y se enfrentan a la ciencia, para engañar al pueblo y conseguir el poder. Como muy bien dijo <strong>Marx</strong>: "la religión es el opio del pueblo" y sin duda todas las religiones llevadas al integrismo y al fanatismo son malas, incluso la cristiana. No se vio a ningún miembro del PP en las manifestaciones contra la pobreza de la pasada semana, porque eso no va con ellos, que están en política "para forrarse". Sin embargo, seguro que todos fueron a Misa el domingo, para quedar bien delante de sus vecinos, aunque son más malos que el mismísimo demonio. Mientras los del PP sigan con esa hipocresía cristiana de <em>sepulcros</em> <em>blanquedos</em>, para mí serán patéticos. Al menos espero que algún día se haga justicia y paguen los culpables, para que no cunda su ejemplo.</p> Charlitox Blox http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/avatar65x65.jpg http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/10/20/pushkar-lago-sagrado Pushkar, el lago sagrado 2009-10-20T15:47:09+00:00 2009-10-23T15:36:15+00:00 <p>Algo recuperado de mi tendinitis en el hombro, sigo con el relato de mi viaje a la India. El trayecto desde Udaipur es más accidentado de lo normal, porque la carretera está en mal estado y tenemos que desviarnos varias veces. Hemos oído y leído mucho sobre Pushkar, es pequeña población plagada de templos, construida alrededor de un lago en cuyos <em>ghats</em> los brahmanes timan a los turistas. Por fin llegamos a nuestro hotel <strong>Pushkar Palace</strong>, que también es histórico, o como dicen aquí <em>heritage</em>. Nos asomamos a ver el panorama y quedamos estupefactos, al ver que el lago está prácticamente seco y sólo hay agua en algunas albercas construidas junto a los <em>ghats</em>. Nos cuentan que el Rajastán sufre una pertinaz sequía y, lo que es peor, el monzón de este año no ha sido generoso.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/pushkar1.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/pushkar2.jpg" alt="" /></p> <p>Nos disponemos a recorrer el pueblo, que se limita a una larga calle paralela al lago en dirección al Templo de Brahma, el único dedicado a esta deidad en todo el país. Recorremos la calle rodeados de peregrinos de todo pelaje y apreciamos la diversidad de razas y costumbres. Comprendemos que los <em>hippies</em> vinieron a la India en los años 70 y se llevaron a Europa y América las costumbre locales. Porque los indios caminan descalzos, llevan pendientes y pulseras, toda clase de <em>piercings</em> y tatuajes... Por no hablar del cabello, que llevan largo, con rastas, rapado y con una trenza detrás... Entre los transeúntes vemos también animales, como las palomas en el <em>ghat </em>o las omnipresentes vacas a la puerta de un templo.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/pushkar3.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/pushkar4.jpg" alt="" /></p> <p>El cielo comienza a nublarse de pronto y comienza a llover, así que nos refugiamos en un restaurante con intención de comer. La lluvia se transforma en una fuerte tormenta y vemos el arco iris sobre los templos y los montes. La tromba de agua arrecia y parece no tener fin. Nos habían hablado de la sequía, pero parece que nosotros hemos traído la lluvia y los vecinos lo agradecen. El problema no es que llueva, sino que no hay luz. Estamos ya acostumbrados a los continuos apagones que se dan en este país, aunque normalmente duran poco. Sin embargo, nos dicen que en Pushkar se va la luz cada tarde durante tres horas, y necesitan electricidad para cocinar o para hacer un simple <em>lassi</em>.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/pushkar5.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/pushkar6.jpg" alt="" /></p> <p>Esperamos en vano a que vuelva la luz para poder comer y, cuando la lluvia comienza a amainar, decidimos seguir nuestro camino. Continuamos paseando por la calle, rodeados de templos, <em>havelis</em>, mujeres con saris y hombres con turbantes. Finalmente llegamos al <strong>Templo de Brahma</strong>, el destino de todos los visitantes, donde nos rodea una gran multitud. Dentro no se permite hacer fotos, ni introducir cámaras, ni tabaco ni bolsas, así que optamos por turnarnos: mientras uno entra, el otro se queda con sus pertenencias, incluidos los zapatos. Yo subo descalzo la escalera que conduce a la entrada, mientras las mujeres me ofrecen flores y los hombres se ofrecen para hacerme de guía. Yo no hago caso a nadie porque estoy prevenido de los timos, y hago como si no entendiera lo que me dicen.