INSOMNIO
Lo siento, pero últimamente no tengo ganas de escribir ni publicar. Me paso los días como un alma en pena, triste y apagado, con ganas de llorar a la mínima. No puedo con mi alma ni con mi cuerpo, que arrastro agotado por los rincones. Ni siquiera los cafés me despiertan, aunque tampoco tomo muchos porque es peor. No son sólo síntomas de la astenia primaveral, que me afecta cada año por estas fechas desde mi juventud. Son las consecuencias de no dormir.
Desde hace unos años, cada primavera sufro insomnio. Cuando se acerca el mes de mayo empiezo a no pegar ojo y a pasarme las noches en vela. Si nunca lo habéis sufrido no sabéis lo que es, ni la suerte que tenéis. Yo no lo conocía hasta hace unos años; siempre había dormido a pierna suelta hasta aquella maldita primavera. Entonces lo achaqué al estrés, pero luego he visto que vuelve cada año como las flores, el polen y la alergia, así que he tenido que asumirlo.
Curiosamente, los fines de semana duermo perfectamente, pero cada lunes se repite la horrible experiencia. Aunque esté agotado, cuando se acerca la noche empiezo a activarme. Al meterme en la cama mi corazón se acelera y mis ojos se abren como platos. Noto cómo mis neuronas chocan entre sí a gran velocidad y producen destellos. Intento relajarme y no pensar en nada, pero me resulta imposible vaciar mi mente. Repaso una y otra vez lo que he hecho durante el día y lo que tengo que hacer mañana, mientras esa horrible canción de Conchita no para de sonar en mi cabeza. Los ronquidos a mi lado comienzan a parecerme insoportables y decido levantarme.
Salgo de la cama sin mirar el reloj para no agobiarme. Prefiero no saber qué hora es, aunque sé que es muy tarde. Me produce gran ansiedad ver el paso de las horas, ver cómo se acerca el alba y yo sigo despierto. Me tumbo en el sofá del salón y me fumo un cigarrillo. A veces me masturbo, porque me han dicho que ayuda a relajarse y a dormir bien. Me vuelvo a la cama y lo intento de nuevo, pero no hay manera, o tal vez sí... A veces he pasado noches enteras sin dormir y otras sólo consigo conciliar el sueño un par de horas. Afortunadamente, con los años voy controlando mejor mi cuerpo y mi mente. Este año, con ayuda del yoga, espero que sea más leve.
El primer año que me sucedió fui al médico de mi empresa, después de dos o tres noches sin dormir, y le conté mi caso. No le dio ninguna importancia, me dijo que el insomnio ocasional era bastante frecuente y me mandó unas pastillas. Me dijo que eran muy suaves y no eran peligrosas, pero yo me leí el prospecto antes de tomarlas. Puede que sea un error hacerlo, pero yo tengo esa costumbre porque me gusta saber lo que tomo. El caso es que me quedé un poco impresionado y decidí tomarlas con mucha cautela para no engancharme. Sólo tomo media pastilla cuando no tengo más remedio, después de varias noches sin pegar ojo, porque si no me es imposible aguantar toda la semana en el trabajo.
El año pasado, una noche me tomé la pastilla porque al día siguiente tenía una importante y larga reunión, así que tenía que estar despierto. Después de la reunión me felicitaron porque había estado especialmente participativo y dicharachero. Ese mismo día me dio por hablar con gente con la que nunca antes había hablado. Un par de semanas después leí un extenso artículo en la prensa sobre las pastillas en cuestión: decía que muchos deportistas olímpicos las consumían para dormir la noche previa a la competición, para rendir más en la prueba y luego para irse de fiesta, ya que les desinhibía.
No he vuelto a tomar esas pastillas porque no me gustan las drogas que no puedo controlar, aunque probablemente tendré que acudir a ellas de nuevo. Primero voy a probar unas pastillas de valeriana que he visto por casa, a ver qué tal... También he querido comprar unas vitaminas con triptófano porque he leído que son ideales para tratar la astenia primaveral, incluidos los trastornos del sueño, pero estaban agotadas. Algo tendré que hacer para combatir este infierno, aunque me resisto a medicarme porque conozco a demasiada gente enganchada a las pastillas.
En fin, dicen que "la primavera la sangre altera" y ya veis que en mi caso es literal: me altera la sangre, el sueño y hasta la vida. No sé si a vosotros os ocurrirá algo parecido, pero yo sólo deseo que esta estación pase volando para que llegue el verano.











Lechugino. dijo
Apreciado amigo, lo que te sucede, es que estás nervioso, con mucha tensión negativa, que tienes que eliminar, de muchas formas y maneras, para poder eliminar la ansiedad, tranquilidad y sosiego.
Yo, pienso, que lo primero que tienes que hacer ( si me permites, que te lo comente), es correr un tiempo, andar, salir a pasear, solo completamente, si estás en la montaña o cerca, caminar por el bosque, y si no en la playa, río ó otro lugar, para de esta forma, distraer tu mente, sobrecargada de corriente negativa. Lo que funciona muy bien es hacer y practicar yoga, gimnasia, nadar, judo y cualquier ejercicio físico, que tu puedas realizar, después de dar de mano ó elaborar.
Te das una ducha convinando agua fría con caliente, una cena suave, a vase por ejemplo de frutas, yougort y a descansar, si deseas cambiar el lácteo, por una menta poleo. Te deseo, que descanses con tranquilidad y procurar hacer estos métodos, que te doy mi opinión al respecto. MENTE SANA CORPORY SANO. Lechugino.
28 Abril 2009 | 06:36 PM