Adiós, W.
Hoy no voy a hablar de Obama porque ya lo hacen todos los medios de comunicación y lo tenemos hasta en la sopa. Ya he hablado de él anteriormente en dos ocasiones: la primera cuando empezó a despuntar en su carrera hacia la Casa Blanca y la segunda cuando ganó las elecciones presidenciales de EEUU. Además, espero poder hartarme de hablar de él durante los próximos cuatro años, por lo menos.
Hoy voy a hablar de su antecesor en el cargo, George W. Bush, aprovechando que ayer vi la película que sobre su vida dirigió el pasado año 2008 Oliver Stone. En un golpe de efecto impresionante, la 2 de TVE la estrenó en España justo después de que W. abandonara Washington, primero en helicóptero y luego en avión, rumbo a su rancho de Texas tras la toma de posesión de su sucesor. Yo tenía mucho interés en ver esta película y reconozco que no me defraudó, tal vez porque no esperaba gran cosa (ya sabéis que en EEUU no son demasiado autocríticos).
El director es tan famoso por su estancia en Vietnam (de ahí sus mayores éxitos: Platoon y Nacido el 4 de julio) como por su afición a las drogas (dirigió The Doors y escribió el guión de El expreso de medianoche). Creo que por los delirios causados por las drogas la cagó al final de la película: intentó meterse en la piel de W. y comprender su básico cerebro, presentándolo como un pobre hombre incomprendido y sin malicia. Menos mal que ese final no logra que olvidemos todo lo anterior.
Todo lo anterior, o sea casi toda la película, nos presenta a W. como un golfo, inculto, paleto, borracho y mujeriego. Nos muestra a Bush tal y como es en realidad, un hombre que casi no sabe hablar, aunque tiene una frase memorable: "no conozco a nadie más tejano y más cristiano que yo". Gracias a esa confianza en sí mismo y al apoyo de papá Bush, consigue llegar a Presidente de los EEUU y arrastrar a medio mundo a una guerra por el petróleo, disfrazada de guerra contra el terrorismo.
También gracias a papá Bush se libra de una chica a la que deja embarazada, consigue entrar en Harvard y se licencia con "enchufe". Por su chulería innata conquista a su esposa Laura, una mujer culta y demócrata, mientras abandona el alcohol de la mano del mismísimo Dios... En fin, parece increíble que un tipejo de la calaña de W. acabara en el puesto más poderoso del mundo, pero creo que todo lo que muestra la película es cierto. Viendo las imágenes de este hombre en su juventud consigue uno entender lo nefasto de su mandato presidencial, aunque el final se queda corto. La historia acaba en 2004, justo antes de su segunda victoria, conseguida gracias al pucherazo de su hermano Jeb en Florida (como veis todo queda en familia).
Al ver subir ayer a W. al helicóptero respiré aliviado. Espero que no se le ocurra volver nunca más, aunque igual lo hace algún otro miembro de esta persistente y nefasta familia. El que por lo visto amenaza con volver es su "amigo" Aznar, que no aparece en la película como tampoco salía en la de Michael Moore (de ahí las comillas, sólo Ansar creía que era amigo de Bush). Me han contado que Jose Mari eligió el día de ayer, el mismo en el que era investido Obama presidente de EEUU, para ser investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Valencia. También él quiso tener su acto en un día tan especial, arropado por sus acólitos Zaplana y Rita Barberá... En fin, ojalá este patético ser tenga la dignidad de irse de una vez por todas y bien lejos, a Georgetown o a Texas con su "amigo" W.










Anita dijo
Qué gran alivio para la Humanidad! La lástima es que se vaya impune a su ranchito de Texas! Estoy contigo, ya no sólo deberíamos celebrar quien a llegado a la White House sino quien la ha abandonado! A la mierda, Mr. Bush!
Muchos besos, chavalito.
22 Enero 2009 | 09:53 AM