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/pushkar7.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/pushkar8.jpg" alt="" /></p> <p>La experiencia es interesante, aunque me resulta un poco agobiante. Me siento extraño, en medio de una multitud unida por un fervor religioso que no comparto. Doy una vuelta rápida por el interior del templo y me abstengo de bajar a un cubículo donde la gente se amontona todavía más. Salgo deprisa y luego me toca esperar mientras me repongo, a la vez que un niño me presiona hasta lo imposible para que le compre algo de comer. Luego volvemos por el mismo camino y, por fin, podemos parar a cenar en un restaurante con terraza. Devoramos lo que nos ponen, después de todo el día sin comer (creo que es mi primera comida tras mi incidente intestinal). Ya ha anochecido y, de vuelta al hotel, vemos los templos iluminados, donde sigue el bullicio constante.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/pushkar9.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/pushkar10.jpg" alt="" /></p> <p>Al día siguiente, el sol brilla y los colores se ven más luminosos. Desde nuestro precioso hotel, con ese aire antiguo y decadente, tenemos una vista privilegiada del espectáculo junto al lago seco. Mientras desayunamos en el comedor, amueblado y decorado al estilo colonial británico, nos despedimos de Pushkar. El ajetreo sigue en los <em>ghats</em>, pero nosotros tenemos que marcharnos para continuar nuestra ruta. La visita a esta legendaria población ha sido corta pero intensa; sin duda ha merecido la pena.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/pushkar11.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/pushkar12.jpg" alt="" /></p> Charlitox Blox http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/avatar65x65.jpg http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/10/14/lesionado Lesionado 2009-10-14T21:28:25+00:00 2009-10-20T01:55:28+00:00 <p>Hace demasiado tiempo que no publico, pero no creáis que os he abandonado. Tengo tendinitis en el hombro izquierdo y, por si no lo sabéis, soy zurdo. Desde ayer estoy de baja y ahora tengo mucho tiempo para pensar. Se me ocurren continuamente posibles <em>posts</em>, pero no puedo ni debo escribir. Así que esos <em>posts</em> tendrán que esperar, o morirán sin haber nacido, como tantos otros. Espero recuperarme pronto y volver a las andadas. Por ahora, os dejo con una foto que hice el pasado fin de semana. Era de tres días y aproveché para escaparme a la playa. El descanso, el mar y el sol consiguieron que mi hombro mejorara. Ahora sólo tengo que mirar esta puesta de sol para trasladarme allí y sentirme mejor. Si la miro todo el rato, tal vez consiga curarme antes.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/lesionado.jpg" alt="" /></p> Charlitox Blox http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/avatar65x65.jpg http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/10/06/udaipur-ciudad-romantica Udaipur, la ciudad romántica 2009-10-06T16:52:47+00:00 2009-10-27T16:12:09+00:00 <p>Sigo con las crónicas de mi reciente viaje a la India, de las que hoy os traigo una nueva entrega. Seguimos en el <strong>Rajastán</strong>, donde casi todas las ciudades llevan el nombre de su fundador. Salimos por la mañana de Jodhpur (fundada por Rao Jodha), en dirección a Udaipur (fundada por Udai Singh II). Dejamos atrás el árido desierto de Thar y nos internamos en una zona más verde y montañosa. Hacemos una parada en el camino, para visitar los impresionantes templos jainistas de <strong>Ranakpur</strong>.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/udaipur1.jpg" alt="" /></p> <p>Como vestimos bermudas, para entrar en los templos nos tenemos que poner encima unos horribles pantalones anchos que parecen de pijama, con los que tenemos unas pintas tremendas. El interior es de una belleza sobrecogedora, no en vano se trata de uno de los conjuntos jainistas más importantes del país. Nos vemos rodeados de cientos de columnas de mármol, todas diferentes, talladas y esculpidas magistralmente con motivos geométricos y florales. Las figuras humanas de los capiteles me recuerdan a las estatuas de los templos aztecas.