Tokyo, megalópolis de neón
Bueno, pues ya estoy de vuelta, se acabó nuestra aventura en el País del Sol Naciente... Hemos vivido todo lo que podíamos esperar, incluso un temblor de tierra que no podría llamarse siquiera terremoto por su pequeña magnitud. Estoy aún bajo los efectos del jet lag, así que no puedo concentrarme bien en lo que escribo. Y como dicen que una imagen vale más que mil palabras, os voy a mostrar aquí algunas fotos de la primera etapa de nuestro viaje: la capital japonesa. Una inmensa e inabarcable ciudad llena de contrastes, como podéis ver en esta selección de imágenes.

Aquí se divisan los edificios del Centro de Tokyo desde el foso que rodea el Castillo Imperial. La primera muestra del contraste entre lo antiguo y lo moderno que impera en todo el país.

Esta inmensa estructura de acero y cristal es el atrio del Forum, ultramoderno edificio con varios auditorios qu se utilizan para todo tipo de eventos, ferias, congresos y convenciones. Su autor es el arquitecto uruguayo Rafael Viñoly.

Esta foto tipo Blade Runner me encanta porque representa para mí la esencia de Tokyo: el cielo plomizo, la vía elevada, las luces azules psicodélicas en el edificio, los cables y antenas, el taxi y el tren (por si no lo veis, no lo busquéis en la vía sino en la pantalla de vídeo de la izquierda). Estas pantallas son muy frecuentes en los edificios de la ciudad, como en la película que he citado.

Estamos ya en el barrio de Ginza, el más comercial de la ciudad. Este es uno de los cruces principales y, como podéis ver si os fijáis en los pasos de cebra, se puede cruzar en diagonal. ¡Imaginaos el follón que se forma con la gente cruzando en todas direcciones!

En esta curiosa foto podéis ver a varios tokyotas a través de un gran acuario situado junto a la puerta del edificio Sony. Es que en el barrio de Ginza las grandes marcas no tienen tiendas sino edificios enteros.

Todas las marcas de lujo están presentes en las calles de este barrio con edificios que compiten en diseño y originalidad. Aquí podéis ver la fachada del edificio de Dior, sobran las palabras...

Y terminamos la visita a Ginza con la foto de otra de sus esquinas famosas, la del edificio circular. Viendo la profusión de carteles y letreros de colores os podéis imaginar cómo son estas calles de noche, cuando alcanzan su esplendor.

Aquí os podéis hacer una idea de las luces que inundan la ciudad al anochecer. La foto está tomada desde lo alto de la Torre Mori, en la nueva y elegante miniciudad de Roppongi Hills, junto al barrio de Roppongi, uno de los más lumpen y marchosos de Tokyo.

Ahora estamos en el Norte de Tokyo, la zona que mejor conserva las tradiciones más antiguas. Esta esquina está en un famoso mercado callejero, junto a la estación de Ueno, que se desarrolló enla época de la ocupación americana.

Creo que sobra toda explicación... Es un escaparate lleno de muñecos de Doraemon, en el mismo mercado. ¡Me encanta!

La entrada del templo de Asakusa, el más importante de toda la ciudad (sí, donde me ocurrió lo del papelito...).

En los jardines del templo, tres mujeres ataviadas con la tradicional yukata (el kimono es más pomposo y se reserva para las ceremonias y las geishas).

El edificio de la cervecera Asahi, junto al río Sumida y la autopista elevada, frente a la estación del ferry de Asakusa.

Una vista de los puentes que cruzan el río, tomada desde el ferry en dirección a la Bahía de Tokyo.

Por último llegamos al Oeste de Tokyo y al ajetreado barrio de Shinyuku, dividido a su vez en Este y Oeste. Shinyuku Oeste es zona de rascacielos de oficinas, dominados por la mole del Ayuntamiento de Tokyo que veis en la foto, diseñado por Kenzo Tange (mi arquitecto japonés favorito).

Desde el observatorio situado en lo alto se divisa toda la ciudad. Aquí podéis var, al fondo, el rascacielos de la Ciudad de la Ópera.

Y terminamos en Shinyuku Este, la zona donde todos los habitantes de Tokyo se divierten. Es sábado por la noche y aquí están las prometidas luces que dan título a esta crónica. Podéis ver el ambiente de la calle: impresionante...








mukaro dijo
Hola Charlitox! Que alucinante este aperitivo nipon; espero que cuando te recuperes des todo lujo de detalles del periplo. Yo estoy ahora en la sala VIP del aeropuerto de Nueva York, ya de vuelta a Espana. Ha sido alucinante pero tambien agotador. Hasta pronto.
8 Septiembre 2007 | 02:34 AM