Toledo es cultura
Sé que os gusta que os muestre fotos de mis viajes, así que he decidido hacer lo mismo con mis excursiones y escapadas. Hace un par de semanas estuve en Toledo, aprovechando un domingo soleado de otoño. Siempre es un placer visitar la Ciudad Imperial, que está a tiro de piedra de Madrid, para pasear por sus calles y transportarte a otras épocas. Las piedras te hablan y de forma irremediable te envuelven el arte, la historia y la cultura.
En cuanto empezamos a subir sentimos que estamos en la Ciudad de las Tres Culturas, como era conocida Toledo cuando era capital de España. Entonces convivían aquí cristianos, musulmanes y judíos en perfecta armonía. Hoy lo hacen los monumentos y los restos de nuestros antepasados, superpuestos y amontonados en aparente caos. Atravesamos primero la Puerta de la Bisagra, coronada por un gran escudo imperial. Después la Puerta del Sol, una preciosa construcción de estilo árabe por la que entramos a la vieja ciudad.

Hoy Toledo sigue siendo una ciudad multicultural, gracias a las hordas de turistas de todas las nacionalidades. Nada más empezar a caminar por las callejuelas nos rodean las riadas de japoneses, que ganan por abrumadora mayoría. Nos dirigimos hacia la imponente catedral, cuya torre que se divisa desde cada rincón, y entramos a visitar esta caja de sorpresas: el coro, el Transparente y -sobre todo- el Museo. Esta pinacoteca, situada en la sacristía, alberga impresionantes obras de El Greco, Ribera, Zurbarán, Tiziano...

Caminamos entre turistas por empinadas calles, que suben y bajan entre iglesias y palacios. Ma paro a cada rato para fotografiar rincones que me sorprenden, mientras imagino quién habitaba detrás de estos viejos muros. Detrás de estas grandes puertas, flanqueadas por columnas y profusamente adornadas con relieves y esculturas. Allá una torre, aquí una posada, un convento y una casa...

Por fin llegamos al que es, sin duda, mi monumento favorito de la ciudad: Santa María la Blanca. Aquí se funden a la perfección las tres culturas: era una sinagoga judía, parece una mezquita musulmana (por su arquitectura) y tiene nombre de iglesia cristiana (porque después lo fue). Hago una foto de su interior aunque está prohibido, porque he pagado por entrar y porque la hago sin flash. Todos sabemos que una foto sin flash no hace daño a nadie, ni siquiera a estas piedras por muy antiguas que sean. Después paseamos por las calles de la Judería, algunas estrechas y otras estrechísimas...

Con los Reyes Católicos se acabó la convivencia pacífica entre culturas en España, ya que ellos impusieron su religión sobre el resto. Expulsaron a judíos y musulmanes, conquistaron Granada y levantaron en Toledo la iglesia de San Juan de los Reyes para celebrarlo. De ella destaca el grandioso claustro de doble planta, la inferior de estilo gótico flamígero y la superior de estilo isabelino. Nos sorprenden las cadenas que cubren la fachada de la iglesia: nos dicen que de ellas colgaron a los perdedores de la batalla de Granada. Enfrente, junto a la muralla, la Reina Isabel la Católica contempla -impasible- la escena.

Terminamos con un par de curiosidades. En primer lugar, una escultura moderna ubicada en el centro de un antiguo patio rodeado de muros almenados. Es el perfecto resumen de esta ciudad donde se mezclan todos los estilos de todas las épocas. Y, por último, el toque kitsch lo ponen estas Nancys monjas pasteleras, en el escaparate de la pastelería Las Monjas. Y es que no se puede abandonar Toledo sin comprar un par de cajas de sus deliciosos mazapanes, aunque nosotros los compramos en la mismísima Plaza de Zocodover. Ahora que se acerca la Navidad es el momento ideal para disfrutar de este exquisito manjar y de su sabor entre dulce y amargo, como la historia de esta hermosa ciudad.










Jo dijo
Te agradezco muchísimo esta visita guiada a Toledo. Me ha encantado y he conocido buena parte de las delicias de esta ciudad, que fue la capital de España en los tiempos de los visigodos.
Saludos,
Joaquín
15 Noviembre 2008 | 09:17 PM