Viaje alucinante al país de los récords
Ya he vuelto de mi viaje a China, un país que me ha sorprendido muy favorablemente. Lo he encontrado mucho más avanzado y civilizado de lo que esperaba. El año pasado viajé a India y no he podido evitar comparar, pero la diferencia es como de la noche al día: frente a aquel país tan sucio y miserable, China resplandece limpia y cuidada. Los cambios en el gigante asiático han sido brutales en las dos últimas décadas, pero sobre todo en los últimos años. La celebración de los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008 y de la Expo de Shanghai este año han precipitado estos cambios, pues China se ha situado en el centro del mundo y ha de mostrar su mejor cara. Es la presentación en sociedad de la evolución del país (como hizo España en 1992 o pronto hará Brasil) y se han cuidado todos los detalles: se han limpiado las ciudades, se han plantado miles de árboles y se han paralizado las obras para reducir la contaminación. Aun así, las ciudades chinas siguen siendo las más contaminadas del mundo, como mis pulmones han podido comprobar en este maravilloso viaje.
El anterior puede ser un triste récord, pero hay otros muchos en China, que sigue siendo el país más poblado de la Tierra. El viaje ha sido de Guinness, y no porque haya bebido allí la famosa cerveza irlandesa (he preferido probar las locales). Hemos visto cosas alucinantes y hemos sido testigos de unos cuantos récords que me sirven para resumir el viaje en este post, ya habrá tiempo de profundizar en los detalles más adelante. Empezamos visitando la Gran Muralla, la más larga del mundo y la mayor construcción levantada por el hombre. En Pekín visitamos la Plaza de Tiananmen, el mayor espacio público del planeta y, junto a ella, la Ciudad Prohibida, el conjunto palaciego más extenso del mundo. Tres increíbles lugares de proporciones extraordinarias, que podéis ver en estas tres primeras fotos.



Después fuimos a Xi'an, la antigua capital china, y visitamos el impresionante museo de los guerreros de terracota, el mayor conjunto conocido de esculturas a tamaño natural, todo un ejército de barro. También estuvimos en Guilin y su entorno, donde pudimos disfrutar de un récord que no aparece en el Libro Guinness. Porque vimos el paisaje más bello bajo el cielo, como dicen los chinos de las alucinantes montañas de origen kárstico que vais a ver.


En Shanghai visitamos la Expo 2010, la mayor de la historia, tanto en extensión como en número de países participantes. También en esta ciudad, la mayor de China, subimos a lo alto del Shanghai World Financial Center, un mirador de vértigo situado en la planta 100, a casi 500 metros de altura. Vimos la placa concedida por el Libro Guinness de los récords, aunque me temo que el título se lo ha arrebatado ya el Burj Khalifa de Dubai... Sí mantiene su récord de velocidad el Maglev, el único tren de levitación magnética que existe. Supera los 400 kilómetros por hora, aunque en el trayecto que hicimos no pasó de 301, suficiente para alcanzar en diez minutos el aeropuerto situado a 30 kilómetros.



Nuestro viaje terminó en Hong Kong, donde pudimos disfrutar del famoso espectáculo de luz y rayos láser que tiene lugar cada noche, el mayor show de este tipo de los que se celebran en el mundo y sin duda el más espectacular. También aquí subimos por el mayor conjunto de escaleras mecánicas del globo, que asciende por la montaña entre los edificios en un increíble alarde futurista. Dos imágenes dignas de Blade Runner en esta ciudad de rascacielos.


Se trata sólo de un puñado de fotos y récords de este país, que recientemente se ha convertido en la segunda potencia económica mundial tras Estados Unidos, arrebatando el puesto a su vecino Japón. Un pequeño resumen de este gran viaje que os iré relatando en posts sucesivos, sólo para abrir boca. Porque hay mucho que contar sobre China y su historia, sus ciudades y pueblos, sus contrastes y las curiosas costumbres de sus habitantes. Esos millones de chinos que estrenan orgullosos su condición de potencia económica con un consumismo desaforado. Que se lanzan a la calle para hacer turismo y para comprar de todo en cualquiera de los mercadillos, centros comerciales y tiendas de todo tipo que inundan cada rincón del país.





















tess dijo
Con la boca abierta me has dejado, impresionante y espectacular viaje que veo que has disfrutado.
Quedo expectante de tus post relatandonos cositas.
BesoTess rasgados ;o)
6 Septiembre 2010 | 12:01 AM