Charlitox Blox http://charlitox.lacoctelera.net Mi mirada crítica sobre el mundo actual es-es Economía mundo http://s3.amazonaws.com/lcp/charlitox/myfiles/avatar65x65.jpg Charlitox Blox http://charlitox.lacoctelera.net the-shaker v0.1. More on http://www.the-shaker.com Carta número 6. El facha http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/11/21/carta-numero-6-facha 2009-11-21T18:02:13+00:00 Hoy os traigo otra de mis cartas auténticas, porque creo que es el momento indicado. Ayer fue el aniversario de la muerte de Franco y vi en la tele cómo aún hay quien añora al dictador. Me acordé de esta carta, que tiene bastantes años, pero conserva su vigencia. También fue escrita en una fecha señalada:

XX, 22 de febrero de 1992

Muy señores míos:

Escribimos en vísperas de un día tan señalado para nosotros (23-F, día del último Alzamiento Nacional), para informarle de las medidas adoptadas para con su revista.

Ha caído en manos de nuestra organización por mediación de la prensa (medios rojos, judeo-masónicos y anarquistas) un encarte con publicidad de su revista XX. Pues bien, ustedes regalan una pequeña calculadora-traductora que, señores, con la cual, ¡¡¡NO SE PUEDE TRADUCIR LA PALABRA ESPAÑA!!!, porque la susodicha traductora carece de una letra tan única, con tanto carácter, tan Española como la Ñ. Bastante hemos batallado ya contra las hordas anglosajonas perversoras de los Valores Patrios e incólumes de nuestra tradición.

Boicotearemos, sabotearemos y denunciaremos todas las revistas que ustedes publiquen, mientras no retiren ese subproducto con tendencias yankis, y lo vuelvan a ofrecer con nuestra querida Ñ.

Hemos de hacer notar nuestra satisfacción parcial por la impresión de nuestra Enseña Nacional en el anverso de la ya famosa traductora. Pero nuestra asociación desearía que este Símbolo de Unidad Patria, fuera impreso a mayor tamaño y con el escudo tradicional, símbolo de la Grandeza, Unidad y Libertad de nuestra siempre amada Patria España.

Un saludo brazo en alto, y un ¡¡¡Arriba España!!!

XXX

Las tres equis de la firma corresponden a una asociación que ya no existe, o al menos yo no he encontrado ninguna referencia de ella en internet. Pero supongo que aún quedan grupos o grupúsculos parecidos, porque aún hay quien acude al Valle de los Caídos para homenajear al Caudillo y llorar en el aniversario de su muerte. También son muchos los curas que ofrecieron ayer misas por el alma de Franco, aunque yo espero y deseo con toda mi alma que cada vez sean menos sus seguidores. Sin duda esta carta se ve tan rancia y trasnochada que provoca la sonrisa o la carcajada, porque parece increíble que pueda haber gente así. Pero yo siempre os digo que la realidad supera a la ficción, y que de todo hay en la viña del Señor.

Por otro lado y olvidando las formas fascistas de la carta, reconozco que estoy de acuerdo con su fondo: la defensa de la eñe. Hoy no hemos ganado aún la batalla que nos permita teclear en español en cualquier ordenador, y cuando viajo me doy cuenta de ello. Sin embargo, todos podemos ver en nuestros teclados símbolos que no utilizamos, como la ce-cedilla y los acentos grave y circunflejo. Mientras los franceses han logrado imponer algo propio a la comunidad internacional, nosotros no somos capaces aunque el español tenga más hablantes en el mundo. Creo que debemos esmerarnos más en defender lo nuestro, aunque me refiero sólo al idioma y a algunas costumbres que se están perdiendo. Por supuesto, no hablo de ciertos valores que no considero nuestros.

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Impresiones de un bloguero en Sevilla http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/11/17/impresiones-un-bloguero-sevilla 2009-11-17T15:36:06+00:00 El domingo por la tarde volví del EBE en el AVE, pero hasta hoy martes no he podido publicar esta crónica. Tras la resaca, me ha costado bastante ordenar mis ideas y sacar mis conclusiones. Mi primera experiencia en una convención me ha confirmado lo que ya había oído: las largas jornadas seguidas de noches sin fin te dejan para el arrastre. Estoy cansado pero contento de haber asistido a este Evento Blog España, aunque no ha resultado como yo me esperaba. Ya os dije que no sabía muy bien a dónde iba, pero pensé que habría más blogueros aficionados, independientes y anónimos como yo. Bueno, tal vez los había, supongo que sí, pero la mayoría de los asistentes eran profesionales del sector de internet, que iban para hacer contactos y negocios. Casi todos se conocían o conocían a los ponentes y a los gurús de la red, cuyos nombres yo no había oído jamás. Me sentía como un extraño en una familia que no era la mía, aunque sólo a ratos, porque luego comprendía que en este mundo cabemos todos y, además, siempre me ha gustado ser la oveja negra.

Siempre es un placer visitar la maravillosa ciudad de Sevilla y me ha encantado volver después de unos quince años. Aunque no me ha quedado mucho tiempo para pasear, he podido disfrutar de sus deliciosas tapas en las terrazas que ocupan calles y plazas, bajo un sol de justicia. Incluso los sevillanos estaban sorprendidos del calor que hacía, demasiado para estas fechas. Estamos a mediados de noviembre pero en la capital andaluza parecía primavera, que es la estación ideal en esta ciudad teniendo en cuenta que en verano el calor es sofocante. Encontré Sevilla tal y como la recordaba, aunque algunas cosas han mejorado: la Alameda de Hércules, antaño marginal refugio de putas y maleantes, es hoy un hermoso paseo recuperado para el disfrute de vecinos y visitantes. Me agradó también ver gran cantidad de bicicletas, muchas de ellas de alquiler, sobre los kilómetros de carril-bici que han surcado las calles hispalenses. Era lo que esperaba, teniendo en cuenta los tiempos que corren y sabiendo que la ciudad es totalmente llana y por tanto perfecta para pedalear.