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/udaipur2.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/udaipur3.jpg" alt="" /></p> <p>Tras esta extraordinaria visita continuamos camino hasta <strong>Udaipur</strong>, la ciudad más romántica del Rajastán. Tanta fama tiene que se ha convertido en la "ciudad de las bodas" y la gente acude hasta aquí para casarse, tanto de la India como del extranjero. La bella ciudad está situada a orillas del <strong>lago Pichola</strong> y rodeada de verdes colinas. En cuanto nos instalamos en el <strong>hotel Trident</strong>, a las afueras de la ciudad, salimos a dar un agradable paseo hasta el lago. Allí, un elefante hace las delicias de los turistas mientras su cuidador se baña.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/udaipur4.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/udaipur5.jpg" alt="" /></p> <p>Por primera vez vemos los famosos <em>ghats</em>: esas escalinatas de piedra que bajan desde las fachadas de los edificios hasta las aguas del lago. Aquí, los hombres y mujeres se bañan, lavan la ropa, rezan o se sientan a ver pasar la vida. Detrás de ellos se alza el majestuoso Palacio que domina toda la ciudad, rematado por un sinfín de torreones y cúpulas. Frente a este conjunto, cubriendo por completo una isla situada en medio del lago, se encuentra el hotel <strong>Lake Palace</strong>, un lujo al alcance de sólo unos pocos privilegiados.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/udaipur6.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/udaipur7.jpg" alt="" /></p> <p>Subimos a la terraza del <strong>restaurante Rainbow</strong>, situado junto a los <em>ghats</em> a la orilla del lago. Disfrutamos de un delicioso <em>lassi </em>(yogur batido con frutas) mientras vemos a unos jóvenes bañarse y hacer piruetas en el agua. Estamos tan a gusto, recostados en un colchón al borde de la azotea, contemplando el paisaje. El dueño del local se acerca a conversar con nosotros en un aceptable español y nos cuenta su sueño: levantar dos plantas el edificio que alberga su restaurante para dar cabida a un hotel. Nos explica que la inversión necesaria sería mínima para nuestros bolsillos españoles.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/udaipur8.jpg" alt="" /></p> <p>"I had a hotel in Udaipur" repito en voz alta una y otra vez, emulando la famosa frase de Meryl Streep "I had a farm in Africa" con la que comenzaba la película <em>Memorias de África</em>. El propietario del restaurante nos ha ofrecido asociarnos con él y me ha contagiado su sueño. Me veo regentando el hotel a orillas del lago Pichola, viviendo una vida tranquila y sosegada. Comienza a atardecer y la vista se hace aún más romántica, así que decidimos pedir la cena para no tener que abandonar nuestra relajada postura.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/udaipur9.jpg" alt="" /></p> <p>Al día siguiente visitamos el <strong>Palacio de la Ciudad</strong>, que es tan hermoso como todos los que hemos visto o incluso más. Recorremos sus patios y sus salones, todos ricamente decorados. Me sorprenden algunas estancias cubiertas de espejos y cristales de colores, que tienen el aspecto de una discoteca psicodélica. En contraste con esta decoración estridente, hay salones pintados en colores pastel que transmiten paz y tranquilidad, donde conversan relajadamente los vigilantes, que aquí visten al estilo militar.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/udaipur10.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/udaipur11.jpg" alt="" /></p> <p>Después nos dedicamos a pasear por la ciudad y a descubrir sus rincones. Visitamos un jardín que nos decepciona bastante y contemplamos una maravillosa panorámica: el <em>ghat</em> de un templo, al otro lado del lago, lleno de mujeres con saris de colores. Visitamos el templo más famoso de la ciudad y fotografío junto a él a una niña muy rara, por supuesto a cambio de unas rupias. Luego comemos en un café muy <em>cool</em>, lleno de jóvenes extranjeras tiradas por el suelo. Udaipur es una ciudad donde los "mochileros" se sienten como en su casa, lo que no es difícil de entender.