EL TIJERETAZO
Os sorprenderá que hoy os hable de esto, cuando ayer España venció a Portugal en octavos de final del Mundial de Sudáfrica. Es lo que quieren: que hablemos de fútbol y nos olvidemos de los problemas que nos acechan, pero yo me niego a pasar por el aro. De todos modos, trataré de añadir una nota de humor a este tema peliagudo, porque estoy contento por la victoria de España y porque no vale la pena sufrir más de lo justo y necesario.
Llegó el punto álgido de la crisis y hubo que tomar medidas. No fue un acto voluntario de nuestro gobierno, sino una imposición de la Unión Europea, que está por encima de todos. En otros tiempos, antes del euro, lo hubiéramos tenido más fácil: bastaba con devaluar la peseta para luchar contra la crisis y animar nuestra economía. Pero ahora tenemos la moneda única, supuestamente para lo bueno, pero desgraciadamente también para lo malo.
Zapatero se afanó en recortar de donde pudo, haciendo virguerías como si fuera Eduardo Manostijeras. En su día, Aznar también lo tuvo más fácil: vendió todas las empresas públicas para conseguir liquidez y llenar las arcas del Estado. Pero ahora ya está todo el pescado vendido y no quedan empresas que liquidar, así que hay que recortar los sueldos de los funcionarios, reducir los gastos sociales y subir los impuestos (mañana lo hace el IVA). Los funcionarios se quejan, pero ahora les toca a ellos: quienes trabajamos en empresas privadas llevamos años sufriendo recortes.

Después de los recortes del Gobierno central, bendecidos por la Unión Europea y Estados Unidos, ha llegado el turno de Comunidades Autónomas y Ayuntamientos. Esperanza Aguirre ha bajado el sueldo a los empleados del Metro, que se han puesto en huelga sumiendo a la capital en el caos. También ha anunciado la paralización de su proyecto más emblemático: el cacareado Campus de la Justicia. Tras tantos millones gastados, sigue siendo un solar donde sólo se alza el donut de Zaera, el prestigioso arquitecto español que renunció a la autoría de su edificio porque se construyó con materiales baratos.
La paralización de obras emblemáticas es algo muy socorrido y el alcalde-faraón de Madrid no iba a quedar a la zaga. Gallardón ha parado las obras del Centro de Convenciones proyectado junto a las Cuatro Torres. Ya se había perforado y ahora se hará un garaje para aprovechar el agujero, mientras mejora la situación. No podemos olvidar que el Ayuntamiento sacó buena tajada de los rascacielos con la excusa de levantar un equipamiento municipal, que ahora queda en el aire. Peor aún es lo del Estadio Vallehermoso: se demolió el antiguo para levantar uno nuevo, pero ahora sólo hay un solar baldío donde antes los vecinos practicaban natación, atletismo y esgrima.
En tiempos de crisis y recortes, todos deberíamos estar unidos por superar la situación, pero aquí cada uno va a lo suyo. Los empresarios, dirigidos por Díaz Ferrán, el hombre que ha quebrado todas sus empresas y ha mandado centenares de empleados al paro, sólo piden que se abarate el despido para que el desempleo suba aún más. Los sindicatos, mientras tanto, sólo persiguen la huelga general para extender el caos a todo el país. Los bancos, principales culpables de la situación actual tras años de prestar dinero a mansalva, ahora sólo piden ayudas y se niegan a pagar un impuesto que ya se ha impuesto en otros países. Así, quienes pagamos el pato somos los de siempre: los pobres trabajadores que pagamos religiosamente nuestros impuestos con lo poco que cobramos.

Por supuesto, quienes no arriman el hombro para ayudar a salir de la crisis son los del PP, que se frotan las manos viendo cómo la situación económica les ayudará a ganar las elecciones a pesar del caso Gürtel (si es que entonces todavía queda libre de sospechas algún miembro del partido). El otro día lo dijo muy claro José Blanco, ese a quien los del PP llaman Pepiño porque no lo tragan (a mí me encanta, es el nuevo Guerra, el único del PSOE que da caña). Sus palabras fueron "Rajoy es la vuvuzela de la crisis" y todos sabemos que es cierto, porque con su continuo "nooooooo" a todas las propuestas del Gobierno se pone en evidencia.
Más aún hacen el ridículo Dolores de Cospedal (me produce dolores de barriga) con su pañuelo palestino al cuello, Espe diciendo que es "pobre de pedir" y Soraya S.S. (cada vez que habla sube el pan). El papel que pretende hacer el PP, saliendo en defensa de los funcionarios y los pensionistas, produce estupor y carcajadas en cualquier persona con dos dedos de frente. Nadie se cree que el Partido Popular haya dado un giro a la izquierda, ni que le importen una mierda los problemas sociales, pero todo vale para arañar votos.
Ante esta situación, sólo podemos apelar al "sálvese quien pueda" o rezar (eso se lo dejo a los creyentes y a los curas). O mejor aún, apoyar a "la roja" ante su próximo partido de cuartos de final contra Paraguay. Por lo visto, el otro día en la COPE dijeron que deberíamos llamar a la selección "la nacional" o "la rojigualda" (no sé si reírme o llorar). En fin, seamos campeones o no, pase lo que pase en España y en el mundo, habrá que seguir adelante y disfrutar de la vida, porque esto es lo que hay.












dacis dijo
que mal llevo eso de que me salga publicidd antes de comentar, me spaso el rato dando teclas ajajja.
Es cierto es l oque nos toca vivir, y para colmo nos suben el recibo de la luz, lo mio es muy fuerte me pasan recibos del consumo que chico debo alumbrar a toda, pongo una reclamación y me cortan la luz, total primero pagas , te jodes y aguantas y luego a reclamar, es que me tiene muy quemada.
Abrazos y feliz semana
1 Julio 2010 | 09:56 AM