¡Manda muertos!
Hoy me he enfrentado de nuevo a la muerte: he estado en el tanatorio viendo a un compañero de trabajo cuya madre murió ayer de un derrame cerebral, repentino y sin preavisos. Los familiares estaban destrozados; ni siquiera habían podido despedirse de ella, pero al menos han podido velar su cuerpo y enterrarlo dignamente. Los familiares de las víctimas del accidente del Yak-42 también perdieron a sus seres queridos de golpe y porrazo, pero ni siquiera han tenido la oportunidad de darles un entierro digno después de seis años.
Hace cinco años me reuní con mis antiguos compañeros de colegio, en una cena llena de recuerdos, sorpresas y nostalgia. Muchos no nos habíamos visto desde que dejamos el "cole" casi veinte años antes... En aquella reunión alguien me contó que un compañero de nuestro curso, aunque de otra clase, había fallecido meses atrás en el trágico accidente del Yak en Turquía. Me quedé petrificado: no es que fuera mi amigo y ni siquiera sabía que era militar, pero lo conocí en su día y lo recordaba perfectamente. Me contaron que había dejado mujer e hijos.
Desde aquella cena comencé a interesarme más aún por aquel dramático suceso, que ya sentía como algo cercano. Y no me refiero sólo al accidente en sí, sino a la cadena de despropósitos que vino después. Sin embargo, fue sólo hace unos días cuando decidí consultar la lista de los 62 militares fallecidos en el accidente, tal vez porque el juicio ha vuelto a poner el caso de actualidad. Mi sorpresa fue mayúscula cuando no encontré el nombre de mi compañero en la lista. Desde entonces he consultado varias listas en diversas fuentes y el nombre no aparece en ninguna.
Supongo que no se trataría de una broma de mal gusto, sino simplemente de una información errónea. Tal vez era sólo un eslabón más de la cadena de errores y mentiras del asunto Yakolev. El baile de números y nombres es insignificante comparado con el de restos humanos, de hasta tres cuerpos diferentes mezclados en un mismo ataúd, despojados de sus anillos para imposibilitar su identificación... Un conjunto de hechos tan truculentos que le ponen a uno la carne de gallina. No quiero ni pensar el calvario que habrán pasado las familias según se iba desvelando este macabro culebrón.
El juicio ha quedado visto para sentencia, pero esto importa poco porque no está acusado el máximo responsable: Federico Trillo. Este hombre debería haber dimitido hace tiempo de cualquier cargo público, o al menos debería haber pedido disculpas a los familiares de las víctimas. En el juicio se ha demostrado que todo se hizo mal desde el principio, con mucha prisa, muy poca responsabilidad y, sobre todo, ninguna sensibilidad. Todo con el fin de llegar a tiempo al funeral de Estado y hacerse la foto con el Rey, la cara compungida, los ataúdes de la discordia y la bandera de España.
En los últimos días nadie ha visto a Federico Trillo, que está desaparecido. Lo último que se le oyó decir es que no quiere que sus colaboradores sean castigados. No habló de su responsabilidad, con lo que le gusta a él estar en el candelero. Y como él calla, tienen que salir a defenderle sus "amiguetes", empezando por Esperanza Aguirre. Ella y Trillo tienen bastantes cosas en común: esa chulería castiza que él demostró con su famoso "manda huevos", esa prepotencia de pasar por encima de todo y de todos, esos desplantes cuando se les lleva la contraria...
Los que defienden a Trillo dicen que actuó así para no causar dolor a las familias, con ese aire paternalista que caracteriza a los del PP y a muchos médicos, cuando su deber era informar con la verdad y preocuparse después por paliar el dolor causado a las familias. Y lo peor es que su máximo defensor es Mariano Rajoy, el mismo que defiende con los ojos cerrados a Francisco Camps. Ese que se va de romería el día en que aparecen publicadas sus conversaciones con "el Bigotes". Aunque el asunto de la corrupción del PP es tan grave como el anterior, reconozco que oír a estos dos hombres comiéndose la oreja (por no citar otro órgano más apropiado) me produce rubor, vergüenza ajena y hasta risa. Y es que quería terminar con un poco de humor este post tan triste.






pein dijo
si que has estado rodeado de muertos, muchos no se despiden de el familiar cuando ya muere...
23 Abril 2009 | 10:44 PM