PPERDIDOS

Nunca he visto la serie Perdidos, pero no creo que sea tan apasionante como el culebrón que nos está brindando el Partido Popular. Cada día un nuevo capítulo que supera al anterior, una trama que no podría imaginar ni el mejor guionista y unos personajes más retorcidos que la mismísima Angela Channing. Todos esperamos ansiosos el desenlace inesperado, deseando que sea un final feliz, con la verdad por delante y los culpables entre rejas.
Ya sabíamos que este partido había perdido el norte hace tiempo, pero ahora es evidente que ha perdido los papeles. Atrapado en una gigantesca red de corrupción que crece y se enreda cada día, todavía intenta por todos los medios dar la vuelta a la tortilla, levantando cortinas de humo y haciéndose la víctima. Se ha convertido en un partido patético, que trata de echar balones fuera y negar la evidencia en lugar de enfrentarse al monstruo que lleva dentro.
Por mucho que el PP trate de culpar al gobierno y los socialistas (para variar), lo cierto es que las denuncias de corrupción han salido del interior del propio partido. No queda claro si provienen de algunos militantes que no han aguantado más la situación y las presiones, o si provienen de otros que están rabiosos porque no han podido "pillar cacho" como el resto. El caso es que esta espiral debe acabar y el partido lo tendrá que pagar, como lo pagó el PSOE cuando se vio hasta el cuello de corrupción: hubo dimisiones, detenciones, juicios y penas.
Ahora es mal momento porque se acercan elecciones, pero después Rajoy tendrá que actuar. Si pretende seguir en su puesto ha de hacer zafarrancho de limpieza, porque todos sabemos que hay mucha mierda en su casa. Los madrileños y valencianos ya sabíamos que no era normal lo que veíamos, pero ahora se nos han abierto los ojos. Ha sido al ver las fotos de la boda de Ana Aznar y Alejandro Agag, rodeados de unos personajes de la peor calaña. No sólo me refiero a los políticos, sino a esos con pinta de chulos y fulanas que han resultado ser los putos amos.
Rajoy dice que la corrupción no es generalizada y que sólo hay algunas manzanas podridas... Y hablando de manzanas, Ana Botella dice que hay que ensalzar el gobierno de su marido, precisamente ahora que se ha demostrado que fue entonces cuando se empezó a tejer la red que ahora ha reventado. La boda de su hija fue como "la conjura de El Escorial": allí estaba toda la pandilla basura (Correa, el Bigotes...) y la camarilla de Aznar. Zaplana "estoy en política para forrarme" empezaba a dar el pelotazo en Valencia y Álvarez Cascos "los españoles están encantados de que suban los pisos" empezaba a engordar la burbuja inmobiliaria.
Ahora se ha sabido que fue precisamente Álvarez Cascos quien introdujo al chulo Correa en el mundillo del PP y evidentemente no lo hizo gratis. Aunque el exministro (que también protagonizó una boda sonada) ha dejado la vida política, no ha dejado la vida mafiosa. Recientemente fue acusado de propagar un SMS falso que provocó la caída de cotización en bolsa de la inmobiliaria Sacyr. Y es que no es fácil dejar de vivir entre lujos y placeres, aunque sea a costa de robar y engañar. Así, la corrupción fue creciendo en el PP durante los años de bonanza económica que vivió su gobierno, pero con la crisis ha estallado y (afortunadamente para todos) les ha pillado en la oposición.
Rajoy ya expulsó al personaje anterior y algún otro, pero la manzana podrida más gorda y pestilente sigue sentada en su trono. No sé si el líder del PP tendrá huevos para echarla, o será la lideresa (que sin duda tiene más huevos) quien acabe con él. Todos sabemos que Esperanza Aguirre está detrás de todas las tramas que se han descubierto últimamente: en ésta de corrupción, porque su famosa chulería la hermana con Correa y compañía; en la de los espías, porque "casualmente" los espiados son sus oponentes políticos. Por supuesto, ella (en su línea) niega la mayor y sonríe impertérrita al destapar el cuadro que la ha inmortalizado en el Senado: es la Mona Lista.









theo dijo
La beneficiada de esta crisis de corrupción es, sin duda alguna, Espe. En primer lugar, porque lanza una cortina de humo sobre sus vergüenzas del Madridgate, del que nadie habla ya. En segundo lugar, porque está haciendo purga en Madrid de los elementos gallardonistas o rajoyistas (Boadilla y Majadaonda), afirmando su dominio incontestado como sátrapa regional. Además, ha conseguido que la trama salpique al barón que más sombra le hace, Camps, cuyo apoyo inquebrantable a Rajoy le hizo replantearse su candidatura en el Congreso de Murcia.
Saludos!
13 Febrero 2009 | 06:34 PM