La Reina y yo
Hemos roto nuestra relación, después de tantos años de paz y armonía. En realidad, ha sido culpa suya, por hablar más de la cuenta. Yo siempre la había tenido por una mujer moderna, discreta y elegante, pero ahora todo ha cambiado. Es una pena que no estuviera cerca su marido, el Rey Juan Carlos, para decirle a tiempo su famoso "¿por qué no te callas?". Creo que muchos se lo hubiéramos agradecido, yo el primero.
Dice Pilar Urbano que no es amiga de la Reina, pero tal vez Sofía pensó que sí lo era. Por eso le hizo confidencias de mujer a mujer, sin saber que quien se sentaba frente a ella era una periodista rastrera. Yo sí lo sabía y por eso no me sorprende que Pilar se haya comportado así. Lo que no me esperaba es que la Reina Sofía metiera la pata hasta el fondo, al hablar con esa alegría de ciertos temas sobre los que no debía opinar.
La Reina habló y yo me quedé estupefacto, tanto que me ha costado bastante recuperar el habla y decir algo al respecto. Me ha defraudado profundamente y ha hecho que se tambaleen mis más profundas convicciones. Yo siempre había presumido de ser monárquico y había defendido a nuestra Familia Real, de la que incluso me sentía orgulloso. Prefería que me representara esta gente, supuestamente preparada para su cometido, antes que alguien elegido popularmente (no siempre he estado de acuerdo con la mayoría).
Ahora veo la monarquía y la realeza de manera muy diferente, tras varios días dando vueltas al asunto. De pronto, estoy de acuerdo con lo que dice mucha gente: que estamos en el siglo XXI y tener reyes es un anacronismo total. No tiene sentido mantener entre todos a una familia que despilfarra y vive entre el lujo y la opulencia, mientras la mayoría de los ciudadanos atraviesa dificultades que se acrecientan por momentos a causa de la crisis. Es el momento de ahorrar, así que podemos empezar a recortar gastos por aquí.
Como muy bien dijo Elvira Lindo en EL PAÍS, la Reina ha abierto la veda. Al hablar sobre temas debatidos y legislados en el Parlamento, ha borrado su imparcialidad y ha faltado el respeto a los españoles, así que ya no le debemos ningún respeto a ella. Se ha bajado de su trono y se ha puesto a nuestra altura, de modo que ahora la podemos tratar de igual a igual. Si la Reina opina sobre lo que debemos hacer, yo me siento legitimado para hablar sobre ella y su marido, sus hijos y nietos, su nuera y su ex-yerno. Sofía, hemos terminado, prepárate...






Jo dijo
Me gusta cómo escribes, pero tu blog tiene muchos elementos que se disparan cuando entro. Es una pena porque me dificulta el acceso a tu página y no me dan ganas de volver. No tengo ni idea de lo que ha pasado con la reina. Al parecer, se ha ido de la lengua. Tampoco creo que sea tan grave.
Saludos,
Jo
10 Noviembre 2008 | 09:25 PM