El EBE se celebraba en el centro de convenciones del Hotel Barceló Renacimiento y pude alojarme en este lujoso establecimiento que se construyó para la Expo 92. Está situado en la Isla de la Cartuja, entre el Puente del Alamillo que levantó Calatrava para la ocasión y el parque de atracciones Isla Mágica, que ocupa los restos de aquella exposición. Las sesiones más importantes tuvieron lugar el sábado, día grande del evento. Yo me vestí a tono con mi camiseta de Star Wars y triunfé: incluso alguien me hizo una foto y la colgó en internet. Por la mañana, en una sesión paralela sobre "artistas y culturas en la red" triunfaron los protagonistas de la serie online sevillana Malviviendo. Acapararon todas las preguntas del público y quedó patente que es auténtico furor lo que ha despertado esta serie, sobre todo en su tierra. Reconozco que yo la descubrí hace poco, gracias a mi amigo Tenemos Imágenes, y desde aquí os la recomiendo porque creo que vale la pena.

Por la tarde se celebró una mesa redonda sobre "el estado de la blogosfera" en el décimo aniversario del nacimiento de los blogs. Entre los participantes estaba Álvaro Ortiz, Furilo para las amigos, responsable de La Coctelera y otros muchos proyectos. Entre él y sus compañeros de mesa, de otras redes de blogs, pronosticaron la muerte de este medio a manos del twitter. Yo me revolví en mi asiento porque no creo que esto pueda ocurrir, ya que el blog y el twitter son dos cosas diferentes. Cada formato cumple su misión y no creo que sean equiparables: mientras el twitter es más escueto, espontáneo e inmediato, el blog debe ser más completo, trabajado y reflexivo. El primero se podría comparar con los mensajes de móvil y el segundo con la prensa impresa, que ni siquiera ha desaparecido en la era de internet. Cada medio tiene su nicho y cada persona debe encontrar su medio, porque sólo los más frikis o los profesionales del sector pueden presumir de usarlos todos. Yo, que tengo el tiempo limitado, prefiero dedicarlo a mi blog antes que, por ejemplo, a las redes sociales. Por eso precisamente me considero un bloguero.

En esta misma mesa, un hombre cuyo nombre no recuerdo dijo que no se debe escribir de política en un blog porque te arriesgas a recibir comentarios ofensivos. Esto me pareció más propio de la derecha hipócrita (que sólo se preocupa de quedar bien) que de un auténtico bloguero (que, supuestamente, debe ser activista). Yo creo que en un blog uno debe decir lo que piensa sin temor a los comentarios que reciba, porque se trata de un medio de expresión y no de vender la moto a nadie. Para rizar el rizo y terminar de cagarla, el hombre añadió que los blogs de los políticos no tienen éxito. Como si tuviera algo que ver... ¿acaso a alguien le puede interesar el blog de un político, que precisamente es un experto en vender la moto? Yo, desde luego, no he leído ninguno y sólo conozco el de Güemes, del que prefiero no hablar. Menos mal que el domingo me reconciliaría con el EBE al oír la conferencia de clausura, que estuvo a cargo del periodista Gumersindo Lafuente. Me devolvió la confianza en mis ideas cuando insistió en que un bloguero debe decir lo que piensa.

Volviendo al sábado, a las ocho de la tarde se celebró la entrega de los Premios Bitacoras.com, a los que yo no me pude presentar. Como siempre, los premios se repartieron entre los amiguetes, entre quienes son "alguien" en la blogosfera (donde estamos muchos pero la mayoría no somos nadie). Se trata de un selecto club formado mayoritariamente por profesionales, en el que los blogueros aficionados e independientes lo tenemos muy difícil para entrar. Yo no pierdo la esperanza y por eso me seguiré presentando a cuantos premios pueda, porque me sirven para darme a conocer y porque soy optimista. Espero llegar algún día a ser "alguien" en este mundillo, aunque para conseguirlo debería participar en más eventos de este tipo y ya estoy pensando en el próximo EBE. Reconozco que en el de este año sólo he hecho algunos contactos por la noche, en las fiestas que reunieron a los asistentes en diversos garitos sevillanos. Allí me sentía en mi salsa y no me costaba tanto acercarme a la gente. Así conocí a los zaragozanos de Mein President, otra nueva serie online.

Confieso que aún no he visto esta serie, porque el poco tiempo del que dispongo fuera del trabajo lo dedico a escribir y publicar. Porque yo soy bloguero y lo que hago es dotar a la red de contenidos para que otros los consuman. Puede que yo sea un friki entre los frikis, porque no tengo móvil ni estoy a la última en tecnología. Pero es que yo no creo que la blogosfera sea un ente homogéneo, sino que lo formamos personas muy diferentes. Si los blogs murieran, la red se quedaría vacía y yo también. Por eso auguro una larga vida a los blogs, por lo menos al mío.

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En el AVE al EBE http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/11/13/en-ave-al-ebe 2009-11-13T20:39:10+00:00 Voy en el AVE a Sevilla para asistir al Evento Blog España, el congreso de los blogueros. Es la primera vez que voy a un congreso y me siento como un ejecutivo, aunque una especie de ejecutivo friki como supongo que serán (o seremos) la mayoría de los asistentes. He desplegado mi portátil ante mí y escribo con ánimo de publicar en cuanto encuentre una conexión a internet. En realidad no voy en el AVE sino en el Alvia, que es un poco más barato y tarda un poquito más, aunque no veo ninguna diferencia entre ambos trenes. Estamos a punto de salir de la estación de Atocha y ya me temo que el viaje no va a ser tan cómodo como esperaba, pues detrás de mí va una señora con dos niños bastante maleducados que no paran de dar la tabarra; creo que deberían poner a los niños en un vagón aparte para no molestar.

Os hablaré sobre el EBE en mi próximo post, pues por ahora no tengo mucho que decir sobre este evento. Mi amigo Diego, que ya fue el año pasado, me recomendó que me apuntara y así lo hice. No sé muy bien qué me voy a encontrar, pero al menos espero aprender algo, conocer gente y pasarlo bien, que ya es bastante. Diego y yo empezamos nuestros blogs a la vez y ahora nos reencontramos, en otra conexión entre nuestras vidas paralelas. Porque él también siguió mis pasos al irse a Berlín hace dos años, como hice yo diez años antes, aunque él ha durado más tiempo que yo en aquella ciudad que tanto amé. Y precisamente Madrid y Berlín, las dos ciudades de mi historia, estuvieron unidas el pasado lunes por la fiesta, en otra de esas conexiones que tanto le gusta establecer a mi mente.

