Trabajo de chinos: la Gran Muralla
Si existe una visita obligatoria para cualquier turista en China sin duda esa es la Gran Muralla. Por supuesto, nosotros también vamos a verla durante nuestra estancia en Pekín, que os he relatado en dos largos reportajes. Lo que en ellos os mostré lo vimos por nuestra cuenta, pero hoy vamos acompañados de guía y chófer, que nos conduce hasta nuestro destino. Si bien la zona más turística y cercana a la capital para visitar la muralla es Badaling, nosotros vamos hasta Mutianyu. Esta zona, situada a dos horas de viaje en coche desde Pekín, supuestamente es más bonita y menos turística.
El viaje en coche es agradable y veo cómo el paisaje va cambiando de la ciudad al campo, que se ve muy cuidado y bien cultivado. Pronto el paisaje vuelve a cambiar porque la llanura comienza a arrugarse, empezamos a subir entre bosques cada vez más frondosos. Finalmente llegamos a nuestro destino, pero aún no podemos ver la Gran Muralla, sólo vemos grandes montañas cubiertas de árboles. La muralla recorre lo más alto de la alta sierra y, para llegar a ella, tenemos que subir en teleférico. El ascenso es un trayecto emocionante y vertiginoso para alcanzar la cumbre, pero antes de llegar ya podemos adivinar en lo alto los torreones entre la niebla.


La Gran Muralla se levantó hace dos mil años para proteger a China de los mongoles, aunque no cumplió su misión porque no pudo evitar la invasión. Sí sirvió durante siglos de atalaya para mantener alejados a los invasores, pues desde los torreones los vigías oteaban el horizonte. Cuando veían al enemigo, los vigilantes avisaban al resto quemando mierda de lobo, que producía un espeso humo. De pequeños se nos decía que la Gran Muralla era la única construcción humana que se veía del espacio, pero esta leyenda ha sido desmentida por un astronauta chino. Ha confirmado que desde órbitas bajas se ve, pero menos que las autopistas, por ejemplo.



Dijo Mao Zedong que "quien no ha subido a la Gran Muralla no es un hombre de verdad". Yo ya puedo considerarme todo un hombre porque he subido, doy fe de ello con la foto que vais a ver a continuación. Como yo, son miles los turistas que suben cada día y, como siempre, yo trato de buscar la foto sin turistas, lo que a veces se convierte en misión imposible. Mientras caminamos por lo alto de la muralla, subiendo y bajando la accidentada orografía, consigo alguna foto interesante. Me gusta la del chino con sombrero y bolsa de plástico, uno de los hombres que se esmeran en mantener limpio este espacio ante la avalancha de visitantes que lo invade cada día.



Caminamos un rato hacia la izquierda y luego volvemos, aunque podríamos seguir caminando todo el día recorriendo este tramo, o meses enteros para recorrer los miles de kilómetros de la Gran Muralla. Nos hemos librado de la lluvia pero el cielo amenaza tormenta, no acaban de abrirse las nubes que empañan el horizonte y nos impiden disfrutar de las vistas desde estas alturas. Regresamos a nuestro punto de partida, donde una roca nos indica que este impresionante lugar es Patrimonio de la Humanidad. Ahora nos toca bajar en teleférico y luego andando hasta el coche, por un camino rodeado de puestos y tiendas de recuerdos donde nos acosarán los vendedores.


Después de comer en un restaurante turístico, al volver a la capital en la cómoda furgoneta, comienzo a pensar en la maravilla que hemos visto por la mañana. Me pregunto cómo fue posible construir algo así hace tantos años, sin duda un misterio como el de las Pirámides de Egipto. Cómo lograrían subir las piedras hasta las altas cumbres para levantar una muralla tan larga, fuerte y resistente. Desde luego, es un trabajo de chinos, pienso mientras comienza a vencerme el sueño...
















Natxo dijo
Q bueno Carlos
Gracias
26 Septiembre 2010 | 08:44 PM