La noche más petarda
Ayer eché de menos mi cámara... ¡Si es que debería cosérmela para llevarla conmigo a todas partes! Siempre os digo que una imagen vale más que mil palabras, pero en esta ocasión olvidaré mi faceta de reportero gráfico y me limitaré a actuar como cronista de sociedad. El caso es que yo nunca rechazo una invitación a una fiesta o sarao (si me conocéis sabéis que siempre estoy dispuesto para una juerga). Y ayer estaba invitado, de rebote, a la gala de entrega de los Premios Top Glamour que otorga esta revista femenina. La velada prometía por su incomparable marco (el Casino de Madrid de la Calle de Alcalá) y por las actuaciones anunciadas, así que tenía que ir (a pesar de estar resfriado y no encontrarme muy bien).
El interior del casino me sorprendió por su belleza, que supera con creces la de su hermosa fachada. Subiendo la elegante escalera llegamos al impresionante salón donde se entregaban los premios. Columnas, relieves, estatuas, vidrieras y frescos rodeaban las sillas dispuestas para los invitados, frente a un pequeño escenario. Desde el atril, Mar Saura iba anunciando los nombres de los premiados, mujeres la mayoría. El único hombre que recuerdo fue Nacho Cano, que recibió el premio a la Solidaridad. Subió a recogerlo con cara de ido (no sé si estaba pedo o es que él es así) y dijo que no lo merecía y que se lo dedicaba a la gente solidaria de verdad. El galardón que aplaudí con más fuerza fue el que recibió nuestra campeona de gimnasia rítmica Almudena Cid. Supongo que sería al Deporte, pero debería ser al empeño o a la longevidad, porque tiene mérito esta chica que ha estado ya en tres finales olímpicas y el año que viene en Pekín puede hacerlo por cuarta vez (tened en cuenta que las Olimpiadas son cada cuatro años).
Todas las mujeres galardonadas estaban guapísimas y una de ellas era la mujer de David Bustamante, que recogió el premio a la actriz revelación (no sabía que actuara, pero es que lo ha hecho en las dos últimas películas de Garci y reconozco que no las he visto). Hasta que llegó el turno del premio al Diseño de Moda y subió al escenario Ágatha Ruiz de la Prada. Todos nos echamos a temblar al ver a aquel clon de Rappel, con su cabellera de payaso, sus enormes gafas doradas y su túnica brillante. Definitivamente, esta mujer ha perdido el norte y, para demostrarlo, invitó a subir al pequeño escenario a todos sus colaboradores. Así que salieron sus sobrinas, su pandilla, su tía y toda la parentela, luciendo vestimentas imposibles e indescriptibles. La visión de ese circo era espeluznante: como ver juntos a los protagonistas de Gominolas y a los representantes de Ucrania en el último Festival de Eurovisión. Entiendo que es la única forma que tiene Ágatha de que se vean sus diseños, porque a ver quién tiene el valor de ponerse eso y mucho menos de comprarlo...
Cuando acabó la entrega de premios eran ya las diez y media de la noche y los estómagos de los asistentes empezaban a rugir con fuerza, así que dio comienzo la carrera tras el canapé. Daba vergüenza ajena ver a la gente como buitres, lanzándose sobre los camareros que salían de la cocina y apenas podían recorrer un par de metros hasta que sus bandejas quedaban vacías. Menos mal que encontramos un salón más tranquilo, también con puerta a la cocina, donde pudimos dar buena cuenta de los variados pinchitos que componían el cátering. Con el estómago más tranquilo y la cabeza más animada por los cavas, vinos y cervezas, nos dirigimos al salón donde iba a comenzar el esperado concierto.
Cuando salieron al escenario los cuatro componentes de Dover la muchedumbre les jaleó enardecida. Tocaron sus dos últimos éxitos que les han hecho alcanzar un público que nunca soñaron. Al principio me sorprendió la perfección del sonido, pero pronto comprendí que se trataba de un playback descarado. Esta fue la primera pista de que lo que íbamos a ver tenía un cierto aire retro. Para confirmarlo, subió Alaska al escenario para cantar a dúo con el grupo de las hermanas Llanos la canción Sorry I'm a Lady, de las Baccara. Ahí ya me quedó claro que iba a vivir la noche más petarda que recordaba. Se fueron los de Dover y se quedó Nacho Canut, el otro componente de Fangoria, y empezó el delirio. Alaska demostró que sigue siendo la mejor, flanqueada por dos enormes travestis bailando al son de sus últimos temas. Pero, como dijo Alaska, esta vez ella hacía de telonera...
Las estrellas de la noche eran Nancys Rubias, el grupo de Mario Vaquerizo, el marido de la anterior. Un grupo que nadie conocía hasta que su líder se casó con Alaska y ella se encargó de lanzarlo, así que ahora van todos juntos, en plan paquete completo paquete comansi. Yo tenía curiosidad porque nunca les había visto actuar y las dos primeras canciones me hicieron gracia: un sonido bastante ochentero y una puesta en escena muy petarda, con un clon de Marilyn Manson incluido. A la cuarta canción ya me había aburrido, así que nos fuimos a un salón con barra, para tomar unas copas y descansar los oídos. No había manera de huir del concierto, porque se reproducía en pantallas gigantes de vídeo en todos los salones, así que no tuvimos más remedio que ver cómo Vaquerizo se quitaba la camiseta y empezaba a desvariar...
Cuando por fin acabó el concierto volvimos al salón donde se había celebrado y aquello ya era el desparrame total. Mientras Alaska pinchaba (hacía de DJ) en el escenario, en la pista su marido, David Delfín, las travestis, Pepón Nieto y compañía pegaban botes como locos y se empujaban como adolescentes. Yo me quedé flipado porque yo hacía eso mismo hace veinte años, o sea, en los ochenta... Aprecié que iban todos hasta el culo de todo (bueno, creo que no de canapés precisamente) y que lo pasaban en grande. De vez en cuando uno o varios caían al suelo mientras el jefe de seguridad les miraba con el pinganillo, aunque no creo que se sorprendiera porque debe de estar acostumbrado a tratar con todo tipo de energúmenos.
Os preguntaréis si saqué en claro algo de esta fiesta y os diré que sí, porque además de divertirme siempre intento aprender algo. He aprendido que para triunfar en este país, ya sea en el mundo de la moda, el de la música o cualquier otro negocio, sólo hay dos maneras. La primera es estar forrado, como es el caso de Ágatha Ruiz de la Prada y de una mujer italiana, de cuyo nombre no puedo acordarme, que al recoger su premio se lo agradeció a su familia de quien heredó el negocio. La otra es saber rodearte de buenos contactos que te ayuden a darte a conocer, como es el caso de David Delfín (o del marido de Alaska en el campo musical). Si cumples algunas de estas premisas puedes triunfar aunque lo que hagas no valga un duro, mientras que si no cumples ninguna lo tienes bastante complicado, aunque seas el mejor del mundo haciendo lo que hagas.



Gema dijo
En EEUU hay un blog del petardeo que se lleva 1.000.000 de visitas porque el bloguero es invitado a todas las fiestas y luego postea su pecular crónica social:
Celebrity blog site covering news and rumors of Hollywood
http://www.perezhilton.com
8 Noviembre 2007 | 03:51 PM