El 9 de noviembre se celebra en la capital española la festividad de la Almudena, su patrona, una fiesta religiosa como casi todas en España, con procesión de la Virgen por el centro de la ciudad y misa en la catedral con la asistencia del Alcalde y la Presidenta de la Comunidad. No voy a hablar ahora de estos personajes, compañeros de partido y enemigos acérrimos, porque no me quiero poner de mala leche. El mismo día se celebra en la capital alemana el aniversario de la caída del muro, una fiesta de otra índole, más popular y emotiva, por la cercanía del hecho histórico que conmemora. Concretamente, el pasado lunes se celebraban los veinte años de este día que cambió la historia, así que se dieron cita en Berlín los principales mandatarios mundiales, todos unidos por la paz y la libertad.

Como yo no soy amigo de misas ni procesiones, aproveché que el lunes no trabajaba para visitar un par de exposiciones. Así, transformé la fiesta religiosa de la Almudena en mi particular fiesta cultural. Primero fui al Matadero, algo que para mí ya se ha convertido en una costumbre. En este lugar cercano a mi casa nunca hay nadie, no hay que pagar ni esperar colas, y a veces hay cosas interesantes. El lunes fui para visitar una exposición de diseñadores finlandeses, una de las muchas que integran el Mes del Diseño Finlandés en Madrid. Me gustó verla porque siempre es un placer ver cosas bellas, sobre todo si a la vez son prácticas y funcionales. Siempre he sido fan del diseño escandinavo y lo sigo siendo después de ver cosas tan hermosas y curiosas como las que os voy a mostrar.

Me llamaron la atención las zapatillas que vais a ver a continuación. Son perfectas para algo que hacía mi padre conmigo cuando yo era pequeño, y que ahora hace con mis sobrinos. Yo colocaba mis pies sobre los suyos, él me cogía de las manos y se ponía a caminar o bailar. Yo hacía lo mismo sin tener que hacer nada, porque él me llevaba; supongo que con estos zapatos no hay peligro de caer ni de perder pie.

Me hizo especial ilusión encontrarme en la exposición con una silla que tengo en mi casa, concretamente en mi dormitorio. Estaba en casa de mis padres y siempre me encantó, así que me las apañé para hacerme con ella hábilmente. La compró mi padre cuando se casó junto a otras joyas que aún conserva, porque también es amante del buen diseño, supongo que es otra de las cualidades que he heredado de él. Es esta silla negra, exactamente igual y del mismo color que la que yo tengo, aunque recuerdo que la mía pasó por otros colores hace años... Según reza la leyenda que hay junto a ella, se trata de la Silla Mademoiselle (1956), de Ilmari Tapiovaara. De pronto me siento muy orgulloso de tener en casa una pieza de museo, de un diseñador finlandés ilustre, aunque no tan conocido aquí como el también arquitecto Alvar Aalto.

Junto a la exposición de diseño había otra de arquitectos finlandeses jóvenes, que aún no disfrutan del reconocimiento del maestro de todos ellos que he mencionado. Era bastante interesante, pero la vimos rápidamente y nos fuimos a comer. Después continuamos la jornada cultural con la visita a la exposición de arte erótico del Museo Thyssen Bornemisza. Yo no tenía especial interés en ir, pero luego me alegré de hacerlo. Descubrí algunas obras sorprendentes en una exhibición bien planteada, que me compensó con creces el elevado precio de la entrada. Si no habéis visto esta exposición y tenéis ocasión de visitarla, os recomiendo fervientemente hacerlo; creo que no os arrepentiréis.

Siento terminar este post con algo de prisa, pero ya estoy en Sevilla y quiero sumergirme en el EBE. Pronto os contaré mis impresiones sobre este evento y mis experiencias en esta ciudad, que siempre es un placer visitar porque, ya sabéis... tiene un color especial.

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Fatehpur Sikri, Agra y el Taj Mahal http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/11/10/fatehpur-sikri-agra-y-taj-mahal 2009-11-10T16:03:15+00:00 Esta mañana dos amigos me han dicho que tengo el blog abandonado y, la verdad, me ha sentado fatal. Debéis comprender que estas crónicas sobre mi viaje a la India me llevan bastante más tiempo que un post normal. Además, como comenté en mi entrada anterior, este otoño está acabando conmigo entre problemas y enfermedades, que me tienen sumido en un estado de letargo del que espero salir pronto. Por último, reconozco que desde que me regalaron Los Sims 3 por mi santo le he dedicado más tiempo que al blog. Me he enganchado a este juego como me enganché a las dos versiones anteriores y a todos y cada uno de sus packs de expansión. Mea culpa.

Salimos por fin del Rajastán y entramos en el vecino estado de Uttar Pradesh. Notamos de inmediato que el paisaje se hace más verde y el atuendo de la gente más apagado. Nada más cruzar la frontera nuestro conductor para el coche para preguntar, como de costumbre. Veo a una extraña mujer, distinta a todas las que hemos visto hasta ahora, y me dispongo a hacerle una foto. Ella me ve y comienza a acercarse a la vez que disparo mi cámara. De pronto recuerdo que no llevo rupias sueltas y me entra el agobio, así que cierro corriendo la ventanilla. Afortunadamente, nuestro chófer llega justo en el momento en el que ella empieza a golpear el cristal. Partimos de de allí a una velocidad que me parece lenta, comparada con el ritmo de los latidos de mi desbocado corazón.

Poco después llegamos a Fatehpur Sikri, la ciudad abandonada. Fundada por el emperador Akbar para ser capital del Imperio Mogol en 1571, fue abandonada por todos sus habitantes sólo catorce años después. Hay varias teorías, pero la más aceptada es que este abandono se debió a la falta de agua que se produjo en esta ciudad rodeada de vegetación. Hoy se conserva en perfecto estado y sus edificios parecen recién construidos, pero el único que se mantiene vivo es su importante mezquita. Atrae a musulmanes de todo el país y su estilo me recuerda al de las mezquitas persas que vi en Irán. Recorremos la gran explanada rodeados de algunas mujeres y muchos hombres de todas las edades, que rezan o se lavan. Alguno nos persigue para que le contratemos como guía o le compremos un collar.

El resto de la ciudad abandonada de Fatehpur Sikri es un recinto cerrado, al que se accede previo pago. Sólo algunos turistas, entre ellos muchos indios, perdidos en esta impresionante ciudad de anchas plazas, espacios abiertos y elegantes palacios de piedra roja. Dejo volar mi imaginación y me veo viviendo en este maravilloso lugar, hoy abandonado y convertido en museo, donde sólo vive algún que otro perro. Como yo, cada uno vive su historia particular en esta mágica ciudad, pienso al ver a unos hombres que tratan de abrazar una extraña columna en el interior de un palacio. Se tratará de alguna leyenda de las muchas que encierra este misterioso lugar, como la que dice que Akbar fundó esta ciudad porque aquí se encontró con el santo que vaticinó el nacimiento de su hijo primogénito.

