Publicidad:
La Coctelera

Charlitox Blox

Mi mirada crítica sobre el mundo actual

8 Marzo 2008

Isfahán, la ciudad mágica

Llevo mucho tiempo queriendo escribir sobre esta ciudad, una de las más increíbles que he conocido, y sabéis que he visitado muchas... La descubrí en mi viaje a Irán hace tres años, en verano de 2005. Esperaba el momento adecuado, cuando este país volviera a ocupar las portadas de los periódicos, pero en realidad Irán siempre es noticia. Cuando no es por su carrera nuclear es porque Bush lo convierte en objetivo como centro del eje del mal. Cuando no es porque algún homosexual es ahorcado es por la persecución de las mujeres en pos de la moralidad. Cuando no es porque Javier Clemente es elegido seleccionador nacional de fútbol es por la visita del Presidente Mahmud Ahmadineyad a Irak...

Finalmente me ha podido el corazón y me ha incitado a escribir este artículo una película que vi el pasado miércoles y que os recomiendo fervientemente. Se llama Cometas en el cielo, se estrenó ayer en los cines (no penséis mal, la vi en un preestreno) y creo que nunca había llorado tanto viendo una película en toda mi vida. Supongo que me hizo llorar la tremenda historia que narra, apoyada por la magnífica música de Alberto Iglesias que fue nominada al óscar, tal vez influyó también mi estado de ánimo y sin duda los recuerdos que me trajo de mi viaje a Irán. Aunque la trama de la película se desarrolla en Afganistán, un país que evidentemente no conozco, muchas cosas me recordaron al Irán que sí conozco. Son dos culturas parecidas, dos pueblos maravillosos maltratados histórica y recientemente por sus gobernantes, que habitan territorios vecinos arrasados por las guerras.

Afortunadamente en Irán no ha ocurrido como en Afganistán, donde los asesinos talibanes han destrozado el patrimonio histórico y artístico del país. En Irán los monumentos se conservan y se cuidan, y en esto Isfahán es la joya de la corona. Curiosamente hoy esta ciudad es más conocida en el mundo porque en sus cercanías se sitúan las plantas de enriquecimiento de uranio y esto lo pudimos constatar en nuestro viaje, pues vimos tanques apostados junto a la carretera (algo que no vimos en ningún otro lugar del país). Tuvimos la suerte de poder recorrer la ciudad por nuestra cuenta, sin tener que seguir al inepto e interesado guía ni aguantar a los cansinos compañeros de grupo, cuyo único interés era comprar una alfombra persa. El centro de Isfahán es su inmensa y alargada plaza flanqueada por majestuosos edificios, que podéis ver detrás de mí en esta foto:

Aquí estoy fumando la shisha en una tetería situada en una terraza junto a la puerta del Bazar, en el extremo norte de la plaza. Al fondo podéis ver, en el extremo sur, la Mezquita del Imán; a la izquierda sobresale la cúpula de la Mezquita de las Mujeres y, frente a ella, a la derecha, el Palacio de Alí Ghapú. Se trata de un conjunto monumental de proporciones gigantescas, una plaza única en el mundo rodeada de soportales llenos de tiendas de artesanía. Atravesando la plaza llegamos a la impresionante Mezquita del Imán, una de las más hermosas de todo Irán. En estas dos fotos podéis ver detalles de su impresionante fachada (no os muestro el interior porque estaba en obras):


En la siguiente foto podéis ver a varias mujeres llamando por teléfono en una cabina. La cúpula que veis detrás es precisamente la de la Mezquita de las Mujeres. Es más pequeña que la anterior pero igualmente hermosa, y muestra detalles decorativos muy originales. Podéis ver que la cúpula es de color amarillo con detalles azules y turquesas, al contrario que la mayoría de las cúpulas de las mezquitas iraníes.

Cruzando la plaza de nuevo nos internamos en el Bazar, un mundo aparte de callejuelas cubiertas, un continuo fluir de multitudes, de olores y colores que despiertan nuestros sentidos. Allí se nos acerca un joven que nos habla en inglés amablemente (algo muy habitual en Irán) y se ofrece a mostrarnos los secretos del Bazar. No podemos negarnos, así que nos enseña una Madrasa (escuela islámica donde se estudia el Corán) y un tesoro escondido entre los recovecos del Bazar: un antiguo hammam (baño árabe) que está siendo restaurado, del que podéis ver un detalle a continuación.

Finalmente el joven, como no podía ser de otra manera, nos acaba llevando por el Bazar hasta la tienda de alfombras de su padre. Nos cuenta que se dedica a recorrer el país en busca de alfombras artesanales de diversos tipos, nos explica cómo las restaura para devolverles su esplendor y nos muestra montones de alfombras de diferentes colores y diseños. Yo no tenía ninguna intención de comprar una alfombra en mi viaje a Irán, pero finalmente me decido y compro una, esa que piso cada noche ahora mientras veo la tele en el salón de mi casa. Dejamos al vendedor de alfombras y seguimos caminando por las calles del Bazar en dirección Norte, hasta que llegamos a la Mezquita del Viernes, la más antigua de Isfahán. Es una clásica mezquita persa, con su gran patio central rodeado por grandes arcos flanqueados por minaretes:

En el interior de esta mezquita destaca la vieja sala de columnas y bóvedas de ladrillo que podéis ver a continuación. Un hombre nos muestra los restos del impacto de un obús que causó gran cantidad de muertos durante la guerra Irán-Irak. La huella del ataque, los espíritus de las personas que allí fallecieron y la luz que se filtra por los tragaluces dan un aire especial a esta sala.

