Jodhpur, la ciudad azul
Salgo de las tinieblas y vuelvo a la luz y al color, o al menos lo intento. Sigo con las crónicas de mi viaje a la India, para refugiarme en el pasado y alejarme de la cruel actualidad. Llegamos a Jodhpur, la ciudad más grande que hemos visitado hasta ahora en el Rajastán, con casi un millón de habitantes. Nos alojamos en el hotel Taj Hari Mahal, el summum del lujo y el confort, como corresponde a la prestigiosa cadena hotelera Taj.
En este hotel, situado en la ciudad nueva, pasaremos sólo una noche. No hay tiempo que perder y nuestro primer destino es el fuerte de Mehrangarh, hasta donde nos conduce nuestro diligente chófer. La mole del fuerte domina imponente la ciudad, desde lo más alto de una gigantesca roca. Sin duda es el fuerte más grande, alto e impresionante que hemos visto hasta ahora, pero ya nos empezamos a acostumbrar a que cada día sea mejor que el anterior.


Entramos en el fuerte y empezamos a ascender hacia lo más alto, desde donde tenemos una vista privilegiadad de la ciudad que queda a sus pies. Entendemos de inmediato su sobrenombre de "ciudad azul" porque éste es el color que predomina en las fachadas de sus casas. Al principio sólo se pintaban de azul las casas de los brahmanes, pero luego la costumbre se extendió, porque por lo visto este color ahuyenta a los mosquitos.


Mientras visitamos el fuerte, de repente nos vemos envueltos en una marea multicolor. Será porque hoy es sábado, y son muchos los vecinos y turistas locales que aprovechan para visitar este lugar. Además de los impresionantes salones del palacio y sus lujosos muebles, nos sorprende la multitud que nos rodea. Familias enteras que se mezclan con nosotros y con los hombres encargados de vigilar el museo, vestidos de manera pintoresca.


Aprovechamos para hacer fotos a los lugareños mientras ellos posan encantados, pero parece que también ellos se sorprenden de nosotros. Somos muy pocos los extranjeros, así que aquí somos los raros. Nos miran extrañados, nos fotografían disimuladamente e incluso se hacen fotos con nosotros. Sobre la muralla que rodea el fuerte y cae en picado sobre la ciudad, las mujeres con sus saris y los hombres con sus grandes turbantes llenan todo de color.



Nuestro siguiente destino está muy cerca del fuerte y dispone de una privilegiada vista del mismo. Se trata del Jaswant Thada, también conocido como pequeño Taj Mahal, un mausoleo recubierto de mármol, con una cúpula escalonada cubierta de palomas. Está rodeado de un apacible jardín con un estanque, donde todo es tranquilidad porque estamos prácticamente solos. Un músico estratégicamente situado toca una hermosa melodía, a cambio de unas rupias de los turistas.


Estamos ya cansados de visitar monumentos y deseando sumergirnos en la ciudad vieja de Jodhpur, así que pedimos a nuestro conductor que nos deje en el mercado. No se puede llegar en coche hasta allí, pero al menos nos acerca y seguimos a pie. Llegamos a la plaza del mercado, con su puerta y su torre del reloj, que me recuerda a las que había en las ciudades de Sri Lanka. Todo es un barullo de puestos, gente, vacas, motos y bicicletas.


Huimos del jaleo reinante y nos perdemos por el laberinto de callejuelas que rodean la plaza. Un chico nos muestra cómo hace pulseras de resina. Vemos de cerca las casas azules y los preciosos arcos, que me recuerdan a algunas ciudades de Marruecos. Los hombres y las mujeres atienden sus negocios y hacen su vida, mientras los niños nos sonríen diciendo "foto, foto". Finalmente tengo que ceder ante su insistencia, pero no me importa.


Después vamos a cenar a un restaurante que nos han recomendado. Se llama On the Rocks y se sitúa en la ciudad nueva. Aquí descubrimos por primera vez una India que no conocíamos: la pija y fashion. La clientela la forman turistas y locales, todos bien vestidos y aseados, se nota que tienen más nivel que la mayoría. Cenamos en un jardín en penumbra, mientras de fondo suena música electrónica. Con esta nueva experiencia cerramos nuestra visita a la ciudad azul, breve pero intensa.










lasrecetasdeteresa dijo
Que preciosidad y que bien lo narras, parece que he estado allí y estoy viendo las fotos de nuevo. Gracias por compartir este viaje tan maravilloso, creo que sera de la única forma que lo veré. Besitos.
30 Septiembre 2009 | 03:59 PM