Los puentes de Londres (London bridges)
El domingo vamos a descubrir, por fin, el Londres que más me interesa y más ganas tengo de conocer: el que no existía cuando vine por primera vez. En los últimos años, con la excusa del nuevo milenio, la ciudad se ha dotado de modernas construcciones que la han transformado en una urbe moderna y futurista. Ahora que se acercan los Juegos Olímpicos de 2012, que se celebrarán en la capital británica, hay obras por todas partes y bosques de grúas que dominan el horizonte.
Nos dirigimos caminando a la Tate Modern, que está cerca de nuestro hotel, en el barrio de Southwark. Los arquitectos suizos Herzog & De Meuron transformaron en el año 2000 la inmensa central eléctrica de Southbank en un impresionante museo de arte moderno, que en pocos años se ha convertido en el más visitado del mundo. Lo mismo hicieron luego estos arquitectos en el Caixafórum de Madrid, aunque la transformación de la central eléctrica de Mediodía en la capital española fue más radical, también en el exterior. Antes de llegar al museo hago la siguiente foto, que anticipa el ambiente artístico que respiraremos.


Lo que acabáis de ver en la segunda foto es la gigantesca sala de turbinas de la antigua central eléctrica, convertida en vestíbulo del museo, que nos recibe y nos deja boquiabiertos cuando entramos por el lateral. Los arquitectos la han dejado diáfana para dar amplitud al conjunto y permitir la exposición de obras e instalaciones de gran tamaño. A la izquierda se suceden las plantas del museo, que albergan una interesante colección y también exposiciones temporales. En una de las plantas superiores se sitúa la terraza, donde se puede fumar y disfrutar de las magníficas vistas que veis a continuación.



En la primera foto habéis visto el río Támesis con el Puente del Milenio (Millenium Bridge), que cruza desde la Tate Modern hasta St. Paul's Cathedral. Este puente, el único peatonal que cruza el río en la capital, es una de las obras más polémicas del arquitecto británico Norman Foster, a quien acaban de conceder el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. En la segunda foto veis la misma vista conmigo delante, en uno de esos reflejos que tanto me gustan. En la tercera veis los rascacielos de la city, situados a la derecha de la catedral. El más alto es el NatWest Bank, que fue el techo de Londres hasta que se construyó el Canary Wharf. El otro que tiene forma de pepinillo es el edificio Swiss Re, también obra de sir Norman Foster.


Cuando salimos del museo cruzamos el Millenium Bridge, lo que es toda una experiencia, aunque vayamos rodeados de turistas y transeúntes. Al volver la vista atrás podemos admirar por fin la fachada de la Tate Modern, culminada por su elevada torre central. El puente nos lleva hasta los pies de la mole de St. Paul's Cathedral, parecida a San Pedro de Roma y casi igual de grande. Después paseamos por la City, que hoy está desierta porque es domingo. Imaginamos las calles llenas de oficinistas de traje oscuro cualquier día entre semana, supongo que ya no llevan bombín... Nos sorprende encontrar la altísima columna conmemorativa que veis a continuación, sobresaliendo entre edificios de oficinas. Luego volvemos a cruzar el río por el Puente de Londres (London Bridge), desde el que tenemos una vista privilegiada del puente más famoso y fotografiado de la ciudad. Es el Puente de la Torre (Tower Bridge) que sin duda reconocéis.


Ya estamos de vuelta en Southwark y aceleramos el paso para llegar a tiempo al hotel: nos han dejado retrasar el checkout hasta las dos de la tarde a cambio de diez libras. Las tres últimas fotos que vais a ver dan una idea de la variedad que se puede encontrar en este barrio, a la vez moderno, cosmopolita e industrial. En la primera parece que nos trasladamos de repente a Moscú o al Berlín Este de la época soviética, a lo que ayudan los tonos grises del edificio, el monumento y los nubarrones. En segundo lugar, la Catedral de Southwark, una preciosa iglesia que surge de un jardín, como un remanso de paz entre puentes y vías de tren. Cerramos con la foto de una señal de obras tirada en la calle, que aparece ante nosotros cuando estamos llegando al hotel, como si fuese obra del destino o del mismísimo diablo. Ya veis que habla por sí sola: pues sí, se acabó la diversión, se acabó lo bueno, se acabó el viaje... See you London!










theo dijo
Muchas gracias por este paseo fotográfico por Londres! Me ha encantado, de veras. Hace mucho tiempo que quiero volver a visitar la ciudad...
Saludos!
26 Mayo 2009 | 03:29 PM