Mi amigo Arturo, autor del blog GALERIA59, me ha dedicado un precioso post. Desde aquí quiero agradecerle sinceramente tan bonito detalle y quiero recomendaros a todos que visitéis su blog, si queréis estar a la última en estrenos de cine, exposiciones de arte y todo tipo de actividades culturales. Me gustaría dedicarle una de mis crónicas viajeras, pero estoy anclado en Madrid en espera de mis cada vez más cercanas, ansiadas y merecidas vacaciones. Por eso recuerdo mi última salida y os traigo un puñado de imágenes de un hermoso pueblo del Sur, dedicado a Galería - Laluk - Arturo.

En mi reciente escapada a Cádiz tuve tiempo de recorrer la ciudad y de tumbarme en la playa, pero también de visitar de nuevo un bello pueblo que ya conocía. Vejer de la Frontera es uno de los "pueblos blancos" de Cádiz, que también abundan en otras provincias andaluzas. Situado en lo alto de una loma, domina toda la comarca y permite disfrutar de maravillosas vistas de sus alrededores. Pero su mayor encanto está en recorrer sus estrechas y empinadas calles, flanqueadas de casas encaladas de un blanco impoluto. En cada rincon podemos encontrar una sorpresa o una nota de color.

No quiero escribir mucho porque tampoco hay mucho que contar, es mejor permanecer en silencio y dejarse atrapar por el embrujo de este pueblo. No quiero distraeros, prefiero que disfrutéis de la paz y la tranquilidad que reinan en estas callejuelas, de los deliciosos aromas que brotan de las flores que decoran los balcones y ventanas. Del bullicio de los niños jugando en los patios y los murmullos de las mujeres camino de la iglesia. Me veo de nuevo caminando por estas calles frescas donde no penetra el sol, me olvido del calor sofocante de Madrid y del agobio del trabajo, me siento más relajado.

Espero que hayáis disfrutado conmigo de este agradable paseo, que hayáis sentido también la paz y la tranquilidad, el descanso y el relax que se respira en este pueblo gaditano. Este pueblo de casas blancas recortadas contra el cielo azul, donde contrasta la iglesia de piedra. Espero que hayáis visto las fotos en silencio, para entrar en el ambiente (si acaso un fondo flamenco). Así es Vejer de la Frontera, ese pueblo blanco que se alza en lo alto de un cerro, al que sin duda seguiré volviendo.