Salvado por el yoga
Hace poco os comenté de pasada que había empezado a hacer yoga. Ahora os puedo decir que esta nueva experiencia ha transformado mi vida. Me lo recomendaron mis hermanas, que ya lo practicaban, me veían siempre muy estresado y me dijeron que me ayudaría. No sabía yo qué razón tenían: desde la primera clase me sentí mucho más relajado, por dentro y por fuera. Con una hora a la semana tenía suficiente y comprendí que el sexo es bueno para relajarse durante un rato, pero con el yoga el bienestar me duraba mucho más.
Empecé a ver la vida de otro color y a tomarme las cosas de otro modo. En estos tiempos difíciles para todos, yo oía ERE y no pensaba en Expediente de Regulación de Empleo, sino en Elasticidad, Respiración y Equilibrio. Salía de clase Estirado, Relajado y Encantado, dormía mejor y no me agobiaba por los problemas de cada día. Y eso que eran muchos, porque las luchas de poder y las tramas que se dan en el PP son pecata minuta comparadas con las que hay en mi empresa...
Intenté no fallar ni una semana y esperaba ansioso a que llegara el martes para asistir a mi clase de yoga, que se convirtió para mí en una terapia imprescindible. Pero cometí el error de compaginarlo con el pilates, una práctica que desde el principio no me convenció en absoluto. Pronto comprendí que, mientras el yoga tiene miles de años de historia, el pilates lo inventó hace poco un hombre en la cárcel, para poder hacer ejercicio en su celda. Sé que ambas disciplinas no son comparables, pero mientres la primera me relajaba, la segunda me ponía cada vez más tenso.
Hasta que me lesioné las cervicales por culpa del pilates. He estado un mes sufriendo mareos al mínimo movimiento: al levantarme, tumbarme, agacharme o mirar a los lados. Podía hacer vida normal, incluso ir a trabajar, pero no podía ir a yoga por temor a los mareos. Esto era lo que peor llevaba, porque me estaba volviendo a estresar. Tenía muy claro que no volvería a hacer pilates, pero echaba de menos mi clase de yoga y estaba deseando volver. En la última semana remitieron los mareos y me empecé a encontrar un poco mejor. Decidí que ya era hora de intentarlo.
Ayer yo estaba hecho un manojo de nervios, por diversas circunstancias. Pasé el día esperando que llegara la hora y finalmente llegó. Mi cuerpo estaba más rígido que hace un mes y al principio me costó bastante relajarme, pero al final de la clase casi me duermo. Salí como nuevo y hoy me siento bien, tranquilo y feliz. Espero no perderme ni una clase más, al menos en mucho tiempo. Recomiendo a todo el mundo que practique yoga, por lo menos a mí me ha cambiado la manera de ver las cosas. Por eso quiero terminar compartiendo mi felicidad con vosotros, en forma de mi última canción favorita. Esto es la vida, espero que os guste.















isabel61 dijo
¡En serio! pues me lo voy a pensar porque últimamente voy a 1000. Los mareos por cervicales no los he sufrido nunca per sí he tenido alrededor gente que los ha tenido y creo que es casi mortal o de "me quiero morir", debe ser desesperante.
Un abrazo
18 Marzo 2009 | 10:42 PM