Inmenso Nelson Mandela

El pasado jueves estuve en el preestreno de Invictus, la última película del magnífico Clint Eastwood. El antaño rudo actor, protagonista de spaghetti westerns o la saga de Harry El Sucio, se ha convertido en los últimos años en un prestigioso director. A los éxitos y premios cosechados por Sin Perdón, Los Puentes de Madison, Million Dollar Baby o Gran Torino, entre otras, habrá que añadir los de esta nueva película. Si parece que cualquier historia se vuelve maravillosa en manos de este director, en esta ocasión con más razón porque Eastwood tiene entre sus manos un pedazo de historia. Un pedazo de la historia reciente de Sudáfrica y de la humanidad, tan reciente que aún no nos damos cuenta de que ya es historia.
Morgan Freeman estaba predestinado a dar vida a Nelson Mandela, o al menos así lo creía yo por el gran parecido entre ambos. Por lo visto yo no era el único, porque parece ser que el mismísimo Nelson Mandela quería que fuera éste el actor que le encarnara. Morgan Freeman lo hace de manera muy solvente y consigue acercarnos a este hombre de inmensa talla humana, comparable a Gandhi o Luther King. Un hombre que fue capaz de cambiar la historia de un país eternamente dividido, de lograr la paz y la armonía entre la mayoría negra (hasta entonces oprimida) y la minoría blanca (que le tuvo encarcelado durante 27 años). La bondad, la humanidad y la inteligencia de Mandela consiguieron lo que aún hoy parece imposible.
Sin duda lo que más me gustó de la película fue conocer a fondo a esta inmenso hombre y descubrir los hechos que narra, bastante ajustados a la realidad histórica. Mandela no se vengó de los blancos como hubieran hecho otros, o como le reclamaban sus compañeros. Al contrario, consiguió que todas las razas se unieran para apoyar a la selección nacional de rugby, un deporte que hasta entonces se consideraba "de blancos". Mandela contagió su pasión y su fuerza a los jugadores y al país entero, logrando que Sudáfrica ganara el Campeonato del Mundo celebrado en su propio país. El éxito deportivo es sólo un símbolo del impresionante éxito político y humano alcanzado de forma pacífica.
Ya entonces Nelson Mandela había ganado justamente el Premio Nobel de la Paz, pero ha seguido demostrando su valía hasta hoy. Ahora le han dado el mismo premio a alguien a quien le queda todo por demostrar... El líder sudafricano logró unir un país desmembrado, pero aún hoy otros se empeñan por todos los medios en hacer lo contrario en otros países... Son reflexiones que uno hace tras conocer mejor al inmenso Mandela, al ver esta brillante y emotiva película. Porque Clint Eastwood ha logrado una película comercial y entretenida, pero a la vez llena de sentimientos y emociones. Desde la lágrima contenida hasta la alegría explosiva y compartida, que te hace salir del cine con la sensación de haber asistido a algo importante.



















lasrecetasdeteresa dijo
Hola Si que se parece, tendremos que ir a verla. Besitos
30 Enero 2010 | 08:39 PM