Juegos sucios en Pekín
Sólo quedan unos meses para la celebración de los Juegos Olímpicos de Pekín. El gobierno chino ha tirado la casa por la ventana, lleva años preparándolos para demostrar ante el mundo entero la modernidad y el increíble crecimiento económico del país. Ha transformado por completo la imagen de la capital y ha construido en tiempo récord todo tipo de infraestructuras. Entre las sedes que albergarán las competiciones deportivas destacan los dos edificios que podéis ver a continuación.
En primer lugar el Estadio Olímpico, obra de los suizos Herzog & de Meuron, también denominado por su curiosa forma Birdnest o "nido de ave". Aquí se celebrarán las ceremonias de apertura y clausura, así como las competiciones de atletismo, el deporte rey de los Juegos. Junto a él se encuentra el ya famoso Watercube o "cubo de agua" que aloja las piscinas donde se disputarán las pruebas de natación, saltos, waterpolo y natación sincronizada. Aquí podéis ver este curioso edificio-burbuja, construido por el estudio australiano PTW.
Como en todas las ciudades olímpicas, el desarrollo urbanístico de Pekín no se ha limitado a los recintos deportivos. Entre los nuevos edificios construidos al calor de los Juegos os voy a mostrar a continuación dos de los más destacables. En primer lugar la nueva Ópera, del arquitecto francés Paul Andreu, como un gran huevo que se refleja en el agua. Y la última proeza del maestro británico Sir Norman Foster, que ha levantado en muy poco tiempo el mayor aeropuerto del mundo, aquí en Pekín.

Pero los Juegos Olímpicos que los chinos tanto desean corren peligro. Aunque los recientes disturbios en el Tíbet han sido sofocados y aplastados por las autoridades, las manifestaciones de apoyo al pueblo tibetano en todo el mundo han levantado la liebre. Lo que empezó como una tímida corriente es ya un clamor difícil de parar. Porque los muertos en el Tíbet han sido la gota que ha colmado el vaso, pero ya hace tiempo que mucha gente se pregunta cómo se han adjudicado unos Juegos Olímpicos a un país que no respeta los derechos humanos.
El primero en alzar su voz personalmente fue Steven Spielberg, que rechazó la oferta del gobierno chino para dirigir la ceremonia de apertura (o clausura) de los Juegos. A su voz se unieron otras muchas, que critican la postura del gigante asiático en conflictos como el de Darfur o el de Myanmar, del que tantas veces he hablado aquí. Está claro que el Comité Olímpico Internacional se mueve por razones económicas y políticas, así que ahora interesa premiar a China, la nueva potencia mundial, como hace unos años se adjudicaron a Estados Unidos los Juegos de Atlanta, tal vez los peores de la historia. La siguiente imagen, que me envió un compañero de la blogosfera, resume muy gráficamente este sentir popular, con el logo olímpico de Pekín teñido de sangre.
Por si todo lo anterior fuera poco, aún hay más sombras que se ciernen sobre Pekín 2008. La monstruosa contaminación que cubre la capital china está empezando a disuadir a algunos deportistas. El primero, un campeón de maratón que se ha negado a competir en Pekín porque teme por su salud. Además, la delegación de los Estados Unidos ha anunciado que llevará su propia comida a los Juegos, pues teme que los alimentos servidos en la Villa Olímpica puedan provocar positivos en los controles antidoping. Otras delegaciones han anunciado que se van a concentrar en Japón o en otros países vecinos, alegando que las condiciones en China no son adecuadas para los deportistas...
Personalmente, espero que todos estos inconvenientes sirvan para mejorar el futuro de China, pero no impidan la celebración de unos magníficos Juegos Olímpicos. Como dice el gobierno chino, creo que la política no debe interferir en este acontecimiento y espero que ningún país pretenda boicotearlo. Por otra parte, espero que el alcalde de Madrid y su concejala de Medio Ambiente, Ana Botella, tomen buena nota si pretenden seguir adelante con la candidatura olímpica madrileña. La contaminación en la capital de España está alcanzando cotas insostenibles y ellos no hacen nada. Pretenden engañarnos como a chinos diciendo que es una nube de polvo africano que viene del Sáhara, pero nadie se cree que venga desde tan lejos y se plante justo encima de nuestra ciudad. Bueno, sólo se lo creen los seguidores de El Mundo, Telemadrid y la COPE (eso sí que es tener fe).







Anto dijo
CHARLIT, TU VERAS los chinos
la que están liando
y es que lo
que no
hagan
ellos,
Napoleón
dijo: cuando china
despierte el mundo se ACABA
un abrazo, y gracias por las
fantásticas imagenes.
18 Marzo 2008 | 10:14 PM