La costa sur tras el tsunami
Encaro el último capítulo de mis aventuras en Sri Lanka con la misma nostalgia que sentía entonces, cuando veía que mi viaje llegaba a su fin. Quedaban pocos días para regresar a casa y ya echábamos de menos aquel maravilloso país, incluso antes de abandonarlo. Bajamos desde las montañas hasta la costa sur y fuimos directos al Parque Nacional de Yala, el único lugar de la isla donde aún se pueden ver leopardos. Yo nunca había ido de safari en jeep, así que me hizo ilusión ir en busca de este mítico animal. No vimos leopardos, pero sí muchas otras especies: cocodrilos, búfalos, ciervos, jabalíes, monos, elefantes, pavos reales... Una curiosa mezcla de animales en libertad, en un maravilloso paisaje semejante al de la sabana africana (supongo, porque no la conozco).


Aquí fuimos testigos por primera vez de las consecuencias del tsunami de 2004, que se cebó de manera especial en la costa sur de la isla. Ya os conté que murieron 50.000 personas en todo el país, de ellas más de 50 en este parque nacional, entre empleados y turistas que (como nosotros) iban de safari aquella funesta mañana. Curiosamente, todos los animales se salvaron gracias a su instinto: presintieron el peligro y huyeron hacia el interior, mientras las personas se acercaban a la orilla al ver que el mar se alejaba. ¿Por qué habremos perdido los humanos el instinto animal?
En esta devastado rincón de la costa vimos el primer monumento en memoria de las víctimas del tsunami, pero veríamos más durante los días siguientes. También veríamos otros restos del naufragio: casas en ruinas, tumbas junto a la playa, montones de basura y escombros, y -lo más curioso- barcos encallados a un kilómetro de la orilla del mar. Descansamos en la playa un par de días, intentando huir de los beach boys. Evidentemente, no me refiero al grupo musical, sino a los chicos que persiguen a los turistas para ofrecerles cualquier mercancía. Decían que tenían incluso licencia, pero fuimos tan bordes con ellos desde el principio que al final conseguimos que nos dejaran en paz.

Estábamos prácticamente solos en un lujoso resort en la playa de Dickwella, donde no había mucho que hacer, así que pudimos pasear tranquilamente por la zona. Nos acercamos (por supuesto, en tuc-tuc) al blow hole, un agujero entre acantilados donde el agua del mar formaba a ratos el espectacular géiser que veis a continuación. Y pudimos disfrutar de maravillosas puestas de sol tumbados junto a la piscina del hotel, con miles de colores que se reflejaban en sus aguas y en las del mar.

Finalmente emprendimos nuestro último viaje, con destino a Colombo, la capital. Por el camino paramos en la preciosa ciudad de Galle, un antiguo fortín que fue primero holandés, luego portugués y después inglés. También visitamos un criadero de tortugas donde las salvaban de una muerte segura y facilitaban así la continuidad de la especie. Y llegamos a Colombo, una ciudad caótica llena de contrastes, como podéis ver a continuación. La primera foto es del abigarrado barrio comercial de Pettah, donde había caído una bomba pocos días antes de nuestra visita. La segunda es de un rincón del tranquilo, pijo y turístico Gallery Café.

Lo mejor de Colombo, el histórico Galle Face Hotel donde nos alojamos. Un imponente edificio con todo el lujo decadente y trasnochado de la época colonial, que se resume en el personaje que veis aquí. Este hombre, que parece un elemento más del decorado, lleva 60 años al servicio del hotel y posa amablemente para las fotos a cambio de una propina. Termino con otra puesta de sol, en esta ocasión vista desde la ventana del hotel. Bajo el cielo rojo se yerguen las torres del World Trade Center en el barrio del Fuerte, entre increíbles medidas de seguridad por temor a los atentados. Precisamente el otro día leí en el periódico que hubo uno con 27 muertos en Anuradapura. Espero que no se derrame más sangre en esta guerra interminable, para que esta hermosa tierra no se tiña también de rojo.












Anto dijo
chalitox como te la montas, si es así que viajas tanto, joder que me gustaría a mi ir por el mundo así,
interesante tus viajes. saludos chao
15 Octubre 2008 | 09:54 PM