Christopher Street Day
El pasado sábado era 28 de junio, Día Internacional del Orgullo Gay. Como os conté en mi anterior post, yo aquel día estaba en Berlín y allí (al igual que en otras ciudades de Alemania y Suiza) esta festividad se llama Christopher Street Day, como homenaje a la calle de Manhattan donde comenzó el movimiento de liberación homosexual en los años setenta. Yo pensaba que la celebración sería bastante parecida a la que tendrá lugar en Madrid el próximo sábado, pero pronto empecé a encontrar las diferencias. Berlín es una ciudad que lleva muchos años de ventaja al resto en este aspecto y su alcalde es gay, así que la bandera del arcoiris ondeaba en todos los edificios municipales, desde el ayuntamiento hasta las juntas de distrito. La que veis a continuación es la de Kreuzberg, mi barrio favorito, donde viví hace once años y donde también ahora me he alojado.
El sábado por la mañana cogimos el metro hacia Alexanderplatz (Alex para los berlineses) con el objetivo de alquilar las bicicletas con las que recorreríamos la ciudad. En el vagón nos topamos con el personaje que vais a ver, lo que nos provocó una doble sorpresa. Por un lado, nos pareció temprano para lucir de esa guisa, pero es que el desfile empezaba a las doce de la mañana, algo que sería impensable en Madrid por el calor sofocante que hace a esa hora en esta época. Por otro lado, es evidente que los alemanes son más altos que los españoles (eso quedó patente en la final de la Eurocopa) así que imaginaos si encima van subidos a unas enormes plataformas: realmente impresionan.
Después de pasar por la tienda de los chinos situada a los pies de la Fernseheturm, ya subidos en nuestras bicis, comenzamos a pedalear en dirección al centro histórico y monumental. La gente acudía desde todas partes ataviada para la ocasión, mientras empezaba a chispear y nosotros caíamos en la cuenta de que no llevábamos paraguas ni chubasquero (a quién se le ocurre viajar tan mal preparado a una ciudad tan húmeda).
Justo al lado de la catedral estaban preparadas las carrozas para comenzar la cabalgata. La música sonaba estridente y por supuesto era electrónica, otra diferencia con Madrid, donde la música es más petarda. En lo que se refiere a las carrozas, eran igual de cutres que las de aquí, o sea, camiones y autobuses descubiertos decorados con globos y banderas. Por todos lados estaba el lema del día: Hass du was dagegen? que se podría traducir por ¿Tienes algo en contra? Un lema directo y sin ambigüedades, se ve que allí ya han superado la etapa reivindicativa (el lema de Madrid para este año es Por la visibilidad lésbica). Aquí podéis ver las carrozas en la línea de salida, delante del impresionante esqueleto de lo que fue el Palast der Republik, la sede del gobierno comunista de la antigua DDR (la República Democrática Alemana). Como veis, está siendo demolido para borrar toda huella de aquellos años...
Intentamos atravesar como podemos la muchedumbre que, por cierto, es bastante más escasa que la que se da cita en Madrid. Leí que en Berlín se congregaron entre 300.000 y 500.000 personas, mientras en la capital española ya se ha superado el millón varios años, y no sólo el pasado cuando se celebró el Europride. De repente, empieza a llover con gran fuerza y corremos a refugiarnos. Aprovechando que estamos en plena Isla de los Museos, propongo visitar el Pergamonmuseum, mi museo favorito en Berlín. Me fascinó cuando lo visité hace años, así que deseo repetir y compartir la experiencia. Vuelven a impresionarme sobremanera las dos joyas principales que se encuentran en su interior: el Altar de Pérgamo que da nombre al museo, traído piedra a piedra desde Grecia, y la Puerta de Ishtar, que estaba en Babilonia y en los libros de arte que estudié de pequeño. Lo que no recordaba era la espléndida colección de estatuas griegas que contiene. Contemplándolas, uno entiende por qué se dice que algunos hombres tienen cuerpos esculturales. Aquí podéis ver dos hermosos ejemplos:

Cuando salimos del museo ha parado de llover, menos mal. Pedaleamos por el precioso paseo de Unter den Linden, lo bastante ancho como para permitir nuestro paso, el de las carrozas con su potente música electrónica, el de la gente de todo tipo que pasea y contempla el espectáculo y, por supuesto, el de todos los que participan en la manifestación. El ambiente que reina es de alegría y buen rollo, con gente de todas las edades conviviendo en paz y armonía, exactamente como en Madrid aunque, repito, a menor escala.
Al llegar a la Puerta de Brandemburgo la comitiva se desvía hacia la izquierda y nosotros la abandonamos para internarnos en el Tiergarten y seguir nuestra ruta turística, pero más tarde nos volvemos a encontrar con la misma multitud en Potsdamer Platz. Parece que este desfile no acaba nunca, pero es que tiene prevista su llegada a la meta, la famosa Siegesäule, a las seis de la tarde. Antes atravesará Nollendorfplatz, el centro del barrio gay de Berlín por excelencia (ex-Oeste), ahora en cierto modo destronado por Prenzlauer Berg (ex-Este). Dejamos la cabalgata definitivamente para seguir pedaleando por la extensa ciudad, pero antes hago algunas fotos a curiosos personajes que pululan por allí.


Por la noche vamos a cenar a Oranienstrasse, mi calle favorita de Kreuzberg, y resulta que allí se celebra el Christopher Street Day alternativo. Un montón de gente bebe y baila en la calle al son de los tambores, hasta que un brutal aguacero acaba por dejar la calle vacía. Supongo que la fiesta sigue en los clubes y pienso que si esta ciudad me gusta tanto es porque, en realidad, los berlineses y los madrileños nos parecemos bastante.





Marga dijo
Qué bueno que siga el reportaje!
Me ha recordado a la Love Parade en la que estuve, aunque por lo que cuentas esta fiesta es mucho más minoritaria... también me ha recordado a las fiestas del Orgullo que alguna vez hemos compartido y a las que tanto me gustaba ir... por aqui, por Quito, me pasé por la Casa Trans invitada por una amiga, a un evento cultural- reivindicativo- festivo, en ambiente familiar, y más tarde asistí a un show de una compañia de teatro callejero, organizado por las Asociaciones GLBT y los bares de la zona (te acuerdas del Matrioska?). Estuvo bien... unas 200 personas!
Un besazo,
Marga
4 Julio 2008 | 05:37 AM