Llevaba algún tiempo barruntándolo y por fin me he decidido. Es una decisión personal, meditada e irrevocable. Me dicen que las cosas no hay que decirlas, que hay que hacerlas, pero es que yo cumplo con mi palabra. O sea, que si digo que voy a hacer algo, lo hago. Y tengo muy claro que voy a apostatar. No quiero formar parte de la Iglesia Católica Apostólica Romana. Para nada. Nunca más. Sé que con esta decisión causaré un disgusto a mi madre, pero espero que me respete como yo acepto que ella vaya a misa.

Parece que ahora se ha puesto de moda lo de la apostasía masiva, pero yo creo que tiene que ser algo individual como es mi caso. Porque se trata, repito, de una decisión personal y premeditada, así que nadie me ha influido para hacerlo. Y no me quiero refugiar en grupos o actos multitudinarios, sino hacerlo por mi cuenta, para ser fiel a mis principios y mis ideales. Por supuesto, fui bautizado de pequeño como todos los españoles de entonces, fui a un colegio de curas e incluso me confirmé con trece años. Poco después dejé de ir a misa y poco a poco he dejado de practicar la religión católica. Pero ahora ya no me vale sólo con no ir a misa ni a actos religiosos. No me vale con no ser católico practicante. Quiero que la Iglesia borre mi nombre de sus archivos y registros, para que no lo utilice para engrosar su lista de fieles con ningún objetivo. Ya sabéis que los curas nos consideran católicos a todos los bautizados, y yo no quiero participar en esa farsa.

Supongo que todos habéis oído hablar sobre la última ocurrencia del Papa Benedicto XVI, que ha ampliado la lista de pecados con algunos adaptados a los tiempos que corren... Evidentemente, esto no ha influido en mi decisión de apostatar, que ya estaba tomada de antemano, pero sí en el hecho de que hoy la comparta con vosotros. Porque creo que esto os puede ayudar a comprender mi decisión, aunque es sólo un escalón más hacia el pozo sin fondo al que se dirige sin remedio la Iglesia católica actual. Entre los "nuevos" pecados está el enriquecerse en exceso y ¿acaso no ha sido siempre la Iglesia el máximo exponente de la riqueza excesiva? Y encima lo dice el Papa Benedicto, que hace ostentación continuamente con sus túnicas de oro y sus carísimos zapatos de Prada... Otro de los "nuevos" pecados es manipular células genéticamente, aunque el fin que se busque con esta experimentación sea curar enfermedades y salvar vidas humanas. A nadie le sorprende la postura de la Iglesia en este tema, porque está en línea con su discurso habitual, igual que condena el uso de preservativos aunque sea para prevenir el SIDA...

En fin, no quiero alargarme en criticar a la Iglesia católica actual porque ya lo he hecho en otras ocasiones. Ya os he dicho lo que pienso de su hipocresía respecto a la familia y tantos otros temas. La Iglesia española es el estandarte de este catolicismo integrista imperante, como queda demostrado con la reciente elección de Rouco al mando de la misma. Espero que Zapatero sea consecuente con su electorado de izquierdas y ponga coto en esta legislatura a la Conferencia Episcopal, ya está bien de concesiones y privilegios a una religión en un estado laico. No creáis que deseo abandonar el catolicismo para abrazar otra religión, pues tengo muy claro que son todas igual de dañinas y perjudiciales. He tenido ocasión de convivir con diferentes versiones del Islam en Egipto y en Irán, así como del budismo en Myanmar y en Japón. Ya os dije que estoy completamente de acuerdo con la famosa frase de Marx: "la religión es el opio del pueblo". Sólo sirve para mantener a la gente dormida, tranquila, acojonada o entretenida. Yo, afortunadamente, he conseguido salir de esa droga, no la necesito, y me siento libre.

Desde que empecé a interesarme por la apostasía siempre he oído que es muy complicada. Ya sabéis que la Iglesia es como una compañía de telecomunicaciones: es muy fácil apuntarse, pero casi imposible darse de baja. Sin embargo, hace algún tiempo, navegando por Internet, di casualmente con una web que explica los trámites para hacerlo: www.apostasia.es. Luego alguien me envío por e-mail un formulario para apostatar; lo rellené inmediatamente pero no sabía dónde entregarlo... Hasta que la semana pasada llegó la solución para mí y para todos los que estamos en la misma situación. En Rivas, una población cercana a Madrid, el ejemplar Ayuntamiento gobernado por Izquierda Unida ha abierto una oficina para tramitar las solicitudes de apostasía. El servicio es gratuito para los vecinos y cuesta dos euros a los que no lo somos, que yo pagaré encantado. Ahora sólo tengo que encontrar un hueco para acercarme a Rivas a apostatar, ya que el horario es muy limitado (martes por la mañana de 10 a 2 y jueves por la tarde de 5 a 8). Ya os contaré...