La familia bien, gracias
Hace dos semanas, el año pasado, tuvo lugar en la plaza de Colón de Madrid un acto multitudinario. Se montó un enorme escenario con un inmenso altar bajo una gigantesca cruz. Todo parecía preparado para la visita del Papa, aunque su Santidad sólo apareció en las grandes pantallas de vídeo, en conexión directa desde El Vaticano. Y todo este montaje... ¿a cuento de qué? Pues se trataba de un acto organizado por la Iglesia Católica española, con todos los Obispos al frente, "en defensa de la familia cristiana". ¿Es que corre peligro la familia de los que allí se congregaron? ¿Acaso alguien les impide o les prohíbe que se casen por la iglesia, que tengan muchos hijos, que los vistan a todos iguales o que los lleven a colegios religiosos? Que yo sepa, nadie les ataca, sino que más bien son ellos los que atacan con sus demostraciones y declaraciones al resto de las personas y familias de España.
La Iglesia española no se ha enterado todavía de que vivimos en un país laico y libre, donde cada uno puede vivir como quiera y profesar la religión que prefiera o ninguna. Un país plural y multicultural, donde hay familias de todo tipo: personas solas, parejas de hombres, de mujeres, de hombres y mujeres, casados o arrejuntados, madres solteras, separadas y separados con hijos... Las opciones son muy variadas y todas merecen el máximo respeto, exactamente el mismo que merece la familia tradicional formada por padre, madre e hijos. La familia no corre ningún peligro si tenemos la mente abierta y pensamos en el conjunto de las familias. Lo que corre peligro es la Iglesia católica, que ve cómo cada vez hay menos jóvenes que van a misa o se casan por la iglesia. Pero de esto no tiene la culpa el Gobierno, sino la propia Iglesia oficial, que con su estancamiento en el pasado se ha alejado a años luz de la sociedad española, cada vez más moderna y libre.
¿Quiénes son los Obispos para decir cómo ha de ser la familia? ¿Acaso ellos se casan con mujeres y tienen hijos? Que yo sepa viven con otros hombres, al igual que las monjas viven entre mujeres. Si no conocen el sexo, ¿por qué se atreven a juzgar a los demás? Flaco favor hacen a la Iglesia declaraciones como las del Obispo de Tenerife, en las que justifica el abuso sexual y lo compara con la homosexualidad. Nada dicen al respecto el resto de los Obispos, ni tampoco los párrocos ni los feligreses, en su línea de callar, ocultar, tapar y mentir. Porque en el arte de la hipocresía son unos maestros. Pura fachada, sepulcros blanquedos, preocupados sólo por guardar las apariencias. Pero todos sabemos que las apariencias engañan y eso lo he podido comprobar durante la pasada Navidad: familias que se reúnen y hablan de amor mientras se odian y se pelean por cualquier motivo. Lo que ellos no soportan es que haya otras personas que son libres para vivir coherentemente con ellos mismos y con los demás, decir y hacer lo que piensan sin tener que mentir ni temer al pecado.
Como ya os he contado otras veces, fui a un colegio de curas y la mayoría de mis compañeros eran bastante fachas. Fui a la boda de uno de ellos, que se casó de penalty. El cura que ofició la ceremonia, del Opus Dei y tío del novio para más señas, justificó en su homilía que la novia estuviera embarazada, porque "el fin del matrimonio es tener hijos y así les da tiempo a tener más". He perdido ya la cuenta de los hijos que tienen y no sé si seguirán siendo del Opus o ahora serán de los Kikos, los neocatecumenales de Kiko Argüello que animan a sus fieles a tener muchos hijos. Saben bien lo que dicen, porque recaudan el diezmo de todos sus miembros, de modo que con las familias numerosas se aseguran su futura financiación. Al menos eso me parece bien, que se autofinancien, porque yo no quiero que mis impuestos sirvan para pagar las actividades de esta secta. La Iglesia española debería hacer lo mismo y dejar de pedir financiación al Estado; que paguen sus fieles.
Fui a la boda de otro de mis compañeros de colegio, por supuesto también por la iglesia. Algún tiempo después me enteré de que había abandonado a su esposa, embarazada de siete meses, para marcharse con su secretaria. La barbaridad no terminó ahí sino que, como él deseaba también casarse por la iglesia con su secretaria, tenía que conseguir la nulidad de su primera boda. Para ello pretendía demostrar que su primera mujer (que tuvo que parir en soledad) estaba loca, así que se dedicaba a llamarla y amenazarla. Porque la Iglesia repudia el divorcio, sobre todo el llamado expréss, pero no tiene reparos en anular un matrimonio eclesiástico a cambio de un buen aguinaldo. Con un buen fajo es fácil tener a tus pies al Tribunal de la Rota o al mismísimo Vaticano, así es la hipocresía imperante en su sociedad cristiana. Porque los cuernos se dan "hasta en las mejores familias", en todas partes cuecen habas y las rupturas de parejas están a la orden del día, por mucho que lo quieran ocultar. Seguro que todos habéis oído lo mismo que a mí me ha llegado por varios frentes: que un expresidente español pasa más tiempo en Georgetown que en Madrid porque en la ciudad americana ha conocido a una chica; dicen que piensa marcharse con ella y abandonar a su mujer, eso sí, después de las próximas elecciones (por no perjudicar al PP).
En una pequeña ciudad de Andalucía, de ambiente cerrado, misa y cotilleo, se ha producido un escándalo. Una mujer de mediana edad ha abandonado a su marido y a sus tres hijos, ya crecidos, para marcharse con otra mujer. Los vecinos no dan crédito y dicen "es que, claro, en esta sociedad que vivimos...". Pues señores, gracias a que vivimos en esta sociedad esta mujer ha podido por fin dar el paso para ser feliz, después de una vida entera de sufrimiento y engaños. Afortunadamente ya pasó a la historia la sociedad anterior (esa que la Iglesia, el PP, la COPE y el Foro de la Familia pretenden perpetuar) en la que las personas tenían que mantener las apariencias por encima de todo y "pasar por el aro" de lo que se consideraba "normal". Hoy, por fin, cualquier persona en España puede ser feliz y tener la familia que quiera. Los del PP lo saben y por eso dice Rajoy que no va a eliminar las leyes sociales del Gobierno de Zapatero. Una cosa es oponerse por sistema y por crispar, y otra muy diferente quitar derechos a las personas (saben que perderían votos). Ahora dicen que van a crear un Ministerio de la Familia (si ganan) y anuncian medidas sociales. ¿Acaso no estuvieron ocho años en el gobierno y no hicieron absolutamente nada? Que se dejen de mentiras o que se las cuenten a los curas. Que nos dejen a los ciudadanos y a nuestras familias en paz, que ahora estamos muy bien, gracias.






julianen dijo
Querido Charlitos,
Has hecho un soberbio trabajo, elaborado, divertido, preciso y justo
Porque no leo artículos jugosos como el tuyo en la prensa de cada día?
El periodismo es una falacia, luego se quejan de intrusismo y tal, suerte que gracias a 'blox' como el tuyo la sed de justicia mediática queda colmada, gracias por el trabajo
14 Enero 2008 | 12:03 AM