Un ángel se fue
Cuando yo tenía diez o doce años, pasaba la semana deseando que llegara el sábado por la tarde para ver mi serie favorita: Los ángeles de Charlie. No me perdía ni un capítulo y hacía lo que fuera para verlos todos. Recuerdo que un sábado tenía que cantar en una boda (porque yo entonces estaba en un coro) y no me daba tiempo a llegar a casa para ver la serie, así que fui a verla a casa de mi tía Paquita, que vivía cerca de la iglesia. Recuerdo también mis veranos en La Adrada: a pesar del calor, los sábados volvía antes de la piscina para ver Los ángeles de Charlie.
Me acuerdo perfectamente de los nombres de los tres ángeles originales: Kelly Garret, Sabrina Duncan y Jill Munro. La primera era muy guapa y la segunda muy lista, pero la tercera destacaba sobre las otras en todo. El papel de Jill lo interpretaba Farrah Fawcett (aunque entonces era Farrah Fawcett-Majors, porque estaba casada con Lee Majors). Ella era única, diferente, especial, divina, bella y elegante. Yo estaba perdidamente enamorado de ella, de sus ojos, sus cabellos y su sonrisa. Comencé a forrar mis carpetas del colegio con sus fotos, que buscaba en revistas, recortaba y pegaba haciendo un collage, así:

Pasaba horas mirando las fotos de Farrah y soñando con ella, era tan sexy, tan atractiva, como una diosa. Un día me dejé la carpeta en el colegio y, cuando la encontré al día siguiente, me quedé paralizado: me habían arrancado las fotos y sólo quedaban restos de pegamento. Me sentí desnudo y avergonzado, robado y ultrajado, me habían despojado de lo que más quería. Exactamente igual me sentí el otro día, cuando me enteré de que Farrah había fallecido. Su muerte ha quedado eclipsada por la de un cantante, pero yo he querido dedicarle este homenaje, evocando los recuerdos y las fotos de mi infancia.
Farrah fue el primer ángel que abandonó la serie, que empezó a decaer y sólo se animaba cuando ella volvía como artista invitada. Entonces comenzó a actuar en películas bastante mediocres, como Ella mató a su marido, Saturno 3 o Sunburn. Luego le perdí la pista, aunque hace poco volví a saber de ella: supe que había ganado cierto prestigio como actriz de cine y teatro, que luchaba contra el cáncer y que Ryan O'Neal le había pedido matrimonio después de tantos años. Ella aceptó pero no pudo ser, porque unos días después el ángel se fue. Y no volverá, aunque vivirá para siempre en mi memoria y en la de otros muchos.










tess dijo
Claro que vivirá..., yo también recuerdo esas tardes de sábado, era una cita obligada frente al televisor, aunque no estaba enamorada del ángel rubio; mi ángel favorita era Kelly.
Me ha hecho gracia leer lo de tus veranos en La Adrada, yo también pasé allí unos cuantos..., lástima no haberlo sabido el jueves, hubieramos tenido tema de conversación.
BesoTess
29 Junio 2009 | 10:22 PM