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/udaipur12.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/udaipur13.jpg" alt="" /></p> <p>Por la tarde tenemos nuestra excursión en barca por el lago Pichola. Es una actividad típica de aquí y no hay turista que se la pierda. Compartimos nuestra barca con el timonel y con gente de diversas nacionalidades, bajo un calor sofocante. Desde el agua todo adquiere un aspecto diferente y mágico: el Palacio brilla como reflejado en un espejo, mientras el blanco hotel Lake Palace parece un trasatlántico perdido, un buque fantasma, como si fuera el <em>Titanic </em>a punto de hundirse entre la niebla. </p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/udaipur14.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/udaipur15.jpg" alt="" /></p> <p>Por fin llegamos al punto más lejano de nuestra travesía acuática: la isla de <strong>Jagmandir</strong>. Nos recibe una hilera de elefantes de piedra y nos disponemos a recorrer el palacio, pero también nos decepciona. No hay nada que ver aquí, sólo el espléndido panorama de la ciudad que se divisa entre los elefantes. El pequeño palacio y su jardín están acondicionados para celebrar bodas, y vemos a unos cuantos empleados preparando un banquete. Afortunadamente hay unos aseos fantásticos y hago buen uso de ellos, porque mientras espero el siguiente barco llega el gran retortijón. Se acabó el romanticismo, el resto de mi estancia en Udaipur será una cagalera continua. Pasaré la segunda noche entre la cama y el retrete de mi habitación del hotel Trident.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/udaipur16.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/udaipur17.jpg" alt="" /></p> Charlitox Blox http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/avatar65x65.jpg http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/10/02/a-tercera-va-vencida A la tercera va la vencida 2009-10-02T19:46:01+00:00 2009-10-12T18:36:49+00:00 <p>Madrid ha perdido los <strong>Juegos Olímpicos de 2016. Río de Janeiro ha ganado</strong>, como se veía venir. Lo primero es felicitar a los brasileños en general, y a los cariocas en particular, por conseguir su sueño. Río tenía todas las papeletas y el COI ya había apostado por esta ciudad en la última evaluación de las candidaturas. Las bazas a favor de la ciudad brasileña eran muchas: nunca se han celebrado unas Olimpiadas en América del Sur, Brasil es un país emergente (como lo era China cuando consiguió los Juegos de Pekín) y, además, según la regla no escrita de la rotación continental, en 2016 tocaba América. Tenía sólo una pega: la celebración en Brasil del Campeonato Mundial de Fútbol de 2014, pero esto no ha sido un obstáculo para los miembros del COI, que han otorgado a Río los Juegos de 2016.</p> <p><strong>Madrid ha vuelto a perder cuatro años después</strong>, pero en realidad todos nos lo temíamos. Es verdad que al final, cuando sólo quedaban dos ciudades en liza, nos hemos ilusionado y hemos creído que era posible. Pero al final ha pesado esa regla no escrita, aunque el Presidente del COI había dicho que no se tendría en cuenta. Londres 2012 está demasiado cerca y ni siquiera se ha celebrado aún, así que la corazonada madrileña era un sueño difícil de cumplirse. Pero eso ya lo sabíamos todos desde el principio, incluso lo sabía el alcalde Gallardón cuando presentó su segunda candidatura consecutiva. Así que ahora no hay marcha atrás, no tendría sentido haberse presentado para 2016, sabiendo <em>a priori</em> que sería casi imposible, y no hacerlo para 2020, con el viento a favor.</p> <p>Confieso que el título de este <em>post </em>me valía tanto si Madrid ganaba como si perdía, porque hoy es la tercera vez que Madrid pierde las Olimpiadas. Lo que ocurre es que, para mí, la primera vez no cuenta: fue para los Juegos de 1972 que acabaron celebrándose en Múnich, cuando Franco era aún el Jefe del Estado español y Carlos Arias Navarro era Alcalde de Madrid. Las posibilidades madrileñas eran entonces muy remotas, por no decir nulas, así que aquella candidatura puede considerarse "simbólica". Lo que cuenta es la perseverancia, y a la tercera va la vencida, así que tras 2012 y 2016, <strong>Madrid debe presentarse para 2020</strong>. Entonces los Juegos podrán volver a Europa tras cruzar el charco, y entonces Madrid estará todavía mejor preparada que ahora, no habrá ciudad que la supere.