Durante la pasada semana seguí con interés el juicio contra Federico Jiménez Losantos, el locutor de la COPE (la emisora de radio de la Conferencia Episcopal Española). No era la primera vez que Fede se sentaba en el banquillo de los acusados ni tampoco será la última, eso seguro. Pero sin duda esta vez ha sido la más sonada porque quien le acusaba era Alberto Ruiz-Gallardón. El alcalde de Madrid se querelló contra él por afirmar que le daban "igual" los 200 muertos y 1.500 heridos de los atentados del 11-M "con tal de llegar al poder".

Nunca he entendido que alguien como Federico Jiménez Losantos pueda tener tantos seguidores. Porque todos sabemos que los tiene y que son legión, no hay más que coger un taxi en Madrid para comprobarlo (afortunadamente, yo no cojo muchos taxis). Ahora me he dado cuenta de que con Fede pasa lo mismo que con Risto Mejide en Operación Triunfo, que también tiene fans y seguidores acérrimos, a quienes trata de manipular porque le siguen a pies juntillas. Supongo que hay un tipo de gente que admira a los que son capaces de insultar sin rubor a los demás. Tal vez a esas personas les gustaría poder hacer lo mismo pero no se atreven, de ahí la devoción que les profesan. Como si insultar a los demás por sistema tuviera algún valor, cuando es lo más fácil que hay...

Creo que Risto y Fede tienen en común un trauma infantil. Supongo que los dos sufrieron de pequeños las burlas de sus compañeros de colegio, el primero a causa de su nombre (Evaristo) y el segundo por sus dificultades en el habla. Ambos crean opinión, aunque en el caso de Risto no tiene mayor importancia porque está ahí para subir la audiencia de un programa de televisión. Lo del locutor de la COPE es más grave porque apunta más alto en sus acusaciones y cualquiera puede se su objetivo. Esperanza Aguirre, que es muy zorra (sinónimo de astuta) lo sabe muy bien y ha sabido utilizarlo para sus intereses desde hace tiempo. Primero lanzó a Fede contra Gallardón, que era entonces su peor enemigo, como ahora lo lanza contra Rajoy, su enemigo actual. Fede obedece a Espe como un perro fiel y levanta a las hordas más rancias y casposas de la derecha, que acuden de inmediato a manifestarse frente a la sede del PP en la calle Génova.

Federico Jiménez Losantos pasó la semana pasada de acusador a acusado y llamó como testigos para defenderle en el juicio a sus "amigos": entre otros Esperanza Aguirre (de quien ya he hablado), Ángel Acebes, el director de El Mundo Pedro J.Ramírez y el ex presidente de la AVT Francisco José Alcaraz (de quienes prefiero no hablar). Fede el iluso pensaba que sus "amigos" le apoyarían y defenderían ciegamente para devolverle los favores que él les había hecho, pero se equivocaba. Se quedó con un palmo de narices cuando oyó a Espe decir que no creía que Gallardón estuviera en contra de la postura del PP en las investigaciones de los atentados ni que abogara por "obviar" estas pesquisas, pues el alcalde sólo dijo que había que "mirar al futuro".

Había que ver a Fede hundido en el banquillo sin saber qué decir ni qué cara poner, como si hubiera perdido toda la fuerza de que hace gala a través de las ondas. Está claro que una cosa es gritar improperios desde la COPE, con el apoyo de los Obispos, de la Presidenta de la Comunidad de Madrid y compañía, y otra muy distinta sentirse solo y abandonado como un perro en el banquillo de los acusados. ¿Qué esperaba Fede, que Espe le apoyara hasta el fin? Hay que ser muy ingenuo para creer eso, conociendo a una mujer que sólo piensa en ella misma y en sus intereses. Bastante hizo ya con defender el pasado año al impresentable locutor ante el mismísimo Rey de España...

Espero que Federico Jiménez Losantos reciba una condena ejemplar que le quite las ganas de decir barbaridades. En realidad, me gustaría que pasara una larga temporada en la cárcel, pues estoy seguro de que hay muchos presos entre rejas por delitos menos graves que los que acumula este ser. Probablemente sus "amigos" le acaben echando una mano, pero debería pagar el daño que ha causado a muchas personas. Tal vez la Iglesia se acabe dando cuenta del flaco favor que le está haciendo y lo aparte de su puesto, pero entonces seguro que Esperanza Aguirre le da trabajo en alguno de sus medios de comunicación. Ella sabe que difícilmente encontraría un perro más fiel para hacerle el trabajo sucio, y a él no le importa que ella le arrastre por el fango. Así que me temo que, por desgracia, tenemos Fede para rato...