Oscar Niemeyer, el maestro centenario
Hace tiempo que quiero homenajear a Oscar Niemeyer y deseo hacerlo antes de que fallezca, aunque parece que esto nunca ocurrirá. A sus 101 años, el arquitecto brasileño sigue trabajando con el mismo ímpetu que un chaval. Ya me gustaría llegar a su edad en su estado, con esa alegría y esa pasión por la arquitectura, que es su vida. Dice que seguirá trabajando hasta que le llegue la muerte, porque es lo que le gusta hacer y así lo transmite a quienes le rodean.
Niemeyer es sin duda uno de los arquitectos más importantes del siglo XX en todo el mundo y, para mí, es como un dios. Lo es desde que, de pequeño, descubrí en los libros de mi padre la ciudad de Brasilia. Me parecía increíble que se pudiera crear toda una capital desde la nada y aquello se convirtió para mí en una especie de obsesión. Desde entonces, me he pasado la vida inventando ciudades, poniéndoles nombre, trazando sus planos y diseñando sus edificios. Lo más cerca que he estado de hacer realidad mis sueños ha sido con el Sim City 4, el videojuego al que todavía juego.
En los inicios de su carrera, Oscar Niemeyer fue amigo y colaborador de otro de los grandes arquitectos del siglo XX: Le Corbusier. Entre los dos levantaron en 1952 un edificio que se convirtió en un icono de su época: la sede de la ONU en Nueva York. A continuación podéis ver una imagen de este coloso que sigue resultando moderno hoy en día, más de medio siglo después de su construcción.

Es en 1956 cuando el presidente brasileño Kubitschek aprueba el proyecto de creación de la nueva capital del país: Brasilia. Lucio Costa se encarga del urbanismo y los planos de la ciudad, mientras Oscar Niemeyer es encargado de la parte arquitectónica. Proyecta los principales edificios de esta capital que espero visitar algún día. Entre ellos, los que veis a continuación: la bellísima Catedral, el Congreso Nacional (en la Plaza de los Tres Poderes), el Palacio de Planalto (sede del Gobierno) y el Palacio da Alvorada (residencia del Presidente).




No voy a hablaros aquí de la interesante vida pública y política de Niemeyer, pues me quiero centrar en su arquitectura. Es conocida su militancia comunista, que le obligó a exiliarse en París durante la dictadura brasileña. Tras regresar a su país comenzó un nueva etapa, que en los últimos años ha dado muchos frutos. Destacan sus museos de hormigón blanco impoluto, con caprichosas y futuristas formas. A continuación podéis ver dos ejemplos construidos en Brasil: el Museo de Arte Contemporáneo de Niteroi (1996) y el Museo Oscar Niemeyer de Curitaba (2002).


El gran arquitecto brasileño recibió en 1989 el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. En muestra de su agradecimiento decidió regalar un proyecto al Principado de Asturias. Se trata del Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer, que se está construyendo en Avilés y que albergará el Museo de los Premios Príncipes de Asturias. Como veréis a continuación, sigue la línea de los museos anteriores y pretende revitalizar esta ciudad industrial asturiana como el Guggenheim hizo con Bilbao. Con un poco de suerte, el Centro Niemeyer podrá ser pronto inaugurado por su longevo autor.







MAITE dijo
Muy bien, cuñado, ya me he puesto al día con tu blog. Genial todo lo que he leído, como siempre... besos
8 Abril 2009 | 02:10 PM