Salimos de la ciudad y regresamos hacia el coche caminando por una carretera que parece tranquila y apacible. Hago una bonita foto a una mujer que cruza los arcos de la muralla, sin ver que al fondo hay un grupo de niños. Hacia ellos vamos sin remedio y sin saber lo que nos espera. En cuanto nos acercamos comienzan a pedirnos jabón, chocolate, rupias o lo que sea. Sacamos los botes de gel que hemos cogido en los hoteles y se los damos, pero de todas partes empiezan a salir niños y niñas que nos rodean y nos acosan hasta que me pongo nervioso. Seguimos andando sin hacerles caso, pero una niña me persigue hasta que estallo. Cuando me agarra la mochila le suelto un guantazo en la mano, a la vez que le pego un grito, pero a ella le da igual y sonríe. Por primera vez en el viaje, han conseguido sacarme de mis casillas.

Desde que entramos en Uttar Pradesh hemos notado que la gente es más agresiva, pero aún no hemos visto nada. Llegamos a Agra, donde la agresividad llega a cotas insospechadas. Tiene su lógica: aquí está el Taj Mahal, el monumento más visitado del mundo, así que lo peor de cada casa de la India ha venido a Agra a intentar aprovecharse de los turistas que vienen de todos los rincones del mundo. Resulta que estamos a viernes, justo el día que cierra el famoso monumento, que sólo podremos ver mañana al amanecer. Cogemos un tuc-tuc al centro de la ciudad, pero allí no encontramos nada interesante y encima nos sorprende la lluvia, haciendo aún más desagradable la visita. Finalmente escampa y nos decidimos a entrar en el Fuerte Rojo, que nos sorprende favorablemente: un remanso de paz entre tanta violencia.

Desde lo alto del fuerte disfrutamos de una maravillosa vista del Taj Mahal, que aparece a lo lejos, a la orilla del río. Es la primera vez que vemos el famoso monumento, que incluso desde la distancia resulta impresionante. También disfrutaba de esta vista el maharajá desde los arcos de la Sala de Audiencias, donde ahora se hacen fotos los turistas locales. El fuerte encierra muchas sorpresas, que nos dedicamos a descubrir hasta que llega la hora del cierre. Comienza a atardecer y las estancias se vacían de turistas, apareciendo aún más majestuosas ante nuestros asombrados ojos.

Salimos del fuerte con intención de acercarnos al Taj Mahal, pero no conseguimos cumplir nuestro deseo de que alguien nos lleve a la fachada que da al río. Nos bajamos de varios tuc-tuc porque los conductores sólo quieren llevarnos a tiendas o restaurantes, vendernos drogas o liarnos. Finalmente cogemos un rickshaw (cuyo conductor nos ofrecerá mujeres por el camino) que nos acerca hasta el parque que rodea el famoso monumento. No conseguimos verlo de cerca porque el recinto está rodeado de un muro, así que desistimos y nos vamos a cenar. Después, más relajados, decidimos cruzar a pie el bazar que nos separa de nuestro hotel, el fabuloso The Gateway, la nueva marca de hoteles urbanos de la cadena Taj. No han acabado las sorpresas, porque caminando por este bazar viviremos el último momento tenso del día.

Paseamos por un laberinto de callejuelas intentando orientarnos, cuando de repente quedamos sumidos en la más absoluta oscuridad. Ya os he contado que en este país son frecuentes los apagones, pero hasta ahora ninguno nos había sorprendido tanto. Nos quedamos clavados como estatuas sin saber qué hacer, intentando mantener la calma. Afortunadamente, poco a poco empezamos a ver luces y conseguimos salir de allí sanos y salvos. Llegamos al hotel reventados y exhaustos, en busca de nuestro merecido descanso. Tenemos que madrugar para visitar el Taj Mahal al amanecer, pues dicen que es la mejor hora: hay menos turistas, hace menos calor y el sol de la mañana hace que brille más. Desgraciadamente está nublado y no brilla mucho, cuando lo vemos aparecer tras la puerta del recinto, después de pasar los férreos controles de seguridad.

Me siento confuso entre un sinfín de sensaciones encontradas. He visto tantas veces el Taj Mahal en fotos o películas que me parece increíble estar aquí por fin. Aunque conozca el monumento y la leyenda de su construcción, la maravillosa historia de amor del rey que levantó el edificio más bello para recordar a su fallecida esposa, no me decepciona. Aunque esté nublado, el majestuoso mausoleo supera todas mis expectativas. La belleza, simetría y perfección del edificio no tienen parangón. Acercarse y verlo crecer, apreciar los detalles de su fachada, todo es una experiencia sin igual, aunque yo no esté muy despierto a estas horas de la mañana. Lo rodeamos y entramos en su interior, lo que sí supone una pequeña decepción porque está muy oscuro y no se ve nada. Luego volvemos a alejarnos y nos despedimos de él y de su perspectiva perfecta.

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Versión original http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/11/04/version-original 2009-11-04T19:36:21+00:00 Este otoño va a acabar conmigo, si es que no acabo conmigo yo mismo antes. Si hasta ahora odiaba la primavera, creo que desde este año voy a odiar también el otoño, y eso que ya no existe porque el cambio climático lo está haciendo desaparecer. Si cronológicamente esta estación comenzó el 21 de septiembre, climatológicamente lo hace ahora, que es cuando está empezando a refrescar y por fin las hojas se secan y caen de los árboles.

Siempre se ha dicho que el otoño es tiempo de cambio y renovación, lo que sin duda este año se está cumpliendo a pies juntillas. Yo soy optimista y pienso que los cambios siempre son positivos, pero todo se empeña en llevarme la contraria. Porque los cambios afectan incluso a mi cuerpo: tras la tendinitis en el hombro (mañana me hacen una resonancia) he cogido la gripe (no sé si la A, la B o la C), aunque aún no he faltado al trabajo por esta causa.

A mi alrededor también hay cambio y renovación; fijaos cuántas personas ilustres han fallecido en los últimos días: Sabino Fernández Campo, José Luis López Vázquez, Francisco Ayala... En realidad, es ley de vida: todos ellos tenían bastantes años y les ha llegado la hora, igual que cuando llega el otoño es hora de que caigan las hojas. La vida es un ciclo y la muerte sólo es injusta y triste cuando te sorprende joven, o al menos así lo veo yo.

