Violencia callejera
Si pensáis que voy a hablaros de los disturbios de Malasaña estáis en lo cierto. Pero antes quiero relataros dos experiencias muy recientes, en las que he sido víctima de la violencia. Parece que hay mucho hijo de puta suelto, al acecho, esperando la mínima oportunidad para jodernos el día... o la noche.
La primera fue hace dos semanas. Yo caminaba con tres amigos por una calle del centro de Madrid, después de una larga y divertida noche de fiesta. Estaba amaneciendo ya cuando hicimos algo que no se debe hacer: nos pusimos a mear en la calle. Sí, lo reconozco, sé que está mal y que no se justifica ni siquiera por el hecho de que fuéramos como cubas. Creo que es algo repugnante que merece total reprobación e incluso una dura reprimenda. Entonces llegó un chico argentino (o con acento argentino) y se dispuso a entrar en el portal junto al que hacíamos aguas menores. Empezó a insultarnos y yo me disculpé mientras me aliviaba (no podía parar); le dije que tenía razón. Él entró en el portal y salió con un palo de madera de dimensiones considerables. Se lanzó contra nosotros como un energúmeno, blandiendo su arma a diestro y siniestro. Afortunadamente no hubo que lamentar ninguna desgracia, aunque Ángel acabó en el suelo y creo que aún no se ha recuperado del susto.
La segunda fue hace unos días, durante el pasado puente, y no fue contra mi integridad física, sino contra mis pertenencias. Bajamos de La Alpujarra después de unos días de relax y nos dirigimos a nuestra playa favorita: Cantarriján, en la costa de Granada. Aparcamos el coche al final del camino, como otras veces, y nos fuimos andando hasta el final de la playa. Cuando volvimos al coche dos horas después descubrimos que nos habían robado las maletas... ¡Habían volado! Bueno, no habían volado exactamente: alguien había forzado la cerradura del coche y se había apropiado de nuestro equipaje. Nos quedamos con lo puesto, o sea, bañador, camiseta y chanclas. Sí, reconozco que fui imprudente por dejar el coche aparcado allí, con las maletas dentro, pero hasta que no te pasa ni se te ocurre que pueda pasar.
Que conste que ni el hijo de puta argentino me jodió la noche (me quedo con lo bien que lo pasé hasta ese momento), ni los ladrones (también hijos de puta) me jodieron mis maravillosas vacaciones. Pero te queda una rabia dentro... ¿Por qué hay tanta violencia en las calles? Está claro que la violencia engendra violencia y eso debe haberlo aprendido muy bien Gallardón. El Dos de Mayo, fiesta en la Comunidad de Madrid, se celebra precisamente el alzamiento del pueblo madrileño contra las tropas francesas de Napoleón. Este año se ha producido el alzamiento de una parte del pueblo madrileño contra las tropas policiales de Gallardón. Por supuesto, no defiendo la violencia de los vándalos del botellón, pero hay que ser objetivos y analizar las causas de este altercado.
Tras años de dictadura y prohibición de todo tipo de festejos, la transición trajo a Madrid de nuevo las fiestas patronales. ¡Qué tiempos aquellos de Tierno Galván y qué magníficas fiestas de San Isidro! En aquellos años resucitaron también las Fiestas del Dos de Mayo, más aún después de escogerse la fecha como festividad autonómica. Con la llegada del PP al Ayuntamiento y a la Comunidad de Madrid, las fiestas empezaron a languidecer. Las del Dos de Mayo quedaron reducidas a una pequeña verbena en torno a la plaza del mismo nombre (¿qué mejor lugar?), en pleno centro del barrio de Malasaña. Pues bien, este año Esperanza Aguirre, responsable de la Comunidad y por tanto de estas fiestas, decidió borrarlas del calendario ¡Así, de un plumazo!
Evidentemente la Espe es bastante menos inteligente que su colega y a la vez enemigo Gallardón. Éste se va a gastar un pastón en las Fiestas de San Isidro de este año, que son justo antes de las elecciones... ¡Ay, pillín! Pretende hacer una demostración de poder en una explanada junto al río, por donde antes iba la M-30. Pero son ese afán de protagonismo y esas ansias de poder lo que pierde a nuestro Alcalde. ¿Cómo se le ocurre enviar a toda la Policía Municipal a la Plaza del Dos de Mayo en una fecha tan señalada? Por lo visto pretendía evitar el botellón en la calle, aplicandola ley que él mismo aprobó. Pues bien, esta ley que él se inventó permite hacer botellón "durante las fiestas patronales".
Ahora el Alcalde dice que se puede hacer botellón cuando hay verbena, pero que éste no era el caso... ¿Por qué no envía la Policía Municipal a Malasaña cualquier otro fin de semana para evitar el botellón que se sigue haciendo por todas las esquinas? Debe entender que los jóvenes de hoy son como yo: como no hemos hecho la mili, no hemos aprendido lo de la autoridad "porque sí", "porque yo lo mando" o "por mis cojones". Me parece bien que se rebelen contra la autoridad y contra la prohibición absurda de unas fiestas tradicionales. Por supuesto, no defiendo sus barricadas ni su vandalismo, pero mucho menos aún justifico la carga policial con esa violencia brutal.







Quique dijo
Joder, lo que me perdí a última hora!. ¿Porqué fue el día del cumple, no?.
5 Mayo 2007 | 09:36 PM