Madrid, donde no se pone el Sol
Estoy en estado de shock. Hoy se ha fallado el concurso del Centro Internacional de Convenciones Ciudad de Madrid (CICCM), el gigantesco nuevo palacio de congresos que se construirá junto a las Cuatro Torres de la Castellana. Como es un tema que me interesa, yo aguardaba este día con ansiedad y el resultado, desde luego, me ha sorprendido. Todavía no puedo decir si la sorpresa es positiva o negativa, pero como yo soy optimista por naturaleza me inclino por lo primero.
Vayamos por partes. Empezaré diciendo el nombre del equipo ganador: Tuñón y Mansilla, unos arquitectos que me gustan bastante y que acaban de ganar el prestigioso premio Mies Van de Rohe por su ya famoso MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo) de León. Por si no conocéis este edificio o no os suena por el nombre, a continuación pongo una fotografía que hice yo mismo el año pasado cuando visité esta ciudad castellana. Los arquitectos dijeron que se basaron en las magníficas vidrieras de la catedral de León, lo cual queda patente al ver la foto.

Pues bien, el proyecto con el que estos dos arquitectos (acompañados por Matilde Peralta del Amo, a la que no tengo el gusto de conocer) han ganado el concurso del CICCM lleva el nombre que da título a este artículo. Es un nombre muy descriptivo que pretende evocar el Sol poniéndose entre las Cuatro Torres, aún en construcción. Si todavía no habéis visto la maqueta, seguro que fliparéis al ver la foto, porque resulta desconcertante. Sin embargo, yo aplaudo la decisión de apostar por un proyecto completamente rompedor, puntero y español.
Lo que más sorprende es la forma del edificio: un círculo vertical y no horizontal como es habitual en este tipo de palacios de convenciones (ya os he anticipado que trata de ser como un sol). Pero lo que realmente destaca es su altura, que con unos 120 metros llega hasta la mitad de las torres. Sin duda es el más alto de todos los proyectos presentados y rompe la tradición horizontal de estos edificios. La maqueta dice poco de los materiales que lo cubrirán y suscita polémica: o te encanta o te espanta. Ya he leído los más variados comentarios y opiniones al respecto: que si parece un queso entre cuatro barras de pan...
No cabe duda de que, aunque al principio pueda resultar grotesco o chocante, es una apuesta arriesgada para culminar un proyecto que situará a Madrid entre las ciudades más modernas y futuristas del mundo. Rascacielos hay muchos en otras ciudades, y más altos que nuestras Cuatro Torres, pero el conjunto que formarán éstas y el nuevo centro de convenciones no tiene parangón. Pronto transformará definitivamente el skyline de Madrid y se convertirá en un símbolo de nuestra ciudad, reconocible en todo el mundo. Y sin más dilación os dejo una foto de la maqueta presentada, por si aún no habéis tenido oportunidad de contemplarla, a ver qué opináis...




mukaro dijo
A falta de informacion mas detallada sobre los materiales que se van a utilizar y como quedara una vez terminado, la primera impresion es que me gusta el queso gruyere junto a las torres. Recuerdo que el MUSAC que nos enseña Charlitox en su entrada, ese mosaico de colorines ubicado en un entorno historico-artistico de vetustas piedras como es la ciudad de Leon, tambien fue muy polemico en su dia. Y supongo que la torre Eiffel o la opera de Sydney, peculiares armatostes cuya estetica casi nadie discute al cabo de los años y que se han convertido en los principales puntos de atraccion turistica de sus respectivas ciudades, tambien lo fueron en su momento... Pienso que en cuestion de arquitectura y urbanismo hay que ser audaces. Es solo cuestion de tiempo el que monumentos o edificios que nos parecen estridentes terminen formando parte del paisaje urbano y señas de identidad de una ciudad. Volviendo al nuevo centro de convenciones, ¿acaso seria mas aceptable un anodino paralelepipedo de ladrillo como tantos que convierten los barrios de Madrid en grises monumentos a la falta de imaginacion? No confundamos; tambien es cierto que en nombre del arte y de la modernidad se perpetran autenticos atentados contra el buen gusto y llenamos la ciudad de plazas de asfalto y explanadas sin un solo arbol que de sombra en los implacables veranos capitalinos, pero creo que este no es el caso. Huyamos de la mediocridad y de la falta de imaginacion, quiero ese queso!
8 Mayo 2007 | 10:12 AM