Viernes Santo en Antequera
Sabéis que no soy religioso, pero aprecio las procesiones de Semana Santa como algo típico y reseñable del folklore español. Por motivos familiares me tira más el Sur y otros años he asistido a las famosas celebraciones de Sevilla y Málaga. Este año he visitado por primera vez la Semana Santa de Antequera, una monumental ciudad del interior de la provincia malageña que ya conocía. El viernes nos acercamos hasta allí desde la playa, donde pasábamos unos días recargando pilas y quemando piel.
Las procesiones de Antequera no son tan multitudinarias como las de las capitales andaluzas que he citado, pero tienen el mismo encanto. La misma riqueza en sus tronos, el mismo arte en sus imágenes y la misma devoción en sus fieles. A mí lo que me atrae es el espectáculo de esta tradición, como a otra mucha gente que acude desde cualquier rincón del mundo. Y para muestra un botón: paseando entre la muchedumbre, de incógnito, acompañado de su mujer y sus hijos, reconocemos al actor Daniel Day-Lewis. Le encuentro cierto parecido conmigo, en la nariz y en la barbilla (no en los ojos ni en la estatura).

El Viernes Santo las procesiones más populares en Antequera son las de dos cofradías rivales: la de "arriba" es el Socorro y la de "abajo" la Paz. Seguimos a la primera, que es encabezada por los Regulares, destacamento militar que acude cada año desde Melilla para la ocasión. Las procesiones antequeranas tienen una peculiaridad que las distingue del resto: se llama la armadilla y consiste en que las cofradías se reúnen y hacen el recorrido a toda velocidad antes de ir a buscar los pasos (aquí también llamados tronos) a la iglesia. Aquí veis algunas imágenes de la armadilla de la cofradía del Socorro.



Después comenzamos a ascender hasta la parte más alta de la ciudad para ver la salida de los pasos de la iglesia que los alberga (por algo la llaman la de "arriba"). Me detengo a contemplar la maravillosa vista de la ciudad, con la Peña de los Enamorados al fondo, esa "cabeza de indio tumbado" que ha sido testigo de la larguísima la historia de Antequera y que ha protagonizado desde tiempos inmemoriales las más variadas y románticas leyendas.

Cuando llegamos a la iglesia los Regulares comienzan a bajar la cuesta, en cabeza de la procesión. Ya han salido los dos primeros pasos, el Jesús Nazareno y la Santa Cruz, que vemos recortada en el cielo del atardecer. Pero, afortunadamente, somos testigos de uno de los momentos culminantes: la salida de la iglesia del trono de la Virgen del Socorro. Este momento exige gran pericia y coordinación de los costaleros, que han de agacharse para que el palio pueda salir.



Al igual que en Málaga, en Antequera los costaleros van a la vista, delante, a los lados y detrás de los pasos. Es la mayor diferencia con Sevilla, donde los costaleros se ocultan bajo los pasos y se hacen invisibles para el público. Afortunadamente, no veo ningún lazo antiabortista en ninguna de las cofradías y me alegra comprobar que aquí se valoran de verdad las tradiciones. Creo que no tiene sentido convertir las procesiones en manifestaciones. En la siguiente foto podéis ver el trono de Jesús Nazareno ante la preciosa iglesia de San Sebastián, en el centro de la ciudad.

Cae la noche y los penitentes encienden sus cirios, añadiendo magia al ambiente. Nos cruzamos con la cofradía del Santo Entierro, envuelta en un misterioso halo de incienso y silencio. Curiosamente la virgen no va bajo palio como la mayoría, pero su lujoso trono brilla tanto como el resto. También curiosamente, los costaleros visten traje negro y corbata, aunque supongo que se trata de la lógica vestimenta para el luto funerario.


Nos despedimos con la Virgen del Socorro, que contrasta con la anterior. Queda el momento cumbre de la noche, que aquí se llama "correr la vega": los pasos de las dos cofradías (de "arriba" y de "abajo") se reúnen en la Plaza de San Sebastián para subir la cuesta que les conducirá a sus iglesias. Los tronos pesan tanto que hay que subirlos a paso rápido, así que la gente se amontona ante ellos y corre atropelladamente por las estrechas calles. Nos aseguran que la experiencia vale la pena, pero yo no siento el fervor religioso ni la llamada de la tradición. Estamos agotados, es tarde y debemos regresar a Almuñécar. Otra vez será.







galako dijo
Muy buen reportaje Charlitox !! Me ha gustado mucho la foto panorámica de Antequera y la de la iglesia de San Sebastián. No conozco Antequera pero me lo apunto para futuros viajes :-)
Saludetes !!
14 Abril 2009 | 09:16 AM