En política también hay revuelo, sobre todo en el Partido Popular, pero me prometí y os prometí no hablar de ello, al menos por ahora. Sólo tengo que citar, porque no me puedo callar, el blog de Juan José Güemes, el "lameculos" de Esperanza Aguirre. Ya me caía mal por su aspecto de "Aznarín", pero ahora está en mi punto de mira, tanto como su jefa. Un blog define la personalidad de quien lo escribe, así que con esto está todo dicho.

Entre tanto cambio y revolución en este maldito otoño, hemos llegado al 4 de noviembre. Hoy hace un año que Barack Obama ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Muchos esperaban que con él llegara la revolución, pero se han quedado con las ganas. Parece que no ha hecho nada, pero ya le han concedido el Premio Nobel de la Paz. ¿Por qué? Pues simplemente por el hecho de llegar a ser Presidente de EEUU, ésa fue su revolución.

Y hoy, 4 de noviembre, es San Carlos Borromeo, así que podéis felicitarme porque es mi santo. Sabéis que soy ateo, pero para mí cualquier excusa es buena para hacer una fiesta. He leído que este santo era un hombre rico que renunció a todo para ayudar a los pobres; tal vez por eso también da nombre a la famosa "parroquia roja" de Entrevías (Madrid). Yo lo llamo cariñosamente San Carlos "Gorroneo" porque hoy me dejo gorronear por cualquiera...

Os parecerá que os he hablado de cosas inconexas, pero voy a cerrar el círculo volviendo al cambio climático. Se celebra en Barcelona la Cumbre del Clima entre protestas ecologistas. Un grupo de músicos ha puesto música a las reivindicaciones, como se hizo en los ochenta con Live Aid o USA for Africa. La canción elegida es la mítica Beds are burning del grupo australiano Midnight Oil. No me suelen gustar las versiones pero ésta me encanta, por bonita y por original.

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Jaipur, la ciudad rosa http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/10/31/jaipur-ciudad-rosa 2009-10-31T21:27:11+00:00 Después de unos cuantos días recorriendo el estado del Rajastán, por fin llegamos a su capital, Jaipur. La ciudad más grande que hemos visitado hasta ahora, con más de tres millones de habitantes. Aquí pasaremos dos noches y desde aquí escribiré mi único post desde la India, contando las primeras impresiones del viaje. El nombre de la ciudad, por supuesto, viene del de su fundador (Jai Singh II). Su sobrenombre de ciudad rosa se debe a que de ese color se pintaron sus viejos muros para la visita del Príncipe de Gales en 1876. En cuanto llegamos nos absorbe el bullicio de la gran ciudad, el tráfico enloquecido, el ruido ensordecedor. Se hace patente la superpoblación y entendemos los continuos anuncios de la "píldora del día después" en la tele. Aquí todo se eleva a la máxima potencia: las vacas, las bocinas y la multitud que nos rodea.

No podemos parar de caminar por esos fascinantes barrios que encierran mercados de todo tipo. Nos encontramos de repente en pleno bazar de las gemas, donde gente apiñada se muestra y nos muestra toda clase de piedras, supuestamente preciosas. Huimos rápida y discretamente porque estamos avisados y escarmentados, pero no puedo evitar acordarme de mi amiga Teresa y del peligro que aquí tendría... Cuando conseguimos salir de los callejones a las anchas avenidas que dividen en cuadrícula la Ciudad Rosa, nos relajamos un poco. Podemos pasear entre las tiendas viendo la vida cotidiana y las sorprendentes imágenes que surgen a cada paso. Desde la "vaca sin cabeza" hasta el "hombre disfrazado" (probablemente empleado de hotel) hablando por teléfono (y no móvil precisamente) en plena calle.

La vieja ciudad de Jaipur es una cuadrícula perfectamente planificada, rodeada de una muralla que se cruza por hermosas puertas de color rosa. Agotados de caminar, cruzamos una de ellas en un rickshaw conducido por un hombre en bicicleta,  que en la cuesta arriba se baja y empuja a pie. Cuando llegamos a nuestro destino le damos mucho más de lo que habíamos acordado, para limpiar nuestra conciencia. Estamos ante una maravilla que, casualmente, se sitúa junto a nuestro Hotel Trident. En medio de un lago parece flotar el mágico Jal Mahal (Palacio del Agua), brillante como su reflejo. Han construido un moderno paseo donde tal vez algún día habrá palmeras, pero al que ahora hay que llegar cruzando la tierra y el barro. Aquí acuden las parejas al atardecer, para pasear y disfrutar de la romántica vista bajo la atenta mirada de los policías, que vigilan para evitar robos y altercados. Una bella y relajante imagen para poner fin a un largo día.

El día siguiente, que será aún más agotador y sorprendente que el anterior, empieza pronto. Madrugamos para ir al Fuerte de Amber, que se alza entre las montañas a 11 kilómetros de Jaipur. Siguiendo la turística tradición, subimos a lomos de un elefante desde el fondo del valle hasta lo alto del fuerte, en una experiencia única y sin duda inolvidable. Es un espectáculo ver la caravana de elefantas pintadas (todas son hembras y todas se llaman Laxmi) ascendiendo hacia el imponente fuerte que crece ante nosotros al acercarnos. Nos llama la tención el colorido de los animales y de los turbantes de sus guías, bajo la mole de piedra y el cielo azul. También el tenue amarillo del elegante sari de la mujer que sube la cuesta paciente, a pie porque no es una turista ni viene de un lejano país, a diferencia de quienes la vemos desde lo alto de los paquidermos.

La vista desde los torreones del fuerte es espectacular: abajo los jardines y al fondo las murallas que trepan por las montañas, donde en mi imaginación veo subir y bajar elefantes en otros tiempos. A diferencia de otros fuertes que hemos visitado, aquí no tenemos que seguir un orden ni limitarnos a una ruta establecida. El inmenso castillo nos ofrece innumerables salas vacías y fantasmagóricos pasillos por los que perdernos. Nos sumergimos en una emocionante aventura, investigando cada rincón. Intentamos aislarnos y huir de la masa de turistas japoneses que se mueven como un enjambre, disparando sus cámaras como si fueran aguijones. Cuando nos cansamos de dar vueltas y no nos queda nada por descubrir, emprendemos el descenso. Bajamos por la interminable escalera dejando atrás el fuerte y a los persistentes vendedores de recuerdos. 

