Hoy me siento espesicko
Supongo que os parecerá raro este título, pero pronto lo comprenderéis. Ayer vi SICKO, el penúltimo documental de Michael Moore. A mí me gustaría ser como este hombre, no por su físico (evidentemente) sino por su capacidad para denunciar atrocidades e injusticias, enfrentarse al poder establecido, levantar ampollas... y todo ello con un toque de humor e ironía. Tal vez sea demasiado americano, pero en este caso su película resulta intrigantemente cercana, como veréis a continuación.
SICKO muestra las entrañas y las consecuencias del sistema sanitario de los Estados Unidos, que está en manos de compañías de seguros privadas. Este país, para muchos paradigma de libertad y modernidad, es uno de los pocos del mundo sin un sistema de salud universal. Millones de personas que no pueden pagar un seguro privado quedan sin la más elemental cobertura en caso de enfermedad o accidente, pero la película no trata de esto. Como dice Michael Moore al comienzo de su documental, trata de las personas que sí tienen seguro médico en EEUU...
Supongo que todos habéis tenido algún percance con estas compañías, ya sea por el seguro del coche o el de la casa. En cuanto aumenta el riesgo o das un parte importante, te suben la prima o te echan directamente. Al ser empresas privadas, sólo miran por su beneficio y no por el del cliente. Pues lo mismo ocurre en EEUU con las compañías de seguros médicos: en cuanto ven algún indicio de que puedas enfermar hacen todo lo posible por librarse de ti. Si tienes algo grave no te lo cubren, lo que -unido al elevadísimo precio de las medicinas y los tratamientos- ha llevado a miles de personas literalmente a la ruina.
Tras ver este documental, resulta evidente que todo servicio público debe ser un derecho universal y gratuito, al alcance de todos y no de unos pocos. No se puede poner la sanidad en manos privadas porque las empresas sólo pretenden mejorar sus resultados económicos, no la salud y el bienestar de los pacientes. Parece algo de cajón, sobre todo ahora que el sistema ultraliberal americano está en entredicho por la crisis. Pero hay una persona que niega lo evidente y vive en un anacronismo total, causando graves perjuicios a seis millones de personas entre las cuales me encuentro. Me refiero a Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid.
Espe dice una y otra vez que no está privatizando la sanidad madrileña, porque ella cree que a fuerza de repetir las cosas se convierten en realidad. Pero todos los que vivimos en esta comunidad sabemos muy bien lo que está haciendo, porque tenemos que sufrirlo. Según pude ver en SICKO, es exactamente lo mismo que se hizo en EEUU en 1975, cuando se comenzó a gestar el desastre actual. Se empieza deteriorando la sanidad pública para así justificar el paso a la gestión privada, a la que cada vez se le da más cancha. Todos conocemos los hospitales que Espe inaugura deprisa y corriendo para cederlos a empresas privadas, que por ahorrar no garantizan ni los servicios más elementales.
Dicen que no valoramos las cosas hasta que las perdemos, y no podemos dejar que esto ocurra en Madrid con la sanidad. Hay que parar los pies a esta mujer antes de que sea tarde, antes de llegar a una situación dantesca como la que existe en el país supuestamente más desarrollado del mundo. Conozco los EEUU y sus habitantes, que siempre me han parecido bastante simples e incultos. Michael Moore explica que es la táctica de los gobernantes americanos: no dar educación a la población para poderla controlar fácilmente. No seamos tan necios como ellos ni como nuestra presidenta quiere que seamos. Demostrémosle que es ella la necia y la que está equivocada.
Cuenta Moore que ni siquiera la Thatcher, que sin duda es el ídolo de Espe, se atrevió a recortar la sanidad pública británica durante su mandato. Pero la marquesa es tozuda y pasa por encima de quien sea. Este asunto es serio y puede llegar a tener consecuencias dramáticas para todos los madrileños, pero aun así le quiero buscar el lado humorístico como hace el gran documentalista americano. No he podido vencer la tentación de hacer el montaje que veis a continuación, en el que he cambiado la cara de Moore por el de mi odiada presidenta. Así queda convertida en protagonista de este drama.
Pero Espe nunca va sola cuando inaugura o visita hospitales... Ella siempre va acompañada de su fiel perrito faldero, el consejero de Sanidad Juan José Güemes. Sucesor del polémico Manuel Lamela, Juanjo siempre parece que viene de jugar al pádel. A continuación le veis como protagonista del otro cartel de la película, en una imagen más realista de lo que pudiera parecer. Me recuerda el vídeo que vimos hace poco en la tele, donde una mujer moría en la sala de espera de un hospital de EEUU. También me recuerda la foto del recién inaugurado hospital Puerta de Hierro de Majadahonda, donde compartían habitación un paciente, un cadáver y una carretilla de obra.
Dice Moore en SICKO que en EEUU el pueblo tiene miedo del Gobierno, mientras en Europa es el Gobierno quien teme al pueblo, ya que éste es más exigente y sale a la calle a protestar a la mínima. No soy partidario de las manifestaciones por cualquier motivo, pero creo que en esta ocasión está más que justificado. El 13 de noviembre está convocada una manifestación en Madrid para frenar la privatización sanitaria del PP y me gustaría que fuera multitudinaria. Yo intentaré ir y deberíamos intentarlo todos. Para evitar que jueguen con nuestra salud y la conviertan en su negocio. Podéis leer más sobre esta convocatoria aquí:



aljavivi dijo
Tambien vi esa pelicula y se me quedo una extraña sensacion de familiaridad. Comprendí muchas de las cosas de las que hablaba.
Ahora entiendo porque se va dejando morir esta sanidad pública nuestra para que nosotros mismos nos vayamos desilusionando y al ofrezcernos un pastel privado, nos decantaremos nosotros mismos, sin ninguna presión, tan facil, tan sutil, que ni nos daremos cuenta. El sistema sanitario de EEUU se gesta e instala en la decada de los 70 y hoy treinta años más tarde, las consecuencias son extremas (Para los ciudadanos, a las compañias farmaceuticas y a las de seguros no les puede haber funcionado mejor)
De pronto me cambio la idea. Cada vez que deba echar mano de nuestra Sanida Pública, (lo que hasta ahora se me hacia un suplicio) quiero sentir que es realmente todo un privilegio y no quiero perderlo.
Como ciudadano entiendo que no es ideal ni perfecta, pero es un "lujo" poder disponer de ella cada vez que se necesita
29 Octubre 2008 | 05:27 PM