</p> <p><strong>Si el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, fuera consecuente</strong>, estaría ya pensando en presentar la candidatura de la capital de España para 2020. Si realmente tiene tanta ilusión y tanta confianza en las posibilidades madrileñas, creo que debería hacerlo. Si entonces no ganamos, será hora de retirarnos de la carrera olímpica, como hizo París tras perder varias veces seguidas. Pero sería una pena desperdiciar todo lo que se ha hecho sabiendo que este año la cosa estaba complicada. Yo ya os he dicho aquí muchas veces que tengo la ilusión de ver unas Olimpiadas en Madrid desde que era pequeño, pero además tengo una poderosa razón para apoyarlas. Estoy harto de ver mi ciudad herida, llena de zanjas y socavones, y creo que sólo si conseguimos los Juegos podremos verla sin obras.</p> <p>En realidad, me acabo de dar cuenta de que hay otra forma de ver Madrid libre de obras y de incomodidades para los ciudadanos. Se trata de <strong>echar de una vez por todas al alcalde Gallardón</strong>. Bajar a este faraón de su trono, para que deje de sangrarnos a base de multas e impuestos, para que deje de amargarnos la vida con obras interminables y molestas. Hay que pararle los pies cuanto antes, porque ahora anuncia que quiere remodelar la Plaza Mayor y ponerle gradas. Desde luego, si sigue adelante con este proyecto, yo estoy dispuesto a manifestarme y promover la rebelión contra este loco peligroso, que no va a dejar ni un trozo de Madrid sin cubrir por esas horribles losas de granito que avanzan por la ciudad como una marea negra. Toda la ciudad está patas arriba y se acercan fechas fatídicas.</p> <p>Supongo que, si conseguimos echar a Gallardón del Ayuntamiento, con él se irá también el sueño olímpico de Madrid. Entonces sólo quedará mi ilusión, pero espero no perderla. Porque <strong>de ilusión también se vive</strong>.</p> Charlitox Blox http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/avatar65x65.jpg http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/09/30/jodhpur-ciudad-azul Jodhpur, la ciudad azul 2009-09-30T15:32:17+00:00 2009-10-20T09:40:50+00:00 <p>Salgo de las tinieblas y vuelvo a la luz y al color, o al menos lo intento. Sigo con las crónicas de mi viaje a la India, para refugiarme en el pasado y alejarme de la cruel actualidad. Llegamos a <strong>Jodhpur</strong>, la ciudad más grande que hemos visitado hasta ahora en el <strong>Rajastán</strong>, con casi un millón de habitantes. Nos alojamos en el hotel <strong>Taj Hari Mahal</strong>, el <em>summum</em> del lujo y el confort, como corresponde a la prestigiosa cadena hotelera <strong>Taj</strong>.</p> <p>En este hotel, situado en la ciudad nueva, pasaremos sólo una noche. No hay tiempo que perder y nuestro primer destino es el <strong>fuerte de Mehrangarh</strong>, hasta donde nos conduce nuestro diligente chófer. La mole del fuerte domina imponente la ciudad, desde lo más alto de una gigantesca roca. Sin duda es el fuerte más grande, alto e impresionante que hemos visto hasta ahora, pero ya nos empezamos a acostumbrar a que cada día sea mejor que el anterior.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jodhpur2.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jodhpur3.jpg" alt="" /></p> <p>Entramos en el fuerte y empezamos a ascender hacia lo más alto, desde donde tenemos una vista privilegiadad de la ciudad que queda a sus pies. Entendemos de inmediato su sobrenombre de "<strong>ciudad azul</strong>" porque éste es el color que predomina en las fachadas de sus casas. Al principio sólo se pintaban de azul las casas de los <em>brahmanes</em>, pero luego la costumbre se extendió, porque por lo visto este color ahuyenta a los mosquitos.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jodhpur4.