Tras la preciosa visita al Fuerte de Amber, nuestro chófer nos deja en el centro de la Ciudad Rosa para visitar el Palacio de la Ciudad. Es la residencia oficial del maharajá de Jaipur, que aún habita en un ala del palacio. El resto del enorme recinto está convertido un gran museo, que alberga colecciones de pinturas, antigüedades y todo tipo de objetos relacionados con la historia de la ciudad. Recorremos rápidamente las salas de audiencias y de exposiciones, donde se exhiben desde vestidos hasta armas, desde coches hasta aviones. Al salir del palacio vemos, junto a él, la fachada del edificio más famoso y fotografiado de Jaipur: el Hawa Mahal (Palacio de los Vientos). Desde esta impresionante colmena rosa, formada por montones de balcones cubiertos de celosías, contemplaban antaño vida en la calle las princesas y mujeres de la casa real.

Cansados de visitar fuertes y palacios nos echamos de nuevo a la calle, salimos de la vieja ciudad rosa y seguimos la calle comercial hacia la zona más moderna. Nos encontramos de pronto con una sorpresa inesperada: ante nosotros se alza imponente el cine Raj Mandir, uno de los más famosos de la India. Su impresionante fachada rosa de estilo art déco nos traslada al Miami de los años treinta y de inmediato tenemos una idea. Dicen que una visita a Jaipur no es completa si no se ve una película en este cine, así que sacamos las entradas para la primera sesión de la tarde. Somos fans de Bollywood desde que vimos Bilú el barbero en Lavapiés hace unos meses, en el festival de cine indio al aire libre que se celebra en este barrio madrileño. Entonces pensábamos que no aguantaríamos la película, pero nos quedamos hasta el final.

El interior del cine es aún más espectacular que el exterior, como una gigantesca tarta de fresa, pero no consigo hacer fotos porque una mujer de uniforme me persigue y me lo impide. La película de estreno, como veis, se llama Love Aaj Kal (que no sé qué significa, aparte de amor) y es en hindi sin subtítulos, pero aun así nos la tragamos entera. Familias enteras, niños llorando en el cine, descanso en la mitad de la película... la experiencia me recuerda aquellas tardes en el cine cuando era pequeño. Aunque no entendemos los chistes (de pronto todo el mundo se ríe y no sabemos de qué) podemos seguir el argumento y nos ayuda que los indios utilicen algunas palabras y expresiones en inglés, como all the best. Se trata de una comedia romántica con ambiente internacional que habla de la dualidad entre tradición y modernidad que vive el país. Por supuesto, la factura de la película es espléndida y los números musicales fabulosos, como podéis ver aquí:

 

La visión de esta película en semejante palacio del cine nos deja locos y acrecienta nuestra pasión por Bollywood, sus canciones, actores y actrices, que están hasta en la sopa: salen en todos los anuncios de la tele, en las portadas de las revistas y los carteles de las calles. Volvemos a la ciudad vieja y fotografío a unos niños con ojos tristes, que miran las fotos como si nunca hubieran visto su cara antes. Luego cogemos un tuc-tuc para que nos lleve a Samode Haveli, un precioso lugar que nos han recomendado para cenar. Después de tanto ruido y ajetreo nos sentimos en un remanso de paz, sentados en el patio de este hotel-palacio mientras disfrutamos de la deliciosa comida, del sonido del agua de la fuente y de la música tradicional. Un marco incomparable y relajante para poner punto final a nuestra estancia en la bulliciosa capital del Rajastán.

Una vez más, el destino fatal que persigue los destinos de mis viajes me da que pensar... Mientras escribía este post se ha producido un gigantesco incendio en Jaipur. Siguen ardiendo los depósitos de combustible situados a varios kilómetros del centro, tras varios días de infierno. Ha habido una decena de muertos, aunque al menos se ha salvado de las llamas la ciudad rosa.

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PPATÉTICOS http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/10/24/ppat-ticos 2009-10-24T18:58:29+00:00 Os extrañará que últimamente no hable sobre el Caso Gürtel, pero es que ya cansa. Resulta aburrido seguir diariamente en todos los medios los capítulos imposibles de esta saga. Las vergonzosas aventuras de esta pandilla basura que ocupa altos cargos en el Partido Popular. La red de ladrones que se extiende por Madrid, Valencia y quién sabe dónde. Las patéticas explicaciones de Mariano Rajoy para justificar las mayores barrabasadas en lugar de tomar las riendas de su partido... En fin, que estoy harto de esta ridícula farsa y por eso he decidido cerrar con esta entrega mi trilogía dedicada a este asunto, que empezó en febrero con PPERDIDOS. Ya entonces se hablaba de Correa, que luego dio nombre a la trama (gürtel es correa en alemán).

La trilogía continuó en julio con PPODRIDOS y entonces comparé a Rajoy y Camps con Martes y Trece. Tal vez era una premonición, porque fue precisamente el último martes y trece de octubre cuando presenciamos el penúltimo capítulo de esta saga. El día en el que Ricardo Costa fue convertido en "chivo expiatorio" y "cabeza de turco" como bien dijo en su rueda de prensa. El día en el que Camps acabó como siempre saliéndose con la suya, con el apoyo incondicional de Rajoy, exactamente igual que en julio. Y como esto es una trilogía cinematográfica, he escogido una película que retrata perfectamente la trama valenciana, por diversos motivos: la espléndida Ágora de Alejandro Amenábar, que vi en el cine hace una semana.

El título de este post lo podéis leer como "papatéticos" porque lo del Papa ha sido el último escalón de esta escalera sin fin, el último eslabón de esta cadena de robos de proporciones gigantescas. Yo estuve en Valencia una semana antes de aquella visita papal y quedé horrorizado por el espectáculo que se estaba montando. Aquello parecía un macrofestival rock o un Parque Temático, pero ahora lo entiendo. Era uno más de esos eventos que montaban entre Manuel Camps, Ricardo Costa, Rita Barberá y El Bigotes, para beneficio de todos ellos y de sus jefes Rajoy y Correa. Por cierto, el Bigotes sigue libre y tomando el aperitivo por las terrazas, ante el estupor de los españoles.

Como dijo Costa, la fiesta del PP no ha terminado, yo creo que acaba de empezar. Que no crea Mariano que con cesar a este hombre se ha solucionado el asunto, porque queda mucha mierda que limpiar en su partido y cada vez apesta más. Que no crea tampoco Esperanza Aguirre que con expulsar a unos cuantos chorizos va a quedar libre de culpa, porque nadie se cree su papel ejemplarizante. Espe también está de mierda hasta el cuello y enfrentada al partido por el poder en Caja Madrid, donde quiere colocar a uno de sus secuaces, pringado en el caso de los espías. Si Espe no sale en este cartel es porque está centrado en Valencia y su papel allí lo ocupa Rita Barberá, dispuesta a todo.

