La suerte de Ana
Gallardón ha metido la pata, le ha salido el tiro por la culata. El bochornoso espectáculo que ha protagonizado en los últimos meses enfrentándose a su partido tuvo ayer su punto final. El telón cayó y él enmudeció para siempre. ¿Qué puede decir? ¿Cómo puede disculparse ante los madrileños por su desprecio por la alcaldía, la ciudad, las obras, los Juegos Olímpicos y todo aquello con lo que antes se le llenaba la boca? Sus ansias de poder y de suceder a Rajoy al mando del PP tras su probable derrota en las próximas elecciones (más probable aún ahora) han chocado contra un muro. El muro del núcleo duro del PP, o sea lo más rancio, conservador y radical. Ha quedado claro que quienes mandan en el partido son Esperanza Aguirre, Acebes y Zaplana. Son estos tipejos quienes mueven los hilos de la marioneta Mariano Rajoy y la manejan a su antojo, ayudados por Aznar desde la oscuridad.
Poco queda por decir ante el acontecimiento de ayer, tal ha sido la cantidad de comentarios que ha suscitado a lo largo del día de hoy. La verdad es que hasta da un poco de pena Gallardón, es un pobre pringao que se equivocó de partido. No sé si sabréis que, aunque a los de izquierdas nos parezca increíble, muchos votantes del PP consideran al alcalde de Madrid un rojazo. Tras el ridículo espantoso que le han hecho pasar Mariano (que bien podía no haberle dado ninguna esperanza) y (repito) Esperanza (que tiene más cojones que él y se ha salido con la suya), dice Alberto que deja la política. Yo creo que lo que debería dejar es el PP, porque es evidente que en ese partido no pinta nada ni tiene futuro. Tal vez debería buscar su sitio en el centro, unirse al partido de Rosa Díez (que es donde acaban todos los que no encuentran su sitio) o fundar uno propio. Lo que está claro es que Gallardón tiene su público, sus votantes que ahora van a quedar huérfanos. Si estos votantes del PP fueran coherentes y tuvieran principios, se abstendrían en las próximas elecciones para castigar a Rajoy. Pero no nos creamos que los votantes del PP son como nosotros...
Lo que sin duda debe abandonar Gallardón es la alcaldía de Madrid, porque ha demostrado que le importa una mierda y que sólo la quería como plataforma de lanzamiento hacia la Moncloa. Aunque desde el PSOE le reclaman que lo haga ya, él dice que lo hará después de las elecciones, para no perjudicar a "su partido" (ya os he dicho que es un pobre pringao). Así que el día 10 de marzo, después de los comicios, puede producirse un cambio importante. No para la mayoría de los españoles, que probablemente nos quedaremos como estamos ahora, sino para una mujer: Ana Botella. Ella, sin comerlo ni beberlo, sin hacer absolutamente nada, puede convertirse de la noche a la mañana en la primera alcaldesa de Madrid. De hecho, ese día puede cambiarle la vida por partida doble: puede cambiar de puesto de trabajo y de estado civil (como anticipé en mi anterior post). No quiero ni pensarlo porque me pongo de mala leche. Esto sí que sería un duro golpe para los madrileños. Espero que haya algún modo de evitarlo, que los amigos de Gallardón se vayan con él, que haya una moción de censura que arrebate el Ayuntamiento al PP... No sé, estoy empezando a sudar y no puedo pensar con claridad. Me ahogo, necesito algo... ¡No, la Botella no, por favor!



nacho dijo
¡Botellona y Espejode dirigiendo al alimón, cual Salma y Pe en Bandidas, la vida pública de mi ciudad! ¡Yo me voy pa Georgetown!
Como decía Gil de Biedma, "la historia de España es la más triste, porque siempre acaba mal". En eso anda empeñada nuestra maravillosa derecha, desde luego. Y las aventuras del Faraón en el País de la Demagogia sólo podían acabar así: fatal. Recomiendo la lectura de un genial artículo de Millás en El País digital sobre el personaje en cuestión: "La doble vida de Ruiz-Gallardón". Y aunque, por razones estéticas más que nada, yo desearía que la derecha en nuestro país fuera al menos educada y limpia de palabra como este señor, lo cierto es que su ambición personal nos va a costar a TODOS (los que le votaron y los que jamás lo haríamos) el enorme precio de tener por alcaldesa a una ultra guerrillera, homófoba declarada y neocon manifiesta. ¡Y encima, si se confirman los rumores, con más tiempo libre que nunca para darnos por culo!
17 Enero 2008 | 11:23 AM