La rebelión de los monjes budistas
Hoy tengo que hablaros de la revuelta de los monjes budistas de Myanmar contra la Junta Militar que gobierna la nación. Es la segunda noticia que leo sobre este país antes llamado Birmania desde que lo visité hace poco más de un año, y ambas me han sorprendido sobremanera. La anterior fue hace unos meses, cuando se trasladó oficialmente la capital desde Yangón (antes Rangún) a Naypidaw. Yo había estado en Myanmar poco tiempo antes y no había oído una palabra sobre ese traslado, pero -como ya sabéis- los dictadores tienen por costumbre ocultar y manipular la información a su antojo. Con el objetivo de protegerse de una eventual invasión norteamericana, el Gobierno se mudó desde la populosa Yangón (situada junto al mar) hasta una ciudad de nueva construcción enmedio de la selva. El secretismo fue total para evitar cualquier injerencia del exterior.
Ahora veo las imágenes de miles de monjes liderando multitudinarias manifestaciones contra la férrea dictadura y me emociono. Me parece increíble porque, cuando visité el país, me pareció que precisamente eran los monjes los que mejor vivían en Myanmar. Los veía más sanos y mejor alimentados que el resto de la población y, además, bastante menos preocupados por la situación. Parecía que tenían todo solucionado con rezar, meditar y pasear con su cuenco para que los vecinos lo llenaran de alimentos. Vi a un monje que se había montado un chiringuito de bambú y descansaba a la sombra, recostado en su hamaca, con el cuenco delante. Casualmente, ésta fue la única persona con la que me crucé en Birmania que me prohibió hacerle una foto, por algo sería... Los demás monjes posaban encantados, como éste que fotografié en Mandalay:

Viéndole podéis entender que yo pensara "en otra vida, quiero ser monje en Mandalay" y es que en esta ciudad habitan miles de monjes. En un monasterio cercano pude ver cómo vivían y la verdad es que no vivían nada mal; tenían hasta cocineros que les preparaban suculentos manjares. Eso sí, después de comer tenían que fregar los platos, como veis en esta foto:

Me alegra saber que, a diferencia de otras religiones como la católica, que siempre se ponen de parte del poder más absolutista, los monjes budistas son capaces de enfrentarse a él. Es una decisión valiente y oportuna porque los monjes están mejor preparados que la mayoría de los birmanos y, además, ejercen una importante influencia sobre el pueblo. Da gusto verles caminar encabezando las protestas y animando a la población a unirse a las manifestaciones. Se me ponen los pelos de punta cuando veo la marcha humana en dirección a la pagoda de Shwedagon, la impresionante y gigantesca estupa dorada que domina la vieja Rangún. Me gustaría estar allí...
Las últimas noticias indican que la Junta Militar amenaza a los monjes con todo tipo de acciones "legales", pero éstos cuentan con el apoyo internacional y el importante respaldo de Aung San Suu Kyi. Esta mujer, Premio Nobel de la Paz, ganó en 1990 unas elecciones cuyos resultados no fueron admitidos por los militares y lleva años en arresto domiciliario. El otro día saludó desde el balcón a los manifestantes, que no han vuelto a tener ocasión de acercarse a ella a causa de las barricadas montadas por la policía. Yo sólo espero que las protestas den fruto y consigan, aunque sea poco a poco, cambiar la triste historia de este bellísimo país. Desde aquí mi apoyo a los monjes budistas y al pueblo de Myanmar.





mukaro dijo
Ya me dirás qué cámara tienes porque las fotos son siempre cojonudas (algo ayudará también la destreza del fotógrafo, supongo...). Qué ganas de ir a Myanmar. Por cierto, vaya tipazo el de Marga, ole ahí!
25 Septiembre 2007 | 12:18 PM