NO al Vaticano de Madrid
Cuando me enteré de los planes que tenía el Ayuntamiento de Madrid par la Cornisa del Manzanares me quedé estupefacto. Cuando supe que estos planes habían sido aprobados, mi estupefacción pasó a ser una gran indignación. Desde esta indignación escribo estas líneas, esperando que las lea mucha gente y que sirvan para algo. Porque cuantos más seamos los que nos enfrentemos a esta atrocidad, más posibilidades hay de que no lleguen a buen fin. Yo he empezado por apuntarme a la Asociación de Vecinos y participar en su foro, pero además estoy dispuesto a acudir a todas las manifestaciones y a apoyar cualquier iniciativa contra esta llamada "Ciudad de la Iglesia".

Vivo cerca de la zona afectada, pero esto es algo que atañe a todos los madrileños y no sólo a los vecinos, porque no podemos consentir que se haga otro daño irreparable a nuestra ciudad. Una vez más, el alcalde Gallardón da la espalda a los ciudadanos y se olvida de sus problemas, para beneficiar precisamente a quienes menos lo necesitan: los Obispos. ¿Cómo se explica que les entregue la parte más hermosa de Madrid para destrozarla? ¿Acaso tiene derecho a acabar para siempre con las más maravillosas vistas de la ciudad, que se han conservado durante siglos? ¿Se cree que los madrileños nos vamos a quedar de brazos cruzados ante semejante barbaridad? la respuesta es NO.
Esta historia tiene ya muchos años y parece que el final va a ser el peor posible. Mejor hubiera sido que el Ayuntamiento dejara construir al Arzobispado el edificio que quería levantar junto a San Francisco el Grande. Se habría conservado el Parque de la Cornisa y, de paso, se habría tapado la medianería de la basílica. En este lugar hay ahora una zona verde (la horrible Dalieda que se inauguró justo antes de las últimas elecciones municipales), pero detrás se pretende levantar una especie de Vaticano en miniatura, para uso exclusivo de curas y monjas. Entre este parque y el de Las Vistillas la Iglesia levantaría cinco edificios, uno de ellos gigantesco, con 140 metros de fachada. La anterior imagen es de ABC y pinta el resultado mucho mejor de lo que sería en realidad, así que yo he sacado la siguiente de Google, para que comparéis.

Como veis, casi toda la zona verde existente en la actualidad desaparecería. La Cuesta de las Descargas, ahora un encantador paseo peatonal arbolado, se convertiría en una calle abierta al tráfico, para que los curas pudieran llegar en coche hasta estos edificios. ¿Puede haber alguien que apoye esta locura? ¿Cómo pretenden cargarse de un plumazo la única zona verde del centro histórico de Madrid? Si la Iglesia quiere su ciudad, que la construya a las afueras de Madrid, como hacen todas las empresas. Porque la Iglesia es una empresa más, lo que pasa es que aún tiene muchos privilegios, sobre todo con los ayuntamientos del Partido Popular. Y no debemos consentir que estos privilegios hipotequen para siempre el futuro de nuestra ciudad.
Rouco (ese obispo que es clavado a Paco Clavel) ha demostrado un pésimo gusto al frente de la Diócesis madrileña. Sólo hay que ver lo que ha hecho con la Catedral de la Almudena, que ha llenado de estatuas que parecen buitres al acecho de los viandantes. No quiero ni imaginar en qué quedaría convertida esta zona, desde la Almudena hasta San Francisco, las dos iglesias más grandes de la capital unidas por un rosario de edificios eclesiásticos, que se unirían a la impresionante mole del Seminario. Los edificios existentes tienen su historia, pero los nuevos serían una vergüenza y por eso se harían semienterrados en la cornisa, tratando de no llamar la atención. Aun así el impacto sería tremendo, sobre todo por la enorme pérdida de zonas verdes. En las siguientes imágenes (también de ABC) podéis ver el perfil, partido en dos (también el gigantesco edificio central) para que lo podáis apreciar mejor.


Los vecinos llevan años reclamando zonas verdes, equipamientos e instalaciones deportivas en la zona. Pues resulta que ahora les ofrecen un polideportivo y una guardería como moneda de cambio. ¿Por qué tiene que ir ligada una operación con la otra? Supongo que el Ayuntamiento, ante su conocida ruina, pretende que sea la Iglesia quien los pague. Así, en su línea de mercadear con lo público y ofrecer tratos de favor, deja el bienestar de los vecinos en manos de terceros. Lo peor es que en este caso los terceros son los curas, que se convertirían en los amos y señores de una de las zonas hasta ahora más bonitas de Madrid, que quedaría destrozada para siempre. El cambalache es absolutamente desproporcionado y se convierte en un expolio del patrimonio sin precedentes desde la Edad Media.
Y todo ello sin ninguna necesidad. Sin más razón que los intereses del Ayuntamiento de Gallardón y el Arzobispado de Rouco. Los madrileños no debemos consentir esta barbarie y hemos de unirnos para impedir que se lleve a cabo. Para conservar esa histórica fachada que hace única nuestra ciudad y para evitar más cemento en el único rincón del centro que se ha librado, gracias a su difícil orografía. Debemos cuidar esta zona que guarda restos históricos como la antigua muralla, conservarla y mejorarla para el disfrute de los madrileños y los visitantes. Podemos hacerla más verde y limpia, pero no podemos consentir que la destrocen para siempre. Unámonos todos por la conservación de nuestro patrimonio y nuestra historia, contra esta sucursal del Vaticano y este trueque tan injusto.







theo dijo
Si te sirve de algo, hace unos días que escribí sobre esto. No soy madrileño, pero creo que ya basta de permitir de los políticos tomen decisiones políticas sobre la ciudad y el territorio sin tener en cuenta los criterios técnicos.
Saludos!
10 Marzo 2009 | 03:30 PM