Ágora se llama también el edificio que levanta Calatrava en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de la capital del Turia, que rematará este particular parque temático. Un espacio gigantesco donde podrán reunirse miles de fieles para visitas papales, mítines políticos o manifestaciones contra el aborto, como la del pasado sábado. Los del PP no quieren hablar de corrupción y prefieren seguir mirando hacia otro lado, haciendo ruido sobre otros temas como éste, pero ni con esos ruidos tapan su mierda. En su hipócrita y patética línea habitual, todos asistieron "a título personal" a la manifestación orquestada por Espe y la Iglesia el pasado sábado en Madrid. Luego inflaron las cifras como siempre, pues la Iglesia y el poder se unen para manipular al pueblo.

En la magnífica Ágora de Amenábar vemos que las religiones se basan en la mentira y se enfrentan a la ciencia, para engañar al pueblo y conseguir el poder. Como muy bien dijo Marx: "la religión es el opio del pueblo" y sin duda todas las religiones llevadas al integrismo y al fanatismo son malas, incluso la cristiana. No se vio a ningún miembro del PP en las manifestaciones contra la pobreza de la pasada semana, porque eso no va con ellos, que están en política "para forrarse". Sin embargo, seguro que todos fueron a Misa el domingo, para quedar bien delante de sus vecinos, aunque son más malos que el mismísimo demonio. Mientras los del PP sigan con esa hipocresía cristiana de sepulcros blanquedos, para mí serán patéticos. Al menos espero que algún día se haga justicia y paguen los culpables, para que no cunda su ejemplo.

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Pushkar, el lago sagrado http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/10/20/pushkar-lago-sagrado 2009-10-20T15:47:09+00:00 Algo recuperado de mi tendinitis en el hombro, sigo con el relato de mi viaje a la India. El trayecto desde Udaipur es más accidentado de lo normal, porque la carretera está en mal estado y tenemos que desviarnos varias veces. Hemos oído y leído mucho sobre Pushkar, es pequeña población plagada de templos, construida alrededor de un lago en cuyos ghats los brahmanes timan a los turistas. Por fin llegamos a nuestro hotel Pushkar Palace, que también es histórico, o como dicen aquí heritage. Nos asomamos a ver el panorama y quedamos estupefactos, al ver que el lago está prácticamente seco y sólo hay agua en algunas albercas construidas junto a los ghats. Nos cuentan que el Rajastán sufre una pertinaz sequía y, lo que es peor, el monzón de este año no ha sido generoso.

Nos disponemos a recorrer el pueblo, que se limita a una larga calle paralela al lago en dirección al Templo de Brahma, el único dedicado a esta deidad en todo el país. Recorremos la calle rodeados de peregrinos de todo pelaje y apreciamos la diversidad de razas y costumbres. Comprendemos que los hippies vinieron a la India en los años 70 y se llevaron a Europa y América las costumbre locales. Porque los indios caminan descalzos, llevan pendientes y pulseras, toda clase de piercings y tatuajes... Por no hablar del cabello, que llevan largo, con rastas, rapado y con una trenza detrás... Entre los transeúntes vemos también animales, como las palomas en el ghat o las omnipresentes vacas a la puerta de un templo.

El cielo comienza a nublarse de pronto y comienza a llover, así que nos refugiamos en un restaurante con intención de comer. La lluvia se transforma en una fuerte tormenta y vemos el arco iris sobre los templos y los montes. La tromba de agua arrecia y parece no tener fin. Nos habían hablado de la sequía, pero parece que nosotros hemos traído la lluvia y los vecinos lo agradecen. El problema no es que llueva, sino que no hay luz. Estamos ya acostumbrados a los continuos apagones que se dan en este país, aunque normalmente duran poco. Sin embargo, nos dicen que en Pushkar se va la luz cada tarde durante tres horas, y necesitan electricidad para cocinar o para hacer un simple lassi.

Esperamos en vano a que vuelva la luz para poder comer y, cuando la lluvia comienza a amainar, decidimos seguir nuestro camino. Continuamos paseando por la calle, rodeados de templos, havelis, mujeres con saris y hombres con turbantes. Finalmente llegamos al Templo de Brahma, el destino de todos los visitantes, donde nos rodea una gran multitud. Dentro no se permite hacer fotos, ni introducir cámaras, ni tabaco ni bolsas, así que optamos por turnarnos: mientras uno entra, el otro se queda con sus pertenencias, incluidos los zapatos. Yo subo descalzo la escalera que conduce a la entrada, mientras las mujeres me ofrecen flores y los hombres se ofrecen para hacerme de guía. Yo no hago caso a nadie porque estoy prevenido de los timos, y hago como si no entendiera lo que me dicen.

La experiencia es interesante, aunque me resulta un poco agobiante. Me siento extraño, en medio de una multitud unida por un fervor religioso que no comparto. Doy una vuelta rápida por el interior del templo y me abstengo de bajar a un cubículo donde la gente se amontona todavía más. Salgo deprisa y luego me toca esperar mientras me repongo, a la vez que un niño me presiona hasta lo imposible para que le compre algo de comer. Luego volvemos por el mismo camino y, por fin, podemos parar a cenar en un restaurante con terraza. Devoramos lo que nos ponen, después de todo el día sin comer (creo que es mi primera comida tras mi incidente intestinal). Ya ha anochecido y, de vuelta al hotel, vemos los templos iluminados, donde sigue el bullicio constante.

Al día siguiente, el sol brilla y los colores se ven más luminosos. Desde nuestro precioso hotel, con ese aire antiguo y decadente, tenemos una vista privilegiada del espectáculo junto al lago seco. Mientras desayunamos en el comedor, amueblado y decorado al estilo colonial británico, nos despedimos de Pushkar. El ajetreo sigue en los ghats, pero nosotros tenemos que marcharnos para continuar nuestra ruta. La visita a esta legendaria población ha sido corta pero intensa; sin duda ha merecido la pena.