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jodhpur5.jpg" alt="" /></p> <p>Mientras visitamos el fuerte, de repente nos vemos envueltos en una marea multicolor. Será porque hoy es sábado, y son muchos los vecinos y turistas locales que aprovechan para visitar este lugar. Además de los impresionantes salones del palacio y sus lujosos muebles, nos sorprende la multitud que nos rodea. Familias enteras que se mezclan con nosotros y con los hombres encargados de vigilar el museo, vestidos de manera pintoresca.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jodhpur6.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jodhpur7.jpg" alt="" /></p> <p>Aprovechamos para hacer fotos a los lugareños mientras ellos posan encantados, pero parece que también ellos se sorprenden de nosotros. Somos muy pocos los extranjeros, así que aquí somos los <em>raros</em>. Nos miran extrañados, nos fotografían disimuladamente e incluso se hacen fotos con nosotros. Sobre la muralla que rodea el fuerte y cae en picado sobre la ciudad, las mujeres con sus saris y los hombres con sus grandes turbantes llenan todo de color.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jodhpur8.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jodhpur10.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jodhpur11.jpg" alt="" /></p> <p>Nuestro siguiente destino está muy cerca del fuerte y dispone de una privilegiada vista del mismo. Se trata del <strong>Jaswant Thada</strong>, también conocido como pequeño <em>Taj Mahal</em>, un mausoleo recubierto de mármol, con una cúpula escalonada cubierta de palomas. Está rodeado de un apacible jardín con un estanque, donde todo es tranquilidad porque estamos prácticamente solos. Un músico estratégicamente situado toca una hermosa melodía, a cambio de unas rupias de los turistas.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jodhpur12.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jodhpur13.jpg" alt="" /></p> <p>Estamos ya cansados de visitar monumentos y deseando sumergirnos en la ciudad vieja de Jodhpur, así que pedimos a nuestro conductor que nos deje en el mercado. No se puede llegar en coche hasta allí, pero al menos nos acerca y seguimos a pie. Llegamos a la <strong>plaza del mercado</strong>, con su puerta y su torre del reloj, que me recuerda a las que había en las ciudades de Sri Lanka. Todo es un barullo de puestos, gente, vacas, motos y bicicletas.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jodhpur15.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jodhpur16.jpg" alt="" /></p> <p>Huimos del jaleo reinante y nos perdemos por el laberinto de callejuelas que rodean la plaza. Un chico nos muestra cómo hace pulseras de resina. Vemos de cerca las casas azules y los preciosos arcos, que me recuerdan a algunas ciudades de Marruecos. Los hombres y las mujeres atienden sus negocios y hacen su vida, mientras los niños nos sonríen diciendo "foto, foto". Finalmente tengo que ceder ante su insistencia, pero no me importa.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jodhpur17.jpg" alt="" /></p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/jodhpur18.jpg" alt="" /></p> <p>Después vamos a cenar a un restaurante que nos han recomendado. Se llama <strong>On the Rocks</strong> y se sitúa en la ciudad nueva. Aquí descubrimos por primera vez una India que no conocíamos: la <em>pija y fashion</em>. La clientela la forman turistas y locales, todos bien vestidos y aseados, se nota que tienen más nivel que la mayoría. Cenamos en un jardín en penumbra, mientras de fondo suena música electrónica. Con esta nueva experiencia cerramos nuestra visita a la <em>ciudad azul</em>, breve pero intensa.</p> Charlitox Blox http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/avatar65x65.jpg http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/09/26/sin-sentido Sin sentido 2009-09-26T20:24:58+00:00 2009-10-11T14:45:37+00:00 <p>De repente ocurre algo<br />que no se puede explicar.<br />Una cosa tan tremenda<br />que no se puede contar.<br />Algo tan espeluznante<br />que no puedo soportar.<br />Una cosa tan terrible<br />que no puede ser verdad.</p> <p>Siempre pensé que esas cosas<br />les pasan a los demás.<br />O en el cine y las novelas,<br />pero no en la realidad.<br />De repente todo cambia<br />y no existe marcha atrás.<br />El mundo me cae encima,<br />no me puedo levantar.</p> <p>Si fuera una pesadilla<br />me podría despertar,<br />pero cuando me levanto<br />todo sigue como está.