Hace unas semanas, al pasar por la Iglesia de San Juan de la Cruz, junto a la Castellana de Madrid, me sorprendió encontrar su fachada cubierta por grandes lonas y banderas rojas y amarillas. Sobre ellas, un logo que me recordaba al de la candidatura olímpica de MADRID 2012, con los signos JMJ MADRID 2011, una corona y una cruz.. Mis peores temores se confirmaron cuando recibí una invitación del Facebook para unirme al grupo NO A LA VISITA DEL PAPA A ESPAÑA EN 2011. NO CON MIS IMPUESTOS. Me uní de inmediato al grupo y os invito a hacer lo mismo aunque sirva de poco. Yo, desde luego, comulgo con todas las razones que aporta este grupo, pero quiero añadir aquí mi propia opinión al respecto.

Hace poco se celebró el día contra la violencia de género (odio este término, prefiero violencia doméstica o malos tratos) pero parece que la Iglesia no se enteró. De eso prefieren no hablar los curas en las parroquias, porque su consigna es el aguantar, el ocultar y el callar. Poco después se celebró el día internacional de la lucha contra el sida, pero los obispos tampoco hablaron. Bueno sí, hablaron para decir que los preservativos no sirven para combatir el sida en África, porque se estropean por el calor y porque los africanos no saben usarlos. Tienen la caradura de decir que para la Iglesia el único modo de luchar contra el sida es la castidad, justo cuando estalla el escándalo de los abusos sexuales de los curas en Irlanda.

Son algunas muestras de la hipocresía que rige la Iglesia actual, y quiero decir la oficial del Papa, los obispos y la mayoría de los curas. Porque cuando se habla del aborto o el matrimonio homosexual salen a la calle a gritar como posesos, en un claro atentado contra la libertad de las personas. Porque vivimos en una sociedad diversa, donde hay homosexuales, mujeres maltratadas y que abortan, seropositivos y gente de toda clase y condición. La Iglesia, que predica el amor al prójimo, practica el odio y la marginación al diferente, en lugar de buscar la paz y la armonía entre todos. Se ha quedado fuera de la sociedad, aunque aún trata de conservar su poder y mantener abducidos a sus últimos fieles.

Dijeron los obispos que iban a excomulgar a todos los que apoyaran la ley del aborto, pero inmediatamente dieron marcha atrás porque vieron que se quedarían solos. Dijeron entonces que los proabortistas no podrían comulgar porque estaban en pecado, como si a alguien le importara eso hoy en día. Lo que no están dispuestos a admitir es que el pueblo abandone el redil y por eso impiden la apostasía, para mantener su cuota de poder y de nuestros impuestos. Yo os prometí desde aquí que iba a apostatar, y reconozco que por ahora me ha sido imposible, pero no desistiré. De todos modos, aunque ellos no lo admitan, hace mucho tiempo que yo y muchos otros abandonamos su Iglesia.

Sé que existen grupos minoritarios, en los límites de la Iglesia, que se enfrentan al Papa por seguir las supuestas enseñanzas de Cristo y tratar de ayudar al prójimo. Conozco por mi tía Cristina las comunidades de base, la teoría de la liberación y la Parroquia de San Carlos Borromeo en Entrevías (Madrid). Una parroquia de barrio que apuesta por la integración y que se enfrenta continuamenta a las amenazas de cierre por parte de la Conferencia Episcopal. Esta institución regentada por Rouco Varela (clon de Paco Clavel) que ha presentado la candidatura de España para la Jornada Mundial de la Juventud (de ahí las siglas anteriores) que se celebrará en 2011 presidida por Benedicto XVI (clon del Emperador Darth Sidious).

Supongo que el alcalde del arruinado Ayuntamiento de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, pretende sacar tajada del evento como hizo su homóloga Rita Barberá con la anterior visita papal a Valencia. Parece una total desfachatez que quieran repetir semejante circo, tras el escándalo que sirvió para llenar los bolsillos de unos cuantos políticos patéticos y de un chorizo como Correa. Pero Madrid no quiere quedar a la zaga de Valencia como capital de la corrupción y se apunta al carro, porque el caso Gürtel sigue abierto, con mucho recorrido por delante y con mucha gente por engordar. La Santa Sede siempre ha tenido muchas riquezas para repartir entre los ricos, y el Papa hace buena gala y ostentación de ello con sus babuchas de Prada.

Siempre os he dicho que soy ateo y que pienso que todas las religiones son igual de dañinas para el ser humano, pero si viniera el Dalai Lama de visita a España me daría igual. Los valores que representa este hombre me parecen positivos, como la paz o la libertad de su pueblo. Sin embargo, los valores que representa el Papa Benedicto me parecen los más negativos y los más alejados de mi ideal, por todo lo que os he dicho y por mucho más (podría seguir escribiendo, pero ya está bien). Porque ya está bien de que traten de imponernos una religión en la que no creemos, porque España es un país laico y aconfesional, aunque tengamos que seguir viendo crucifijos en las clases de los colegios.