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Lesionado http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/10/14/lesionado 2009-10-14T21:28:25+00:00 Hace demasiado tiempo que no publico, pero no creáis que os he abandonado. Tengo tendinitis en el hombro izquierdo y, por si no lo sabéis, soy zurdo. Desde ayer estoy de baja y ahora tengo mucho tiempo para pensar. Se me ocurren continuamente posibles posts, pero no puedo ni debo escribir. Así que esos posts tendrán que esperar, o morirán sin haber nacido, como tantos otros. Espero recuperarme pronto y volver a las andadas. Por ahora, os dejo con una foto que hice el pasado fin de semana. Era de tres días y aproveché para escaparme a la playa. El descanso, el mar y el sol consiguieron que mi hombro mejorara. Ahora sólo tengo que mirar esta puesta de sol para trasladarme allí y sentirme mejor. Si la miro todo el rato, tal vez consiga curarme antes.

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Udaipur, la ciudad romántica http://charlitox.lacoctelera.net/post/2009/10/06/udaipur-ciudad-romantica 2009-10-06T16:52:47+00:00 Sigo con las crónicas de mi reciente viaje a la India, de las que hoy os traigo una nueva entrega. Seguimos en el Rajastán, donde casi todas las ciudades llevan el nombre de su fundador. Salimos por la mañana de Jodhpur (fundada por Rao Jodha), en dirección a Udaipur (fundada por Udai Singh II). Dejamos atrás el árido desierto de Thar y nos internamos en una zona más verde y montañosa. Hacemos una parada en el camino, para visitar los impresionantes templos jainistas de Ranakpur.

Como vestimos bermudas, para entrar en los templos nos tenemos que poner encima unos horribles pantalones anchos que parecen de pijama, con los que tenemos unas pintas tremendas. El interior es de una belleza sobrecogedora, no en vano se trata de uno de los conjuntos jainistas más importantes del país. Nos vemos rodeados de cientos de columnas de mármol, todas diferentes, talladas y esculpidas magistralmente con motivos geométricos y florales. Las figuras humanas de los capiteles me recuerdan a las estatuas de los templos aztecas.

Tras esta extraordinaria visita continuamos camino hasta Udaipur, la ciudad más romántica del Rajastán. Tanta fama tiene que se ha convertido en la "ciudad de las bodas" y la gente acude hasta aquí para casarse, tanto de la India como del extranjero. La bella ciudad está situada a orillas del lago Pichola y rodeada de verdes colinas. En cuanto nos instalamos en el hotel Trident, a las afueras de la ciudad, salimos a dar un agradable paseo hasta el lago. Allí, un elefante hace las delicias de los turistas mientras su cuidador se baña.

Por primera vez vemos los famosos ghats: esas escalinatas de piedra que bajan desde las fachadas de los edificios hasta las aguas del lago. Aquí, los hombres y mujeres se bañan, lavan la ropa, rezan o se sientan a ver pasar la vida. Detrás de ellos se alza el majestuoso Palacio que domina toda la ciudad, rematado por un sinfín de torreones y cúpulas. Frente a este conjunto, cubriendo por completo una isla situada en medio del lago, se encuentra el hotel Lake Palace, un lujo al alcance de sólo unos pocos privilegiados.

Subimos a la terraza del restaurante Rainbow, situado junto a los ghats a la orilla del lago. Disfrutamos de un delicioso lassi (yogur batido con frutas) mientras vemos a unos jóvenes bañarse y hacer piruetas en el agua. Estamos tan a gusto, recostados en un colchón al borde de la azotea, contemplando el paisaje. El dueño del local se acerca a conversar con nosotros en un aceptable español y nos cuenta su sueño: levantar dos plantas el edificio que alberga su restaurante para dar cabida a un hotel. Nos explica que la inversión necesaria sería mínima para nuestros bolsillos españoles.

"I had a hotel in Udaipur" repito en voz alta una y otra vez, emulando la famosa frase de Meryl Streep "I had a farm in Africa" con la que comenzaba la película Memorias de África. El propietario del restaurante nos ha ofrecido asociarnos con él y me ha contagiado su sueño. Me veo regentando el hotel a orillas del lago Pichola, viviendo una vida tranquila y sosegada. Comienza a atardecer y la vista se hace aún más romántica, así que decidimos pedir la cena para no tener que abandonar nuestra relajada postura.

Al día siguiente visitamos el Palacio de la Ciudad, que es tan hermoso como todos los que hemos visto o incluso más. Recorremos sus patios y sus salones, todos ricamente decorados. Me sorprenden algunas estancias cubiertas de espejos y cristales de colores, que tienen el aspecto de una discoteca psicodélica. En contraste con esta decoración estridente, hay salones pintados en colores pastel que transmiten paz y tranquilidad, donde conversan relajadamente los vigilantes, que aquí visten al estilo militar.

Después nos dedicamos a pasear por la ciudad y a descubrir sus rincones. Visitamos un jardín que nos decepciona bastante y contemplamos una maravillosa panorámica: el ghat de un templo, al otro lado del lago, lleno de mujeres con saris de colores. Visitamos el templo más famoso de la ciudad y fotografío junto a él a una niña muy rara, por supuesto a cambio de unas rupias. Luego comemos en un café muy cool, lleno de jóvenes extranjeras tiradas por el suelo. Udaipur es una ciudad donde los "mochileros" se sienten como en su casa, lo que no es difícil de entender.

Por la tarde tenemos nuestra excursión en barca por el lago Pichola. Es una actividad típica de aquí y no hay turista que se la pierda. Compartimos nuestra barca con el timonel y con gente de diversas nacionalidades, bajo un calor sofocante. Desde el agua todo adquiere un aspecto diferente y mágico: el Palacio brilla como reflejado en un espejo, mientras el blanco hotel Lake Palace parece un trasatlántico perdido, un buque fantasma, como si fuera el Titanic a punto de hundirse entre la niebla. 

Por fin llegamos al punto más lejano de nuestra travesía acuática: la isla de Jagmandir. Nos recibe una hilera de elefantes de piedra y nos disponemos a recorrer el palacio, pero también nos decepciona. No hay nada que ver aquí, sólo el espléndido panorama de la ciudad que se divisa entre los elefantes. El pequeño palacio y su jardín están acondicionados para celebrar bodas, y vemos a unos cuantos empleados preparando un banquete. Afortunadamente hay unos aseos fantásticos y hago buen uso de ellos, porque mientras espero el siguiente barco llega el gran retortijón. Se acabó el romanticismo, el resto de mi estancia en Udaipur será una cagalera continua. Pasaré la segunda noche entre la cama y el retrete de mi habitación del hotel Trident.

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