A favor de Garzón
Vivimos en un mundo donde no suelen ganar los buenos. Quienes triunfan en la sociedad y en las empresas son los trepas, los hipócritas y las personas sin escrúpulos. Quienes se dedican a trabajar de forma honrada están mal vistos, son humillados y marginados. Vivimos en un país donde la justicia no existe o es un desastre. Se supone que el poder judicial es independiente, pero vemos que la mayoría de los jueces están politizados y actúan por interés. Da miedo pensar que la justicia española está en manos de semejantes energúmenos, que dictan sentencias de juzgado de guardia.
En este mundo injusto, en este país abandonado por la justicia, existe un juez que se sale de la norma. Es como un superhéroe que no tiene miedo de nada, y que se atreve a sentar en el banquillo a quienes parecen intocables. Sólo hace su trabajo, pero lo hace de manera tan ejemplar que despierta muchas suspicacias y envidias. Muchos le temen, porque ven peligrar su impunidad en manos de este juez que se atreve con todo. Ya sabéis que me refiero al juez Baltasar Garzón, el hombre que acusó a Pinochet por sus crímenes contra la humanidad, un magistrado que merecería el Premio Nobel de la Paz.

En la carrera de Garzón hay casos para todos los gustos, pero todos ellos son justos. Este juez ha perseguido por igual el caso GAL y el caso Gürtel, la corrupción en todas sus facetas, los abusos más flagrantes y los crímenes más sonoros. Se ha enfrentado a los poderosos, solo ante el peligro, como un justiciero de leyenda, como un caballero andante. Pero ha sido su caso contra los crímenes del franquismo el que ha levantado más ampollas, tantas que puede acabar con su carrera. Porque parece que aún hay mucha gente en España que no quiere destapar la mierda que lleva tantos años enterrada.
Con la iglesia hemos topado. Está claro que la justicia en España, como las empresas, sigue en manos de la derecha y el dinero. De esos que no quiere que nada cambie, que prefieren que todo siga igual, para mantener sus privilegios de antaño. Esos que se opusieron a la ley de Memoria Histórica y ahora se oponen a que Garzón investigue los muchos crímenes del franquismo. Y, para salirse con la suya, sabemos que son capaces de cualquier cosa: de mentir, inventar o prevaricar para apartar a Garzón de la carrera judicial. De acabar con una carrera intachable por mantener sus nombres sin mancha.
Espero que esto no ocurra, porque quiero seguir creyendo que existe la justicia en España. Y si los malos se salieran con la suya, yo me llevaría una gran decepción. Estoy dispuesto a salir a la calle (como hacen ellos) a manifestarme para apoyar a Garzón. A firmar donde haga falta y a sumarme a cualquiera de los muchos manifiestos que están surgiendo a su favor. Porque Garzón es un héroe para quienes creemos en la justicia y no se puede derribar a un héroe tan fácilmente. Confío en que el tiempo acabará poniendo a cada uno en su lugar, pero para mí Baltasar siempre seguirá en su pedestal.














lascosasdepepe dijo
le criticaron con el gal,,,con eta,,, con pinochet,,,etc...
los buenos molestan esta claro.
un abrazo.
12 Febrero 2010 | 07:29 PM