Madrid ya tiene río
Me diréis que siempre lo ha tenido, pues el río Manzanares siempre ha pasado por Madrid. Pero, como muchos sabréis, este río en su zona urbana se ha visto atrapado durante décadas entre los dos sentidos de la autopista de circunvalación M-30. El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, famoso por su empeño en llenar la ciudad de obras, emprendió hace años la más faraónica de todas: enterrar la M-30 en el tramo que circula junto al río. Fueron años de molestias para los vecinos (como yo) que dejaron a la capital de España sumida en la ruina, con una deuda gigantesca que ahora hemos de pagar a base de impuestos y multas.
Los túneles se inauguraron deprisa y corriendo antes de las últimas elecciones municipales, pero la segunda parte del proyecto, que consistía en convertir las riberas recuperadas en espacios para los ciudadanos, quedó paralizada por falta de financiación. Así hemos estado unos años, con el río Manzanares rodeado de descampados sobre la autopista enterrada. Recientemente, gracias al Plan Zapatero que ha inyectado millones de euros a los ayuntamientos, ha comenzado por fin a ponerse en marcha el denominado plan Madrid Río. A marchas forzadas se trabaja ahora para recuperar el entorno antes de las próximas elecciones.


Todavía queda mucho por hacer, pero ya se ha abierto para el disfrute de los madrileños un tramo considerable, que el otro día tuve ocasión de recorrer. Aprovechando que por fin ha llegado el buen tiempo, dimos un agradable paseo que hoy comparto con vosotros. Comenzamos por el Puente de San Isidro, junto al Estadio Vicente Calderón, que espera su próxima demolición. Cuando se derribe este estadio se podrá enterrar el tramo de autovía que aún circula en superficie, justo por debajo de su grada principal. Entonces podrá continuar el acondicionamiento y ajardinamiento de esta margen del río hacia el sur.
Junto al puente que he citado se ha construido la pasarela en Y que habéis visto en las fotos anteriores. Se trata de una pasarela peatonal de hierro verde con la forma de la letra, un brazo hacia una orilla y dos hacia el otro. Un curioso balcón de madera sobresale y se asoma sobre el río, en esta original estructura que nos recuerda el pasado industrial y ferroviario de este barrio. Junto a este puente se ha levantado el Hotel Melancólicos, o eso ponía en el cartel de la obra, que aparentemente ha terminado. Aun así, el moderno edificio que veis a continuación y que parece desgajado de las Torres de Kio, sigue cerrado y esperando.



Aquí comenzamos nuestro agradable paseo junto al río, que ha recuperado su caudal tras los años de sequía y de obras. Parece magia poder caminar por aquí, tanto como verme a mí dos veces en la misma foto, esa panorámica que aquí se ve tan pequeñita. Se ha creado un paseo peatonal a ambos lados del Manzanares, que rápidamente han hecho suyo caminantes y ciclistas. Se han plantado muchos pinos y por eso el alcalde llama a este paseo Salón de Pinos en su manía de inventar nombres. Dice que es para recuperar el nombre decimonónico, como en su día se llamó "Salón del Prado" a lo que hoy es el Paseo más famoso de Madrid.
A mí me gusta llamar a las cosas por su nombre, por eso me niego a llamar a esto "salón" igual que me niego a llamar a la M-30 "Calle 30". Porque todos sabemos que la M-30 es una autopista, una autovía o un túnel, pero de calle no tiene nada... El caso es que seguimos paseando entre los pinos, con ocasionales columpios para los niños, hasta que llegamos al siguiente puente. Se trata de la pasarela diagonal, un antiguo ramal de la M-30 que ahora es peatonal y aparece cubierto de césped y árboles. Se ha convertido en una agradable atalaya donde parar a descansar, sentarse en el césped y disfrutar de vistas inéditas de Madrid.


Llegamos hasta el hermoso Puente de Segovia, cuyo entorno ha sido transformado por completo. Aquí el Manzanares se ensanchaba para ocupar toda la longitud del puente, pero ahora los laterales se han separado del río y se han transformado en cuatro estanques. En dos de ellos, simétricos diagonalmente, se han instalado fuentes de altos y potentes chorros. En los otros dos hay plantas acuáticas que esperan mejores tiempos, pues ahora son inapreciables. La gran pega: no podemos seguir caminando junto al río, sino que hemos de subir y cruzar el tráfico del transitado puente para bajar de nuevo y seguir nuestro paseo.



Supongo que el Ayuntamiento ha tratado de evitar que los indigentes duerman debajo del puente y por eso ha imposibilitado circular bajo sus arcos, pero creo que es un error. Por culpa de esta urbanización, este bello puente se convierte en un obstáculo para los viandantes, que ven obstruido su paseo. Creo que se podía haber encontrado otra solución, como la de extender pasarelas de madera sobre los estanques... Las vistas son espectaculares, no en vano estamos ante la cornisa monumental de Madrid, donde se recortan el Palacio Real y la Catedral de la Almudena, rodeada de las grúas que construyen el Museo de las Colecciones Reales.


Habéis visto la Ermita de la Virgen del Puerto desde el estanque de plantas acuáticas donde los paseantes pueden meter los pies. El entorno de esta preciosa ermita sigue en obras, como podéis ver en la foto anterior. Curiosamente, los viejos parques como éste o el de Arganzuela siguen cerrados y destrozados, sólo se han abierto los parques de nueva construcción. Seguimos caminando por la ribera exterior del río hasta la Avenida de Portugal, que ahora también es peatonal. Supongo que aquí los coches circulan demasiado cerca de la superficie y no hay espacio para ajardinar, pero sin duda se echan de menos los árboles en esta zona.


En la foto anterior veis, a lo lejos, el Puente del Rey, que se pierde entre tanto granito como se ha dispuesto a su alrededor. A la derecha se aprecia la gran extensión baldía que queda aún por ajardinar, pues aquí supuestamente habrá una "alfombra verde" que unirá visualmente el Campo del Moro con la Casa de Campo. Precisamente, junto a este puente se encuentra la entrada al parque más grande de Madrid, que podéis ver a continuación. Se ha derribado la vieja puerta de hierro que le daba acceso y las columnas se han dispuesto en semicírculo, no me preguntéis por qué. La verdad, el conjunto resulta ahora bastante desolador.


Acabáis de ver la nueva bandera europea que se ha plantado junto a la Puerta de San Vicente y, tras ella, las cúpulas de la Estación de Príncipe Pío y los rascacielos de la Plaza de España. Esta acumulación de edificios emblemáticos se consigue ver a duras penas entre los cipreses y otros árboles que se han plantado en la ladera que baja hasta el río. Estamos en el último tramo remodelado de las riberas del Manzanares porque, un poco más adelante, llegamos al de toda la vida. Junto al Paseo de la Florida, donde la M-30 se alejaba del río, ya existía una zona donde se podía pasear por sus orillas. Se nota por el tamaño de los frondosos árboles:


Junto al romántico Puente de la Reina Victoria, con el teleférico sobrevolando nuestras cabezas, terminamos este agradable paseo. Encontramos un pequeño restaurante con terraza donde podemos disfrutar de un delicioso pescaíto frito, igual que si estuviéramos en la playa. En realidad, es lo más parecido a una playa que tenemos en Madrid, en espera de que se hagan realidad los proyectos prometidos en las riberas de nuestro río. Tras las penalidades sufridas durante años, me alegra poder comenzar a disfrutar del Manzanares. Espero que algún día, no muy lejano, podamos ver sus aguas y sus orillas plenamente recuperadas.



















al-javivi dijo
Insallah!!
Q bonito nuevo formato de fotos...jajaajaja
22 Mayo 2010 | 02:53 PM