Quien juega con fuego se acaba quemando
He prostituido mi blog. Quise llegar más lejos y cometí el error de meterme donde no me llamaban. Internet es lo que tiene, que alcanza a todo el mundo, incluida la gente de la peor calaña. La culpa es mía por meter comentarios con enlaces a mi artículo contra Risto Mejode y Virginia en un blog de 20 Minutos que siguen sus hordas de partidarios. Quería darles a conocer mi opinión, pero reconozco que también buscaba la polémica, y quien la busca la encuentra.
Según veía cómo aumentaban las visitas a mi blog y los comentarios a mi artículo, mis ojos iban inyectándose en sangre. Sentía el poder y poco a poco me transformaba en una especie de Risto, encantado de ver cómo tanta gente hablaba de mí, aunque fuera mal. Pero la avaricia rompe el saco y entré en una espiral de destrucción: cuanta más caña daba yo, más me daban a mí. Así que al final se me fue de las manos, salí escaldado y tuve que retirarme con el rabo entre las piernas. Para mi consuelo, me digo que una retirada a tiempo es una victoria.
Hace muchos años que no chateo. Confieso que en su día me enganché al chat, pero me acabó cansando. Comprendí que aquello no era para mí, porque yo soy la misma persona en el mundo real que en el virtual. Mucha gente se esconde bajo un nombre falso para mentir, usurpar otra personalidad o decir barbaridades. Y ese rollo no va conmigo porque a mí me gusta decir las cosas claras y a la cara. No necesito ocultarme en el anonimato que otorga la red para decir lo que pienso, porque siempre voy con la verdad por delante, aunque sea la mía. Por eso no encajo en este mundo donde priman la mentira y la hipocresía.
Caí en mi propia trampa: al meterme en un blog convertido en chat multitudinario, dejé el mío expuesto y a merced de los canallas. Lo bueno es que siempre intento sacar algo positivo de todas las experiencias que me regala la vida, incluso de las más desagradables. También en esta ocasión en la que me he visto insultado y vapuleado por niñatos desconocidos trataré de aprender algunas lecciones. Ya veis que todas me salen en forma de refranes: no pidas peras al olmo, no está hecha la miel para la boca del asno, zapatero a tus zapatos... Ahora intento recuperar la serenidad, la cordura y las riendas de mi blog, una de las parcelas que más me interesan de mi vida actual. Espero no volver a caer en la tentación de ponerlo en peligro, aunque ya sabéis que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.







Maga dijo
Charlitox me gustó la sinceridad de tu post... Como tu mismo dices, de la experiencia se saca algo bueno, por fortuna.
En cuanto a si somos o no los mismos en la vida real que virtual, pienso que a la larga acabamos por mostrarnos cual somos, aunque al principio tratemos de vestirnos de alguien distinto.
Abrazos
22 Julio 2008 | 05:33 PM