Salimos por fin al exterior, abandonando las galerías cubiertas del bazar. En la calle consigo captar esta intantánea que resume gran parte de la ciudad y el país. Estas mujeres caminando, ataviadas con el chador negro que las cubre de pies a cabeza. Y detrás, la cúpula de la Mezquita del Viernes, que tiene la particularidad de no estar recubierta de azulejos como la mayoría.

Al anochecer nos dirigimos hacia el río para visitar los dos maravillosos puentes medievales, que brillan iluminados en la oscuridad. Debajo del primer puente, que podéis ver en la siguiente foto, hay una tetería, entre los arcos a ras del agua. Nos sentamos, pedimos té y shisha (es la única diversión que hay en Irán) y despertamos curiosidad alrededor (ya estamos acostumbrados). Entonces se acerca a nosotros un personaje increíble, que nos pregunta de dónde somos y saca su cuaderno. El joven aprende idiomas hablando con los pocos turistas que encuentra, les pide libros y apunta en su cuaderno las palabras que desconoce. Ha aprendido español leyendo el ejemplar de Cien años de soledad que le regaló un turista, ha apuntado cientos de palabras en su cuaderno, yo le ayudo a traducir estas palabras al inglés y luego él las traduce al farsí. Es increíble cómo una mente inquieta como la suya es capaz de luchar contra los elementos y la falta de medios (un simple diccionario). Empezamos a hablar de muchas cosas y se revela como un auténtico artista e intelectual, lo que le ha llevado a pasar por la cárcel.

Nuestro nuevo amigo y su viejo amigo nos llevan hasta el otro puente, donde somos testigos de algo único. Bajo este segundo puente, muy similar al anterior, se ha congragado una muchedumbre en torno a unos músicos que hacen sonar sus instrumentos. Se improvisa un baile al que se van uniendo cada vez más personas, mientras otras cantan. La fiesta dura poco porque llega a los oídos de la autoridad, que acude de inmediato a disolver el grupo. En Irán está prohibido cantar y bailar, reunirse, jugar, beber alcohol... Casi todo está prohibido, así que la gente lo hace a escondidas, en la intimidad de su hogar. Por eso, ser testigos de esta exhibición pública espontánea es algo único, que queda grabado en nuestra mente como todas las maravillas que hemos visto a lo largo de este día en esta increíble y mágica ciudad.

servido por charlitox 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Anttonella

Anttonella dijo

Hola Charlie, me ha encantado tu post de hoy...tratare de ver la peli que comentas...y gracias por compartir este viaje maravilloso , tu experiencia y tus sentimientos...

Un beso grande y Buena Semana!

9 Marzo 2008 | 07:53 PM

margarita

margarita dijo

Yo tambien he estado en Isphahan hace michos años. Estaba elSha en Irán. Me impesionó la belleza de la ciudad y recuerdo que en la plaza estaban estudiando jóvenes a la luz de las farolas, era época de examenes y alli veian mejor que en sus casas

10 Marzo 2008 | 11:29 PM

aljavivi

aljavivi dijo

la verdad es que es una lástima que todo lo que nos llega desde Iran sean malas referencias. Es un país maravilloso y sus gentes hospitalarias, viven en la esperanza de recuperar la libertad perdida. !Que facil es perder lo que tanto cuesta alcanzar!
Maravillosa pelicula "Cometas en el cielo"
Cuidaos del fanatismo que tan sigilosamente se adentra en nuestras vidas y defender los derechos conseguidos que es lo mas importante que tiene el ser humano

11 Marzo 2008 | 02:19 PM

mukaro

mukaro dijo

Una vez más, con tus crónicas viajeras me has metido el gusanillo en el cuerpo y me está apeteciendo pillarme un vuelo a Teherán. Ya me contásteis que en Irán ni siquiera los turistas pueden llevar una vida que aquí consideramos normal, con tanta prohibición y tanta represión, pero debe ser fascinante. Alguien que conozco y que presume de conocer más de 100 países (en plan bien, no viajes de negocios de un par de días) siempre dice que Isfahan es la ciudad más espectacular que ha visto.
Tomo nota de "Cometas en el Cielo". Tras leer tu crítica en un post anterior fui a ver "Persépolis" y me pareció estupenda.

11 Marzo 2008 | 06:06 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Ciudadano del mundo, aventurero y viajero incansable. Idealista, inconformista y rebelde sin pausa. Puro Aries: impulsivo, independiente y sincero. Desde marzo de 2007 vuelco aquí mis opiniones, experiencias y sueños.

Ir al Archivo de Charlitox Blox
NO a la visita del Papa Madrid 2020, ciudad candidata
Free counter and web stats

Amigos

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera