A dos metros bajo tierra

Ya puedo descansar en paz, porque ayer vi el último capítulo de esta serie. Después de varios años en vilo, siguiendo este fantástico culebrón a trompicones entre la tele y el DVD, por fin puedo respirar tranquilo. Después de una semana casi sin dormir, viendo con ansiedad los episodios de la quinta y última temporada, puedo decir que ha valido la pena. El final fue más redondo aún que todo lo anterior y cerró el círculo después de tantas vueltas.
Aún recuerdo la noche, hace unos años, cuando estrenaron la serie en España (concretamente en La 2). Yo había oído que su creador era el guionista de American Beauty, así que me dispuse a verla. Lo que presencié en la tele me sorprendió de tal manera que me dejó pegado al sofá y enganchado a la serie para siempre. Aquel primer capítulo era tan demoledor que me sentí como si me hubieran dado una paliza. Nunca había visto nada igual y me prometí no perdérmela, pero no pude cumplir mi promesa. Empezaron a cambiar la emisión de día y de hora continuamente, de modo que era imposible seguirla. No entiendo por qué relegan a horarios intempestivos los mejores programas incluso en este canal que presume de culto (también lo hacen con Días de Cine).
Así que, en cuanto salió a la venta en DVD la primera temporada de la serie me la compré, y así he hecho sucesivamente con las cuatro siguientes. No es algo que haga de forma habitual, de hecho es la única serie de televisión que tengo completa en DVD. Durante los últimos años he seguido las peripecias de esta familia y su funeraria, aunque a veces me volvía loco porque veía alternativamente los capítulos que conseguía encontrar en la tele con los que veía en DVD de la temporada anterior. Ya estoy deseando volver a ver la serie enterita y de un tirón, aunque tendré que dejar pasar algún tiempo para recuperarme y dejar que se enfríen los recuerdos, aún recientes.
A dos metros bajo tierra (Six Feet Under en versión original) trata sobre la vida, la muerte, las personas, la familia, el amor, el sexo, la soledad y las relaciones humanas. Los personajes viven en continuo contacto con la muerte, incluso con los muertos que se les aparecen y les hablan con la voz de su propia conciencia. A veces resulta difícil diferenciar entre la vida y el sueño, lo real y lo imaginado, porque el subconsciente lo invade todo. Parece que las historias que viven los protagonistas son inverosímiles, pero son cosas que pasan todos los días y nos pueden pasar a cualquiera de nosotros. Por eso todos nos podemos identificar con algún personaje o con alguna de las situaciones por las que pasan. Es la vida misma, con sus miserias y sus problemas, las dificultades que encontramos cada día al relacionarnos y enfrentarnos con las personas y el entorno que nos rodea. Pero también hay esperanza y amor, no todo es negativo en la vida y por eso me gustó tanto el final...
No quiero contaros nada sobre la serie, los personajes ni el argumento por si no la habéis visto. Está claro en estas líneas que os la recomiendo a todos enfervorecidamente. Creo que os gustará si buscáis algo diferente (por algo se ha convertido en una serie de culto). No os pido que os compréis las cinco temporadas en DVD porque así, de golpe, puede costaros un pastón. Supongo que podéis conseguir todos los capítulos de otra forma y supongo que todos sabéis cómo, aunque yo no puedo decir nada más. O sea, hasta aquí puedo leer...






mis-cosicas dijo
A mi también me encantaba la serie y la ultima temporada devoraba los episodios con ansiedad, el final me pareció demasiado redondo, acaso yo creía que dejarían algún hilillo para poder seguir con David, Claire, Brenda o con Federico pero… . No se si conoces la serie Dexter que sale David Fisher o sea Michael C. Hall no es a dos metros bajo tierra pero esta bastante interesante, a mi me vale para quitarme “algo” la adicción de six feet under. Un saludo
21 Octubre 2007 | 01:16 PM