Puente Renacentista
El pasado puente del Primero de Mayo me quité una espina que tenía clavada. Hacía tiempo que quería escaparme para descubrir una zona que no conocía y por fin encontré el momento. No creáis que me refiero a uno de esos viajes que hago a países lejanos, también me gusta descubrir maravillas escondidas en el interior de España. Quería conocer Úbeda y Baeza, las joyas del Renacimiento andaluz, dos ciudades Patrimonio de la Humanidad.
Gracias al atasco de la A-4, el viaje resultó aún más interesante. Para evitarlo nos desviamos en Madridejos, cogimos la Autovía de los Viñedos hasta Tomelloso y luego seguimos hasta las Lagunas de Ruidera. Yo ya conocía este precioso paraje, pero me gustó volver a este inesperado oasis en plena Mancha. Un rosario de lagunas de diferentes colores, todas las tonalidades que van del azul al verde...
Después llegamos a un bonito pueblo del que jamás había oído hablar. Se llama Villanueva de los Infantes y dicen que es "el lugar de La Mancha", o sea donde vivía Don Quijote en el libro de Cervantes. A esta conclusión ha llegado un estudio realizado por una universidad, analizando las distancias que recorría el hidalgo en sus aventuras. Por supuesto, la teoría es discutible, pero sin duda mereció la pena parar en este lugar.
El camino aún nos depararía más sorpresas. Por una carretera comarcal pasamos de La Mancha a Andalucía, atravesando un bosque mediterráneo de incomparable belleza ensalzada por la primavera. Todo tipo de animales cruzaban ante nuestro coche: perdices, codornices, patos, conejos, ardillas y hasta un elegante ciervo. Finalmente llegamos a Baeza al anochecer y nos acomodamos en el magnífico y recomendable hotel La Casona del Arco. Aquí podéis ver la piscina donde nos desperezaríamos cada mañana.
Dimos un paseo por Baeza y nos sobrecogío la belleza y la tranquilidad de las calles de esta ciudad. De noche brillaban los edificios iluminados, mostrando todo su esplendor. Iglesias, conventos y palacios aparecían en cada rincón, con sus fachadas profusamente labradas. Renacimiento puro que me recordó a Salamanca, tal vez por el color de la piedra, aunque en otra escala y con otro aire. Aquí veis la fuente de la plaza de la Catedral, que aparece detrás.
El siguiente día lo dedicamos a visitar Úbeda, la ciudad vecina e igualmente monumental. Al ser más grande, bulliciosa y turística echamos de menos la tranquilidad de Baeza. Demasiados coches y turistas, demasiadas obras y grúas... Demasiados palacios e iglesias renacentistas para visitar en un día. Esta que veis aquí es una de las más famosas y se ha convertido en la típica postal de Úbeda: la Capilla de El Salvador.
Lo que más nos gustó de Úbeda fue la cerámica, así que por la tarde fuimos al barrio de los Alfareros. Allí visitamos varios talleres artesanos y pude captar las siguientes imágenes, desde las flores en una ventana hasta el trabajo del alfarero en su torno. Siempre me ha parecido impresionante este arte y aún espero poder probarlo alguna vez. Supongo que, como todo, es cuestión de práctica y que el de la foto tenía bastante, pues hacía los cacharros "como churros".


El último día decidimos dejar de lado el arte y adentrarnos en la naturaleza, así que nos dirigimos al Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Empezamos a ascender por las montañas y llegamos al pintoresco pueblo de Cazorla, encaramado en lo alto de la sierra con calles empinadas que hacen agotador el paseo. Desde un mirador se ve esta bonita vista de una zona del pueblo; no me podéis negar que parece el típico "belén".
Voy a terminar la crónica de este viaje con una vista desde lo alto de la sierra de Cazorla, en la que se aprecia en toda su magnitud el "mar de olivos" que ocupa casi toda la provincia de Jaén. Los olivos lo rodean todo y el aceite se convierte en el pricipal medio de vida de la población, aparte del turismo. También es lo mejor que hay en la zona para comprar y regalar, así que aprovechamos el viaje para aprovisionarnos. Se me quedan cosas en el tintero, pero dejo que seáis vosotros quienes las descubráis cuando visitéis este precioso rincón de España; no os arrepentiréis.









Mariano dijo
Aclaro primero que no soy andaluz y que hace apenas unos pocas fechas que empecé a conocer esa zona de España que como bien dices guarda tesoros tan dignos de ver como los más lejanos.
Sólo aclaro una cosa para quien vea tus comentarios y fotos; a pesar de que normalmente haces fotos que me encantaría haber hecho yo, la del mar de los olivos no es suficiente para quien no conozca esa zona; habría que imaginarse esa foto repetida hasta el infinito y en 360 grados para hacerse una idea de esa inmensidad.
Me alegro de que disfrutases tu super puente en varios de los lugares que tengo clasificados como "para-volver".
Un saludo, Mariano
26 Mayo 2008 | 08:49 PM