Con la Iglesia hemos topado
El Papa visita Brasil y arremete contra el aborto. Nada extraño leer esto en los medios; todos conocemos la opinión de la Iglesia y, al fin y al cabo, éste es un personaje relevante de alcance global. Lo que me sorprende es leer con bastante frecuencia noticias como "el obispo de Jaén ha dicho (cualquier atrocidad)". ¿A quién le importa lo que diga un obispo cualquiera? ¿Por qué es noticia lo que él diga y no, por ejemplo, lo que diga yo?
Recuerdo una conversación que mantuve hace diez años con un alemán, cuando estuve viviendo en Berlín. Me decía que no entendía cómo la Iglesia seguía teniendo tanto poder e influencia en España, cuando en Alemania no pintaba nada. A día de hoy seguimos igual y resulta bastante curioso. ¿No se supone que vivimos en un estado laico? ¿Por qué tiene la Iglesia que mantener sus privilegios trasnochados? Afortunadamente, parece que pueden cambiar algunas cosas: a ver si se acaban por fin las clases de religión (católica) obligatorias y la subvención a la Iglesia por parte de los presupuestos del Estado. Pero los curas y obispos se aferran con fuerza a su status y, además, nuestra sociedad está en sus manos. Si a los españoles nos gusta algo es la fiesta, y tanto las festividades del calendario como las celebraciones familiares están controladas por la Iglesia.
Estamos en mayo, el mes de las flores... y de las comuniones. El otro día estuve en la Primera Comunión de Marta y Blanca. Como son celiacas y en su colegio se negaron a que comulgaran con obleas de maíz (porque, según la Iglesia, Cristo está en el trigo... ¡¿?!) tuvieron que hacerlo sólo con vino. Para preparar su Primera Confesión, que hicieron unos días antes, las niñas tuvieron que contestar a unos cuestionarios con preguntas como "¿Te avergüenzas cuando ves en la tele programas de mayores?". Las pobres no sabían qué contestar, decían "¿es que me tengo que avergonzar?". Diego, que celebra su Primera Comunión el próximo sábado, llamó a su madre aterrado antes de pasar el mismo trance de la confesión. Le preguntó "mamá, ¿tengo que decirle al cura que mis padres no me llevan a misa los domingos?". Su madre, mi amiga Mamen, se reía al contármelo y los dos recordábamos cuando, hace dos años, hizo la Primera Comunión su hija Nuria. Entonces trabajaba con Mamen una becaria del Opus Dei y, cuando se enteró del feliz acontecimiento, le preguntó emocionada: "¿sabe ya lo que ve a recibir?". Aunque no se lo dijo, Mamen pensó "claro que sabe lo que va a recibir: un móvil, un ordenador, una consola...".
La Primera Comunión se ha convertido en una fiesta para los niños: comida, amigos, regalos... La mayoría de las personas de mi generación que conozco no van a misa (como yo: sólo en bodas, bautizos y funerales) pero celebran la comunión de sus hijos por todo lo alto. Piensan que los niños se pueden sentir marginados si no tienen su fiesta y sus regalos como el resto de sus amigos y compañeros. Para evitar esto, ya hay quien celebra "comuniones civiles" y esperemos que pronto sean tan habituales en nuestra sociedad como las bodas civiles. Pero hay momentos claves de nuestra vida que siguen siendo patrimonio de la Iglesia, sobre todo y precisamente el de la muerte. Parece obligatorio celebrar un funeral católico donde el cura diga lo bueno que era el muerto, aunque éste no hubiera pisado la iglesia en vida. En A dos metros bajo Tierra, una de mis series favoritas, protagonizada por una familia americana que regenta una funeraria, he visto que la muerte se puede celebrar de muchas maneras. Ojalá tengamos valor para liberarnos de las ataduras hipócritas de la Iglesia y vivir o morir en libertad.
Quiero extender mis críticas contra la Iglesia católica al resto de las religiones. Aunque no las conozco tanto (evidentemente, vivo en España y fui a un colegio de curas) pienso que todas las religiones tienen más cosas negativas que positivas. Si estoy de acuerdo con alguna frase histórica, es sin duda con la de Marx: "La religión es el opio del pueblo". Todas ellas se han inventado con el objetivo de tener al pueblo dormido y acojonado (con el pecado, el infierno, el más allá, la otra vida...) y no dejarle vivir en paz y libertad. Las personas religiosas se creen mejor que el resto por el simple hecho de ir a misa, cuando todos sabemos que son las peores, las más falsas e hipócritas... Y cuando la religión tiene tanto poder que toma las riendas políticas de un país, nos podemos echar a temblar: hay muchos casos en la historia y en la actualidad, sobre todo en los territorios gobernados por integristas islámicos. En el nombre de la religión se han perpetrado las mayores barbaridades y esperemos que no se repitan. Vivamos en libertad y en paz con nosotros mismos y con los demás. Amén.






Mamen dijo
Ja ja jaaaaaaa... la verdad es que me he emocionado un poco... no estoy acostumbrada a que hablen de mi... excepto por los cuchicheos de las marujas que noto por aquí cerca... ja ja jaaaaaaa.
Pues si, mañana es la 1ª Comunión de mi hijo Diego, él está feliz... sólo nervioso pues nos han adjudicado a los padres el papel de leer un texto seguro que de amor y paz, cuando se lo dije a Dani, me contestó "no jodas, diles que soy extranjero y no se leer en español" y le contesté... cariño, te apellidas López... en fin... intentaremos complacerle un día ¿no?
Un tía de Dani hace años ya celebró para su sobrino su 1ª "no comunión", con unas rajitas de salchichón finamente cortadas... creo que esto es lo mejor que he oído hace tiempo, y lo más cercano a la ceremonia Civil como dice Carlos... al fin y al cabo el niño quería su fiesta.
Y mi hijo la tendrá mañana, su madre terminará rota de tanto cocinar y preparar para que todo salga redondo, en mi casa se vivirá como una fiesta más... y eso sí... Diego recibirá... una Wii, una bici, un reloj... y mucha diversión.
Besos,
Mamen
11 Mayo 2007 | 10:12 AM