En un pais multicolor
Queridos todos, por fin encuentro el momento, el lugar y el estado de animo para escribiros, aunque sea sin acentos porque aqui no hay. Queria haber escrito antes, pero he estado unos dias fastidiado del estomago, con horribles diarreas como les ocurre a tantos turistas en la India. Intente prevenir, pero parece que toda precaucion es poca en este pais, asi que al final he caido como ya me ocurrio en Egipto hace cinco anos (con n de Espana, que tampoco hay). Al menos parece que los medicamentos han hecho efecto y estoy un poco mejor.
Pasado ya el ecuador de nuestro viaje, os escribo desde Jaipur, capital del Rajastan, el estado indio que hemos recorrido durante diez dias. Hemos visto ciudades increibles, imponentes fuertes, elegantes palacios y bulliciosos mercados. Hemos viajado en coche, pero tambien hemos montado en camello, en elefante, en moto, en rickshaw y en tuc-tuc. Hemos vivido todo tipo de experiencias, algunas maravillosas y otras no tanto, pero casi todas sorprendentes. No sabria por donde empezar, asi que creo que esperare a mi regreso para relataros el viaje con detalle y para ilustrarlo con mis fotos. Asi, solo con mis palabras mutiladas, me resulta dificil transmitir el colorido y el encanto deeste pais.
Por ahora solo quiero compartir con vosotros algunas de mis primeras impresiones sobre este gigantesco pais y su complejo pueblo. Yo pensaba que los indios eran tranquilos y espirituales, tal vez por haber empezado a hacer yoga o por mis ideas preconcebidas. Pues resulta que son iguales que los moros, y que conste que no utilizo este termino de modo peyorativo sino con su significado original, que viene del latin "mauro" (habitante de la Mauritania, el norte de Africa que hoy llamamos Magreb). Se comportan igual que ellos en los bazares y supongo que sabeis a que me refiero: al acoso, la persecucion y el regateo (sabeis que tengo reciente mi viaje a Marruecos). Ademas, resulta que los indios tambien fuman hachis.
Hace poco termine de leer "El callejon de los milagros", la esplendida novela del egipcio Naguib Mahfoud ambientada en El Cairo. Entonces me trajo recuerdos de aquella maravillosa ciudad, pero ahora pienso que igual podria referirse a cualquier ciudad india, pues el ambiente de sus calles y mercados es muy similar. Aunque tambien hay cosas en este pais que son diferentes y sus habitantes se encargan de repetirlo de manera orgullosa: ellos no son como nosotros, son indios. Esas cosas que los hacen diferentes son las que mas nos sorprenden y nos chocan, os las voy a intentar resumir.
No me voy a referir a los matrimonios arreglados por las familias entre jovenes que ni siquiera se conocen, porque eso no lo he visto aunque ellos mismos me lo han contado. Voy a hablaros de lo que he visto y me ha llamado la atencion, aunque ya me habian hablado de ello (no es lo mismo que te cuenten algo a verlo con tus propios ojos). No entiendo la costumbre de los indios de arrojar al suelo todos los desperdicios, convirtiendo las ciudades en estercoleros donde se pudre la basura y se pasean las ratas. Tal vez sea una reminiscencia del sistema de castas del que nadie habla, que ha sido abolido legalmente pero perdura en la sociedad. Supuestamente son las castas mas bajas las que deben limpiar lo que ensucian los demas...
En las carreteras y calles indias impera la ley de la selva. El trafico endiablado lo forman todo tipo de vehiculos, animales y peatones que se mezclan en total desconcierto. Como no se usan los carriles ni los intermitentes, todo se resuelve a bocinazo limpio, asi que el ruido es ensordecedor. A esto hay que anadir las vacas que campan a su aire por todas partes y que resultan comicas y fotogenicas, pero tambien molestas y peligrosas. Sobre todo porque tienes que caminar con cuidado para no pisar sus plastas. Si a esto anadimos que los hombres tienen la fea costumbre de hacer sus necesidades en cualquier esquina, os podeis imaginar como es el olor predominante...
No quiero que penseis que todo aqui es negativo porque no es asi, para nada. Al contrario, a mi este viaje me esta encantando y no tengo ganas de que termine, pero se que hay gente a quien le puede resultar desagradable. Os dire que tambien hay remansos de paz y tranquilidad, momentos magicos al atardecer, con la musica de fondo que llega de algun templo o de algun instrumento desconocido. Sin duda son esos momentos los que perduran, como esa mirada de un nino agradecido o de una mujer sorprendida... Os dire tambien que hay otra India diferente que aun no he descubierto pero si atisbado, porque este es un pais de contrastes inmerso en un mar de cambios. Me queda mucho por ver, por descubrir y por compartir con vosotros. Hasta entonces... Namaste!










nacho dijo
Muy apropiado hablar de anos cuando se trata de diarrea, jaja...
Bromas aparte, admiro y envidio tu capacidad para sacarle partido a todo y para sobreponerte a lo que sea, que es la forma de disfrutar de verdad viajando, pero yo, lo reconozco, no sería capaz de soportarlo. Vamos, que me veo en un lugar lleno de mierda y que huele a ídem y rodeado de ratas, y me echo a llorar y me muero, o intento salir corriendo. Soy así de mariquita, jaja... ¡No me extraña que mi casa de Lavapiés estuviera tan guarra, casi todos los vecinos eran indios (y luego estaba mi prima, que no es india pero como si lo fuera)! En fin, que lo mío no es la aventura, para qué negarlo. Pero me alegro un montón de que otros lo disfrutéis, y nos lo hagáis disfrutar contándolo. Así que ya sabes: aquí te esperamos tus amigos y fans, ansiosos de más relatos fascinantes.
Cuídate mucho esa barriguita, un beso grande y otro para J.
27 Agosto 2009 | 08:30 PM