Flecos de Sri Lanka
Son varias las personas que me han pedido que muestre más fotos y cuente más cosas de mi viaje a Sri Lanka el pasado verano. Quiero hacerlo antes de que acabe el año, de que los recuerdos se desvanezcan definitivamente en mi memoria y de que nuevos viajes ocupen su lugar. Me quedan algunos flecos pendientes que no compartí con vosotros en su momento, y esta vez voy a empezar por el principio. Supongo que entonces no lo hice porque me pareció demasiado fuerte para comenzar mi relato, así que me salté la primera etapa, corta pero intensa.
Nada más aterrizar en el aeropuerto de Colombo nos llevaron a Negombo, una ciudad costera cercana, donde pasaríamos la primera noche de nuestro viaje alojados en un hotel de la playa. Llegamos por la mañana y en cuanto nos instalamos salimos dispuestos a tomar contacto con el país y sus gentes. Caminamos en dirección al centro para visitar el mercado de pescado, pues nos dijeron que era lo más destacable de esta población. En las siguientes imágenes, que hablan por sí solas, podéis ver la avalancha de cuervos que ya mencioné en una de mis crónicas.


Ahora volvemos al Jardín Botánico de Peradeniya, del que ya os mostré algunas fotos. Entonces me centré en los curiosos árboles y sus curiosos habitantes: los murciélagos. Hoy quiero compartir con vosotros otras perspectivas de este precioso vergel cercano a la ciudad de Kandy. Primero, esta especie de "puente sobre el río Kwai" escondido entre la selva. Después, un grupo de musulmanes paseando por una avenida flanqueada por palmeras. Por último, una explosión de colores que destacan sobre el verde en sus más caprichosas formas.


A continuación os mostraré algunas imágenes del templo de Badulla, que visitamos al regresar de nuestra excursión a la cascada. Era sábado y esta ciudad de las montañas estaba tranquila, con casi todo los comercios cerrados. Sin embargo, el templo estaba repleto y los fieles nos miraban sonrientes, pues los turistas no son frecuentes en este lugar. Como en otros templos budistas de Sri Lanka, aquí los ritos se mezclaban con los hinduistas y nos resultaban extraños. A la entrada, como siempre, los vendedores de flores de loto que aquí se ofrecen a Buda.


Voy a cerrar este repaso con algunas curiosidades. La primera es una de mis fotos favoritas del viaje, captada desde el coche en una carretera del país. Al fotografiar al hombre ante el lago y el ángulo que forma el horizonte con la carretara, apareció por sorpresa la niña en primer plano y cerró la composición. De la segunda, que hice desayunando en el Galle Face Hotel de Colombo, me gusta el efecto conseguido: las flores del jarrón de la mesa, en primer plano, se funden con las palmeras del fondo. La última foto no es curiosa, pero sí lo es el animal retratado: una extraña tortuga albina que nos mira desde el agua, en el criadero que visitamos camino de la capital.













fantasmita dijo
Menudo viaje, menudas fotos, menudo paisaje. Cuanta envidia. Ya sabes a donde será el próximo?
Besos y buen fin de semana.
13 Diciembre 2008 | 07:53 PM