Camino peligroso a la derecha
El otro día fui al cine a ver Camino, la película que ha arrasado en la última edición de los premios Goya. No voy a criticar la película, que me pareció magnífica, ni sus premios, todos merecidos a mi juicio. Lo que me interesaba era ver el Opus Dei retratado en el cine y creo que Javier Fesser lo ha hecho a la perfección. Esto unido a la inmensa labor de los actores convierte la película casi en un documental sobre esta poderosa secta católica.
Puede que haya gente que se sorprenda al ver en el cine las prácticas de la Obra, pero yo no, porque las conozco. En realidad, en la película apenas se intuyen algunas cosas que son mucho más fuertes y duras en la realidad. Lo sé porque he conocido gente que estaba metido en el Opus y porque a mí también intentaron reclutarme de pequeño. Ellos son muy hábiles e intentan captarte tentándote con lo que te pueda atraer: a mí me llevaron a una reunión y me dieron folletos para que me apuntara a un club de actividades al aire libre. Menos mal que mis padres descubrieron lo que era y se negaron.
La familia de un compañero mío del colegio estaba metida hasta la médula. La hermana de mi amigo, al igual que la de la protagonista de Camino, se fue de casa a los 18 años para ingresar en una residencia de la Obra. Como se muestra en la película, las mujeres hacen de chachas en estas residencias, al servicio exclusivo de los hombres con quienes no tienen ningún contacto, ni siquiera visual. Es increíble que en el siglo XXI y en un país supuestamente civilizado como España se den casos de sexismo como éste, sobre todo porque son precisamente las mujeres quienes se encargan de abrir camino en la familia.
Mi amigo Javier también fue acosado por la Obra en su infancia e incluso fue de excursión a Torreciudad, el santuario promovido por San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. Lo que más le impresionó fue el lujo de las instalaciones y el calibre de los eslabones de oro de la cadena que rodea al enorme Cristo, también de oro. Y es que el santuario se levantó con las aportaciones de los simpatizantes, pero todos sabemos que la Obra simpatiza con quienes tienen la cartera llena. Así, el Opus controla bancos y empresas que manejan un presupuesto mayor que el PIB de muchos países...
Hace unos meses asistí por trabajo a una jornada en el IESE, prestigioso centro de estudios adscrito a la Universidad de Navarra, propiedad del Opus Dei. Situado en las afueras de Madrid, para llegar tuve que tomar una solitaria carretera que atravesaba un bosque. Al final, completamente aislado de toda civilización y rodeado de un cuidado jardían, se alzaba un edificio moderno y funcional. El aula era un perfecto hemiciclo de madera con asientos de cuero y los últimos avances tecnológicos. Junto a ella estaba la capilla y, ante la puerta, la estatua dorada de un cura. Pensé que era Josemaría pero en la placa decía que era otro "obispo prelado del Opus Dei".
En la jornada estaba incluida la comida y, llegada la hora, fuimos al comedor. Nos atendió una legión de camareros y camareras de eficacia ejemplar. Me sorprendió que ninguno fuera inmigrante, cuando la mayoría de los camareros lo son hoy en día (supongo que eran numerarios, como apuntó mi madre cuando se lo conté). Después de comer me fijé en los libros que se vendían en la librería del centro, situada junto al comedor. Me llamaron la atención algunos títulos como "Los hombres jóvenes y la paternidad", "Padres e hijos en la España actual", "La ambición femenina : cómo re-conciliar trabajo y familia" o "¡No puedes despedirme, soy tu padre!: claves para el equilibrio entre empresa y familia".
La conclusión que saqué de esta jornada es la siguiente: mientras los templos del saber y del poder estén en manos de sectas religiosas conservadoras e integristas como el Opus Dei, poco podemos hacer los progresistas para que avance nuestra sociedad. El ejemplo más claro lo tenemos en la Comunidad de Madrid, donde la inefable Esperanza Aguirre sigue haciendo de las suyas a pesar de los nubarrones que se ciernen sobre su cabeza. No contenta con haber boicoteado hasta la saciedad la asignatura de educación para la ciudadanía, que trata de inculcar a los niños valores como democracia o igualdad, la semana pasada cedió suelo en Alcalá de Henares al Opus Dei para levantar un colegio concertado que separará a los niños por sexos. Miedo me da, pero es lo que hay.








Pilon dijo
No hay, ni ha habido mas daño y sufrimiento en el mundo, que el que se ha provocado en nombre de de Dios!!! Cada uno, que llame ha este como quiera!
Yo no tenía, ni tengo intención de verla, por no ser momento para mí, ver este tipo de películas. Siento no haber podido apoyarla.
Me alegró mucho, saber que en ella se trataba este tema. Es importante, que los que somos libres de mente y de corazón, tengamos presente cualquier signo de amenaza y este lo es!
Gracias Carlos por tu estupenda aportación
10 Febrero 2009 | 10:10 PM