<br />No sale de mi cabeza,<br />no me lo puedo quitar.<br />No paro de darle vueltas<br />y no lo puedo aclarar.</p> <p>Camino como alma en pena,<br />cual fantasma en la ciudad.<br />La cara desencajada<br />y sin parar de llorar.<br />Siento vértigo, angustia,<br />y ganas de vomitar.<br />No consigo comprenderlo.<br />No lo entenderé jamás.</p> <p> </p> Charlitox Blox http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/avatar65x65.jpg http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/09/24/ciclo CICLO 2009-09-24T18:56:32+00:00 2009-10-05T07:26:18+00:00 <p>Así es como llaman en mi gimnasio a la clase de <em>spinning</em>, y hoy me toca. Llevo un rato pedaleando sobre mi bicicleta estática, al ritmo de la música ensordecedora y de los gritos del monitor. Él nos anima desde su bici sobre la tarima, mientras pedalea con fuerza para solidarizarse con nosotros. Hace ya unos minutos que rompí a sudar y ahora los chorros caen resbalando por mi rostro, nublándome la vista. Me gusta agitar la cabeza para ver cómo los goterones caen sobre mi bicicleta y encharcan el suelo. No siento las piernas, que giran a toda velocidad mientras mi cabeza empieza a volar.</p> <p>Con todos los músculos en tensión, entro en un trance difícil de explicar, perdiendo la noción del tiempo y del espacio. Me veo subiendo un puerto de verdad, como si estuviera en el <em>Tour de Francia</em> o en la <em>Vuelta a España</em>. Siento que soy un ciclista profesional, como Contador, Induráin o tantos otros. Veo la carretera, el paisaje, las montañas y la gente que flanquea mi camino. Sus gritos me animan a apretar el ritmo, mientras cierro los ojos suavemente para recrearme en este momento de éxtasis. Entonces la música y los gritos se alejan, se desvanecen y todo queda en silencio.</p> <p>De repente, siento un golpe y un fuerte dolor de cabeza, supongo que me he caído de la bicicleta. Abro los ojos y miro alrededor, pero no veo la carretera ni las montañas, tampoco el gimnasio ni las bicicletas ni mis compañeros. Estoy solo, tumbado en el suelo de una habitación que al principio no reconozco. Luego sí: estoy en casa de mis padres, me he caído de la cama en la que dormía cuando era pequeño. Intento levantarme pero no puedo, por muchos esfuerzos que hago no consigo mover un músculo. Oigo a mis padres hablar a lo lejos e intento gritar, pero ningún sonido sale de mi boca.</p> <p>Tras un largo rato que se me hace eterno, oigo a mi madre llamarme y acercarse por el pasillo. Entra en la habitación, me mira, grita, se agacha y me zarandea. Veo cómo las lágrimas asoman en sus ojos y caen por sus mejillas, mientras ella repite mi nombre sin parar. Yo intento decirle algo pero no puedo, mi cuerpo no responde a mis pensamientos ni a mis sentimientos, es una situación inexplicable y espantosa. Mi padre acude ante los gritos de mi madre, que busca en mi cuerpo el rastro de una respiración inexistente. Mientras llaman a una ambulancia decido desconectar. No lo soporto más.</p> <p>Cuando vuelvo a ser consciente de lo que sucede a mi alrededor, me encuentro dentro de una caja. Veo asomarse ante mí a mis hermanos, amigos y seres queridos. Todos están tristes, algunos lloran y otros me miran extrañados, sin saber qué cara poner. Yo intento decirles algo, que no se preocupen, que estoy bien, pero no hay manera. Oigo sus llantos y sus conversaciones, todos hablan de mí y de lo majo que era, no entiendo por qué hablan en pasado... De pronto cierran la caja y me encuentro sumido en las tinieblas, mientras las voces se van alejando hasta que desaparecen por completo.</p> <p>Por primera vez, tengo miedo. Estoy solo, rodeado de la nada, en la ardiente oscuridad y en el más frío silencio. El tiempo se para, mientras mi mente vaga recorriendo cada rincón de mi vida. De repente, a lo lejos, me parece oír algo. Escucho con atención, ahora no hay duda: suena una música que se va acercando, la oigo cada vez con mayor claridad. ¿Será música celestial? No, es la música de mi radio despertador, que lleva sonando un rato. Doy un golpe al aparato para apagarlo y me levanto de un salto, tengo que ir a trabajar y se me hace tarde. Que no se me olvide hoy llamar a mi madre para decirle que la quiero...</p>